30/07/10
27/07/10
Recomendación: Web www.GratisDate.org, con libros y textos gratuitos
La Fundación GRATIS DATE (http://www.gratisdate.org/) produce obras católicas, que vende en España a precios mínimos y que dona gratuitamente en Hispanoamérica, directamente o a través de sus distribuidores amigos. Cuando allí pueden, los lectores entregan a la F.GD en respuesta sus donativos. Y así se cumplen las palabras de Cristo: «gratis lo recibisteis, dadlo gratis» (Mt 10,8); «dad y se os dará» (Lc 6,38).
Para poder hacer este servicio, la Fundación se pone bajo el amparo de la Santísima Virgen María, que en pobreza y gratuidad encarnó al Verbo divino, y en pobreza y gratuidad lo entregó a los hombres como Luz del mundo.
La F.GD, fiel a su nombre, permite la reproducción total o parcial de sus obras; en su página-web, concretamente, hace posible la copia y la descarga total o parcial de todas sus publicaciones. Ambas cosas con tres condiciones:
Esta Fundación benéfica, privada, no lucrativa, fue constituida en Pamplona, España, el 7 de junio de 1988, por los sacerdotes diocesanos José Rivera (+1991) y José María Iraburu, por Carmen Bellido y por los matrimonios Jaurrieta-Galdiano e Iraburu-Allegue.
La Fundación GRATIS DATE ha difundido hasta el año 2006 más de 222.000 ejemplares, de los cuales 175.000 (un 79%), han sido enviados gratuitamente a Hispanoamérica.
25/07/10
Todos somos peregrinos que camino andamos
SOLEMNIDAD DE SANTIAGO APOSTOL
Lecturas: Hechos de los Apóstoles 11,19-21; 12,1-2.24// Salmo 66 (Ps 67)// 2ª Corintios 4, 7-15// Mateo 20,20-28.
El cristianismo ha sido pródigo en peregrinaciones a lo largo de su historia. Ha cultivado una forma de religiosidad espontánea y popular que ha puesto en marcha a los creyentes para moverse de un lado a otro en un clima de peregrinación. Me atrevo a decir que la mayoría de las celebraciones patronales en el mundo rural de nuestro país incluye siempre, como mínimo, una pequeña peregrinación, un traslado en procesión de la imagen venerada desde la ermita hasta la iglesia parroquial. Puede decirse que la primera peregrinación del cristianismo es la que hicieron los magos de oriente. Es la historia de unos hombres, dedicados probablemente a la astrología, que descubrieron una estrella en el cielo y se pusieron en camino. Es un espléndido símbolo de la búsqueda de sentido que anida en el corazón del ser humano. Porque hay siempre momentos en que necesitamos algo más que explique el sentido de nuestra vida que los cofres en que almacenamos los bienes materiales y buscamos una estrella que marque un rumbo y dé densidad a nuestra existencia.
Diez siglos más tarde arranca uno de los movimientos más sorprendentes de la historia humana. En los ss. Xl a XIV los caminos de Europa se comienzan a llenar de iglesias, ermitas, hospitales, puentes, por los que circulan millones de hombres que se ponen en camino hacia el extremo más occidental del mundo entonces conocido: hacia el Finisterre -el fin de la tierra-, donde se abría el mare ignotum, un mar proceloso y desconocido que no se sabía dónde acababa y hacia dónde conducía.
Cuando Gonzalo de Berceo escribe, sus versos iban dirigidos a aquellos que hacían el camino que conducía desde los Pirineos al gran santuario de Santiago de Compostela: "Todos quantos vevimos que en piedes estamos, siquiere en presón o en lecho yagamos,/ todos somos romeros que camino andamos;/ San Peidro lo diz esto, por él vos lo probamos». Gonzalo habla a esa proporción no despreciable de la población de Europa central y occidental que, desde el s. Xl hasta el XV, peregrinó a Compostela. Porque, siguiendo lo que dijo Gonzalo de Berceo: «Todos somos romeros que camino andamos».
La historia medieval de Santiago arranca del año 813. Un monje o eremita, Pelayo convence al obispo de Iria Flavia, Teodomiro, para que examine el lugar conocido como "Arca marmórica". El rey Alfonso II acude a ese lugar y aclama a Santiago como patrono del reino y transmite la noticia del suceso a todo el mundo cristiano. Se crea el primer santuario y comienzan las peregrinaciones.
