3/7/17
Misa de acción de gracias por la Peregrinacion de la Hospitalidad de Lourdes en Córdoba
Se celebrará en la Parroquia del Beato Álvaro de Córdoba, el viernes 7 de julio a las 21:00, presidida por el Obispo de Córdoba.
5/4/09
Carta al grupo de Pastoral de enfermos
Nuestro párroco nos pide que publiquemos esta carta que nuestra hermana Mª Carmen nos envía al grupo de pastoral de Visitas a Enfermos. Mª Carmen es la hija de nuestra vecina María, fallecida recientemente, quien recibía y acogía junto con su hija las visitas de las personas que colaboran en esta actividad pastoral para comulgar al Señor, acompañar fraternalmente y orar en comunidad parroquial. Al equipo de Pastoral de enfermos Parroquia del Beato Álvaro de Córdoba El pasado día 19 de febrero, María, mi madre, fue llamada por el Señor para vivir una nueva Vida en Plenitud. Junto al dolor por su ausencia, trato de vivir en estos momentos la esperanza cristiana que desde la fe me trae la Resurrección de Cristo. Resuenan en mí con fuerza las lecturas que escogí para su funeral:
Rogamos una oración por el alma de nuestra hermana María.
"Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a los hermanos. No amar es quedarse en la muerte."
"Jesús le dijo: Yo soy la resurrección y la vida: el que tiene fe en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que está vivo y tiene fe en mí, no morirá nunca"
Durante varios años estuvísteis asistiendo semanalmente a mi casa, para llevarle la comunión. Recuerdo como amanecía cada fin de semana preguntándome: "¿Qué día es hoy? si no has ido al trabajo será fin de semana". Yo le respondía: "Hoy es sábado, mamá, y vendrán a traerte la Comunión". Ella sonreía mientras comentaba: "Qué bien Señor".
Periódicamente la visitaba primero Fran o Tomás y finalmente Emiliano. Pero ha sido el equipo de Pastoral de enfermos: Manolo, Pilar, Jesús, los seminaristas que le acompañaban... los que realizaban esta labor, dialogando con ella, preocupándose por su salud, acompañándola en sus rezos y administrándole la Comunión.
He sentido la necesidad de manifestaros mi agradecimiento por el acompañamiento de todos estos años. Al mismo tiempo deciros, que habéis sido testimonio para mí de una Comunidad Parroquial "viva" donde el trabajo se realiza entre todos.
Os doy las gracias por todo lo que supuso de ilusión y acompañamiento en la fe para mi madre, y por el ejemplo de compromiso que me habéis dado. Ahora, ella que se nos adelantó, velará por nosotros junto al Padre.
6/6/08
Carta a Marisol
Marisol era una persona enferma a quien visitábamos -y le llevábamos el Cuerpo de Cristo- aquellos que participamos de esta actividad en la Parroquia. Marisol falleció hace pocas fechas, sin haber llegado a la vejez, y mediante esta carta quiero pedir por su alma al Señor y rogar una oración a quienes podáis leer esto: Desconozco tu pasado, no sé si alguna vez fuiste feliz; imagino que tal vez el día de tu boda, el nacimiento de tu primer hijo, la noticia de un segundo, que además era una niña... tal vez de pequeña, por el cariño de tus hermanos y padres. Aunque yo, a pesar de que apenas podías hablar, oía tus gritos ensordecedores por ahuyentarla, por alejarla de tí. Sé que lo hacías por los "niños"; también yo lo haría. Pero amiga mía, estabas gritando y no oías los gritos de él, tu esposo, que te llamaba desde el otro lado, tranquilizándote, enviándote paz y preparando un altar, para que cuando nuestro Padre te llevase, tú acudieses rauda para dar tu "sí" eterno. Hoy sé que eres feliz. Descansa en paz.
Tampoco sé qué te llevó a estar tan sola. No sé por qué tu esposo te dejó, falleció tan pronto, ni por qué te vino la enfermedad que sufrías; supongo que tu pena dejó la entrada abierta y ella, que es audaz, entró como el ladrón en la noche. Ni tu voluntad ni los médicos pudieron echarla.
Que el Señor os tenga en Su Gloria, hasta siempre Marisol.
1/4/08
Visitas a Personas Enfermas
Desde hace unos meses y por distintas circunstancias, un matrimonio joven y yo misma, nos acercamos a D. Tomás, a ofrecernos para lo mismo: ayudar en lo que fuese. Es así que ahora vamos cuatro personas y a veces un seminarista.
De esta manera los sacerdotes pueden dedicarse a otras labores de la parroquia y acudir mas aisladamente a verlos, casi siempre para oírlos en Confesión o administrarles la Extrema Unción si es preciso. Aunque cada vez que pueden (y son muchas) se unen al grupo.
Un saludo y hasta pronto