En 997, Almanzor destruye la ciudad y el santuario, pero el santo obispo Pedro de Mezonzo (el autor de la Salve regina, en el cercano monasterio de Sobrado dos Monxes) huye a tiempo salvando las reliquias. Se reconstruye el templo y arranca el esplendor de Santiago, en el que jugará un papel fundamental otro obispo, Diego Gelmírez, que pone las semillas de la futura Universidad hacia el año 1100, dando paso al mayor esplendor de Santiago en los siglos XII y Xlll.
Para conocer las peregrinaciones, los eruditos acuden al Liber sancti lacobi, una famosa compilación medieval que explica lo que se exige al peregrino, qué era lo que tenía que hacer para beneficiarse de su peregrinación, una especie de primera guía turística. En el libro primero dice: «El camino de Santiago es bueno pero estrecho, tan estrecho como el camino de la salvación. Ese camino es el repudio del vicio, la mortificación de la carne y el incremento de la virtud... El peregrino no puede llevar consigo ningún dinero, excepto, tal vez para distribuirlo entre los pobres a lo largo del camino. Aquellos que vendan sus propiedades antes de partir, deben dar a los pobres hasta la última moneda. En el pasado los fieles tenían un solo corazón y una sola alma, y conservaban toda su propiedad en común, sin poseer nada propio: de la misma manera, los peregrinos de hoy deben tener todo en común y viajar juntos con un solo corazón y una sola alma. Los bienes compartidos valen mucho más que los que son propiedad de los individuos. Santiago era un vagabundo sin dinero y sin zapatos y, sin embargo, subió a los cielos apenas murió; ¿qué les ocurrirá a aquellos que se dirigen con toda su opulencia hacia su santuario, rodeados por todas las muestras de la riqueza?».
Evidentemente, no todo fue tan altruista en la peregrinación a Santiago: en ellas se fundieron otros muchos factores: el espíritu de aventura, ahora que tocaban a fin las cruzadas, el deseo de expiar los pecados, los milagros maravillosos atribuidos a la intercesión del Apóstol... Pero nadie discute que el camino de Santiago fue extraordinariamente importante en el surgimiento de la conciencia de Europa; que en él se entrecruzaron, en su búsqueda última de Dios, generaciones y generaciones de creyentes, procedentes de los reinos cristianos europeos. Allí comenzó a renacer el espíritu de una Europa que fracasaba en los intentos políticos pero que se hacía realidad desde la base, desde las personas de todas las clases y naciones que se hermanaban en el camino común hacia la tumba del Apóstol.
Santiago está asociado a muchos símbolos: desde la cruz de Santiago hasta los pins, hoy de moda. Sin duda, los más sencillos, los que, sin duda, surgieron de la base, son el bordón, la vieira y la calabaza.
El bordón es símbolo de la dureza de la vida, que experimentaba el hombre medieval y que, hoy también, de forma distinta, seguimos experimentando. La vida sigue siendo un camino, una peregrinación, un valle de lágrimas, aunque también de gozo y «romería», como rezaba aquel santo monje de Sobrado. Y aquí estamos hoy también nosotros pidiendo al Señor que nos ayude en nuestro caminar; que él sea nuestro compañero de camino, como en aquel delicioso pasaje evangélico de Emaús.
La vieira, esa concha sencilla y amplia, es un símbolo del misterio del mar. Hoy sabemos lo que hay detrás de ese mare ignotum, pero hay un mar desconocido que llevamos dentro de cada uno de nosotros y que no sabemos explicar. Porque la condición humana, lo que somos cada uno de nosotros, es un misterio inextricable, abierto a unas últimas preguntas, a un abismo interior que nos desborda y nos trasciende. Y donde podemos encontrar, como los peregrinos medievales, a ese Dios más íntimo que nuestra mayor intimidad, escondido como entre las valvas de la vieira.
Y, finalmente, ese símbolo casero y popular de la calabaza, con un agua que refresca, un alivio que copartían los peregrinos del medievo y que es un símbolo de hermandad, de solidaridad, entre los que compartimos los caminos de la vida, en ese clima fraterno del que hablaba el Liber sancti lacobi.
Los magos de oriente buscaban una estrella; fue también el embrujo de las estrellas sobre un campo -Compostela, «campo de estrellas»- el que llamó la atención de aquel eremita Pelayo. Según la tradición, cuando el apóstol Santiago fue degollado por Herodes, sus discípulos transportaron sus restos en una embarcación hasta Iria Flavia en Galicia. Allí pidieron ayuda a una matrona romana, Lupa, que les prestó un carro tirado por toros para que le llevasen hasta el lugar en que quisieran los animales. Donde estos se detuvieron, fue sepultado Santiago.
Ese sepulcro fue una estrella de fe y solidaridad para millones de cristianos del medievo; ojalá lo sea también para los que buscamos hoy también estrellas y las raíces de nuestra fe. Porque como dijo Gonzalo de Berceo: "Todos somos romeros que camino andamos". Y, hoy, alegres, muchos siglos más tarde, como romeros a Santiago caminamos.
Celebrar hoy a Santiago es celebrar nustras raices apostólicas. Fueron ellos los que predicaron a Jesús, los que anunciaron el evangelio, los que entregaron sus vidas por Dios y por anunciar la Salvación que Dios nos ha dado en Jesucristo. Los hijos de Zebedeo, pidieron por boca de su madre, ser los primeros en el Reino de Dios, querian ser importantes, poderosos, pero Jesús les anuncia el martirio:" mi cáliz lo beberéis pero el sitio a mi derecha..." Ese cáliz del martirio lo bebió Santiago, fue decapitado. Vivió predicando hasta las últimas cosecuencias.
Nosotros confundimos el crecer espiritualmente con tener más responsabilidades en la Iglesia, en ser más importantes, el tener prestigio... la verdad es que no creceremos en Santidad mientras que no descubramos que ser cada día más cristianos es morir a nosotros mismos para que nazca y crezca Jesús en nuestras vidas. Santiago comprendió que sólo una entrega real y total de su vida a Cristo le daría un puesto en la Gloria. Sólo una entrega radical al evangelio y a Cristo nos procurará un puesto en la Gloria. Santiago pudo, lo entendió así y lovivió hasta sus últimas consecuencias. Nosotros, si queremos, también podemos hacerlo. Santiago no bajó del Cielo para ser patrono de España ni entregar su vida por Cristo. Santiago nació de su padre y de su madre y es patrono y tiene un lugar entre los santos y elegidos porque en su vida vivió y actuó como verdadero seguidor de Cristo. Los santos no caen del Cielo, nacen como cualquiera de nosotros pero se toman en serio vivir coherentemente su vida cristiana.
Que Santiago Apóstol nos conceda a todos los españoles vivir sinceramente nuestra fe y ser testigos, como él, del Amor de Cristo al mundo, al hombre. Que conocer un poquito la historia del camino de Santiago, sus raices profundamente cristianas nos ayude a no ver sólo el camino como una ruta turística, como unas vacaciones, como una aventura de exploradores. Debemos redescubrir el valor de la peregrinación como signo de la peregrinación de la vida de todo cristiano de este mundo al Reino Eterno.
Que Dios os bendiga. Feliz Domingo.
24/07/10
Santiago Apostol, Patrón de España
Cada 25 de Julio se celebra la festividad se Santiago apostol, patrón de España. Por tal motivo parece conveniente recordar algunos de los datos que conocemos sobre él.
Santiago es uno de los doce Apóstoles de Jesús; hijo de Zebedeo. Él y su hermano Juan fueron llamados por Jesús mientras estaban arreglando sus redes de pescar en el lago Genesaret.
Por su impetuosidad recibieron de Cristo el nombre de "Boanerges", que significa hijos del trueno. En los evangelios se relata que Santiago, junto con Pedro y su hermano Juan, acompañó a Jesús en la resurrección de la hija de Jairo, fue testigo de la Transfiguración y fue invitado por Jesús a compartir más de cerca su oración en el Monte de los Olivos.
Los Hechos de los Apóstoles relatan que éstos se dispersaron por todo el mundo para llevar la Buena Nueva. Según una antigua tradición, Santiago el Mayor se fue a España. Estuvo en Galicia, donde estableció una comunidad cristiana. Más tarde llegó a la cuidad romana de Cesar Augusto, hoy conocida como Zaragoza. La Leyenda Aurea de Jacobus de Voragine nos cuenta que las enseñanzas del Apóstol no fueron aceptadas y solo siete personas se convirtieron al Cristianismo. Estos eran conocidos como los "Siete Convertidos de Zaragoza". Las cosas cambiaron cuando la Virgen Santísima se apareció al Apóstol en esa ciudad, aparición conocida como la Virgen del Pilar. Desde entonces la intercesión de la Virgen hizo que se abrieran extraordinariamente los corazones a la evangelización de España.
Santiago partió de España, para trasladarse a Jerusalén, siguiendo las indicaciones de María. En este viaje visitó a María en Éfeso. María le predijo la proximidad de su muerte en Jerusalén, y lo consoló y lo confortó en gran manera. Santiago se despidió de María y de su hermano Juan, y se dirigió a Jerusalén, donde al poco tiempo fue hecho prisionero.
Fue llevado al monte Calvario, fuera de la ciudad para ser ejecutado. Durante el recorrido, se produjeron conversiones milagrosas de algunas personas. Una vez llegado al Monte Calvario, el mismo lugar donde años antes fue crucificado nuestro Señor, Santiago fue atado a unas piedras. Le vendaron los ojos y lo decapitaron, siendo así el primer apostol en verter su sangre por Jesucristo. Fue en el año 44.
El cuerpo de Santiago estuvo un tiempo en las cercanías de Jerusalén. Cuando se desencadenó una nueva persecución, algunos de sus discípulos lo llevaron a Galicia.
En siglos posteriores y hasta el momento actual, numerosos fieles, principalmente de Europa, recorren parcialmente el "Camino de Santiago" que les conduce a la tumba del Santo, con el fin de pedir perdón por sus pecados.
Honremos hoy al Apostol que fue testigo de la Transfiguración de Cristo y de la agonía de nuestro Señor en el Huerto de Getsemaní y ha sido llamado el Apóstol de la Santísima Virgen María. Pidámosle en el día de nuestro santo Patrón su poderosa intercesión, para que siga liberando a España y a Hispanoamérica de todos los enemigos de la fé. Santiago Apóstol, ruega por nosotros.
23/07/10
20/07/10
Estado asistencial y subsidiariedad
“En los últimos años ha tenido lugar una vasta ampliación de ese tipo de intervención, que ha llegado a constituir en cierto modo un Estado de índole nueva: el «Estado del bienestar». Esta evolución se ha dado en algunos Estados para responder de manera más adecuada a muchas necesidades y carencias tratando de remediar formas de pobreza y de privación indignas de la persona humana. No obstante, no han faltado excesos y abusos que, especialmente en los años más recientes, han provocado duras críticas a ese Estado del bienestar, calificado como «Estado asistencial». Deficiencias y abusos del mismo derivan de una inadecuada comprensión de los deberes propios del Estado. En este ámbito también debe ser respetado el principio de subsidiariedad. Una estructura social de orden superior no debe interferir en la vida interna de un grupo social de orden inferior, privándola de sus competencias, sino que más bien debe sostenerla en caso de necesidad y ayudarla a coordinar su acción con la de los demás componentes sociales, con miras al bien común.
Al intervenir directamente y quitar responsabilidad a la sociedad, el Estado asistencial provoca la pérdida de energías humanas y el aumento exagerado de los aparatos públicos, dominados por lógicas burocráticas más que por la preocupación de servir a los usuarios, con enorme crecimiento de los gastos. Efectivamente, parece que conoce mejor las necesidades y logra sastisfacerlas de modo más adecuado quien está próximo a ellas o quien está cerca del necesitado. Además, un cierto tipo de necesidades requiere con frecuencia una respuesta que sea no sólo material, sino que sepa descubrir su exigencia humana más profunda. Conviene pensar también en la situación de los prófugos y emigrantes, de los ancianos y enfermos, y en todos los demás casos, necesitados de asistencia, como es el de los drogadictos: personas todas ellas que pueden ser ayudadas de manera eficaz solamente por quien les ofrece, aparte de los cuidados necesarios, un apoyo sinceramente fraterno.”
a cien años de la primera encíclica sobre la cuestión social.
18/07/10
Rezar y trabajar, el compendio de la vida cristiana
XVI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
Lecturas: Génesis, 18, 1-10 // Salmo 15 // Colosenses 1, 24-28 // Lucas 10, 38-42
Queridos hermanos y hermanas, en este tiempo de verano, tiempo de descanso, de familia, de oración, etc... Celebramos de nuevo el día del Señor, el Domingo, día en el que nos unimos a todos los católicos del mundo para vivir la Eucaristía.
Unidos en la misma fe aunque en lugares ditintos y circunstancias diferentes, vivimos a Cristo muerto y resucitado, vivimos nuestra salvación.
En este domingo XVI del Tiempo Ordinario, la Palabra de Dios que escuchamos, nos narra el encuentro de Abrahán con los tres ángeles. Este relato ha sido considerado siempre por los exégetas, los teólogos y los Santos Padres, como el relato del Antiguo Testamento en el que se describe a la Santísima Trinidad. Los tres seres espirituales que recibe Abrahán y acoge con generosidad son representación del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Fijaos como Abrahán, cumpliendo con la ley de los nómadas y del pueblo, acoge generosamente al forastero, a los tres personajes que vienen a visitarle. Es de todos conocidos como entre los pueblos nómadas del desierto, incluso en la actualidad, el huesped es un regalo divino y se le acoge y se le regala como mejor se puede siempre. Es un detalle que nosotros, apegados a nuestras cosas materiales, a nuestras posesiones, estamos olvidando. Nuestra sociedad materialista y consumista, llena de egoismo, le cuesta acoger, somos reacios a compartir con el que viene. Abrahán una vez más es para nosotros ejemplo de virtud, es nuestra padre en la fe, en la aogida, en la generosidad, etc...
Dios que comprueba esta entrega de Abrahán, le hace una promesa, cuando pase un tiempo y vuelva a tí habrás tenido el hijo que tanto deseas, tendrás descendencia. Dios nos ha prometido el ciento por uno por cada obra que hagamos por amor a Él y a los hermanos, ninguna buena obra se quedará sin premio en la vida eterna. Este relato del libro del Génesis nos lo demuestra una vez más, nos hace caer en la cuenta de la Generosidad de Dios y su Providencia con nosotros. Amor que con amor se paga, entrega que se vuelve reconpensa. Dios nunca nos pide más de lo que podamos dar y nos concede infinitamente más de lo que nosotros podamos hacer por Él. Confiemos en la Divina Providencia y hagamos de nuestras vidas ejemplo de entrega al Evangelio, no perderemos nada al contrario ganaremos mucho.
Es lo que nos explica hoy en la lectura de la carta a los Colosenses, el apóstol Pablo. El nos recuerda que ha sufrido por el Señor, que se ha entregado totalmente a la predicación del Evangelio. Que todo su empeño lo ha puesto en hacer llegar a todos el misterio de la fe y eso le ha hecho vivir plenamente feliz, alegre y dichoso por entregarse a la Iglesia. Nosotros por nuestro bautismo tenemos la obligación de predicar con palabras y obras, el misterio de la fe en el que creemos, vivimos y existimos. Claro que, como dice el apóstol, es necesario vivir una fe sincera, comprometida. La fe del Cuerpo de Cristo, La Iglesia y no la fe que nosotros nos amoldamos a nuestro estilo de vida o a nuestra comodidad. Un peligro de nuestros días es creer lo que me gusta, desechar lo que me incomoda. Soy cristiano para los momentos de Gloria y no lo soy para los momentos de cruz y de entrega. Vemos en nuestros días muchas personas que se dicen cristianos y que su vida no se parece en nada a lo que Jesús nos pide en el Evangelio, defendiendo valores anticristianos, luchando incluso cotra la Iglesia, contra la fe. Pero así no formamos familia, así fomentamos odio y división.
El evangelio de hoy es un claro ejemplo de esto que digo. Marta se desvive por Cristo, por servirle, por hacer cosas... María se mpoce a sus pies a escucharle, a orar. Estemos ante la eterna dicotomia rezar o actuar. ¿Qué es mejor la vida contemplativa o la vida entregada al servicio? Muchas veces oimos: "no hace falta ir a misa, con hacer buenas obras vale". "no hace falta rezar, hace falta actuar". Con estos argumentos, muchos de nuestros católicos han abandonado la oración, la vida de piedad, los sacramentos, en aras de estar más en la acción. La realidad nos dice que han abandonado la oración y que tampoco hacen obras buenas ni están entregados a los demás, ha sido el pretexto perfecto para no cumplir con las obligaciones de nuestra vida de fe.
Cristo nos deja claro en el evangelio que son necesarias las dos cosas, hace falta gente como Marta que esté entregada en cuerpo y alma al servicio de los demás, pero hace falta muchos momentos de vivir como María, el silencio y la escucha de la Palabra de Cristo. En la Iglesia son tan necesarios e inprescindibles los monjes y monjas de clausura que como María están entregados a la oración y la escucha de la Palabra, como los misioneros y misioneras que están entregados a la evangelización y el bien de los pueblos. San Benito decía "Ora et labora". Reza y trabaja, ese es el compendio de la vida cristiana: muy cerca de Dios en la vida de oración y muy cerca de los hermanos en la vida de caridad.
Que la vivencia de la Eucaristía en este domingo nos haga experimentar la profundidad de la cercania de Cristo y eso nos impulse a la vida fraterna con los demás.
Que Dios os bendiga a todos y os conceda un Feliz día del Señor.
16/07/10
15/07/10
La Devoción a la Virgen del Carmen
Origen de la devoción y el Monte Carmelo El Carmelo era el monte donde numerosos profetas rindieron culto a Dios. Los principales fueron Elías y su discípulo Eliseo, pero existían también diferentes personas que se retiraban en las cuevas de la montaña para seguir una vida eremítica. Esta forma de oración, de penitencia y de austeridad fue continuada siglos más tarde, concretamente en el III y IV, por hombres cristianos que siguieron el modelo de Jesucristo. A mediados del siglo XII, un grupo de devotos de Tierra Santa decidieron instalarse en este valle y escogieron como patrona a la Virgen María. Allí construyeron la primera iglesia dedicada a Santa María del Monte Carmelo. Estos devotos que decidieron vivir en comunidad bajo la oración y la pobreza, fueron la cuna de la Orden de los Carmelitas y el origen de la advocación de la Virgen del Carmen. El escapulario del Carmen Una de las devociones carmelitanas más extendidas es el escapulario del Carmen. Se trata del signo externo de la devoción mariana, consistente en la consagración a la Santísima Virgen María por la inscripción en la Orden Carmelita, en la esperanza de su protección maternal. Podéis encontrar más información sobre la devoción al Escapulario del Carmen aquí.
Una de las devociones marianas más populares es la de la Virgen del Carmen, cuya fiesta celebramos cada 16 de Julio. Muchos de nosotros llevamos colgada del cuello la medalla escapulario del Carmen, otros recordamos de nuestra niñez a alguna mujer vistiendo de marrón como señal de consagración a la Virgen del Carmen, en muchas de las localidades de nuestra provincia, incluyendo la capital, existen a día de hoy conventos de la Orden Carmelita y todos conocemos a muchas "Cármenes". Pero ¿conocemos todos el origen de esta devoción y los privilegios que comporta el llevar el Escapulario del Carmen? Para aquellos que lo desconozcan recogemos aqui un extracto de un trabajo realizado al respecto en la revista "Iglesia en Córdoba" en el que se resume los principales aspectos de esta devoción.
El distintivo externo de esta inscripción o consagración es el pequeño escapulario marrón o una medalla escapulario en la que aparezca, en el anverso la imagen de una advocación de la Virgen y en el reverso el Sagrado Corazón de Jesús. Su origen radica en la Orden Carmelita, la cual tuvo que abandonar pronto Palestina. Las contradicciones a las que se vio sometida esta orden llevó al Superior General de la Orden, San Simón Stock a suplicar insistentemente a la Virgen. En 1251, la Virgen se apareció a San Simón Stock con el escapulario de la Orden en sus manos y le dijo: “Tú y todos los Carmelitas tendréis el privilegio de que quien muera con él no padecerá el fuego eterno”; es decir, quien muera con él, se salvará.
El Escapulario del Carmen además de la promesa de salvación para quienes mueran con él, lleva también consigo el llamado privilegio sabatino. Este consiste en que la Santísima Virgen sacará del purgatorio cuanto antes, especialmente el sábado después de su muerte, a quienes hayan muerto con el Escapulario y durante su vida hayan guardado castidad según su estado y rezado todos los días el oficio parvo (puede sustituirse por la Liturgia de las Horas o por la abstinencia de carne los miércoles y sábados, o un sacerdote con facultad para ello, lo puede conmutar por otra obra piadosa, por ejemplo, el rezo diario del Rosario). Si uno peca contra la castidad o deja un día de hacer la obra prescrita, podrá recuperar el privilegio al confesarse y cumplir la penitencia. Las personas que vistan el escapulario del Carmen o lleven impuesta la medalla escapulario pueden obtener indulgencias plenarias el día que se viste el escapulario y el que es inscrito en la Tercera Orden o Cofradía y en las fiestas de la Virgen del Carmen (16 de Julio), San Simón Stock (16 de mayo), San Elías Profeta (20 de Julio), Santa Teresa de Jesús (15 de Octubre), Santa Teresa del Niño Jesús (1 de octubre), San Juan de la Cruz (14 de Diciembre) y en la fiesta de Todos los Santos Carmelitas (14 de Noviembre). Además pueden obtener indulgencia parcial por usar piadosamente el santo escapulario o la medalla - escapulario. Se puede ganar no sólo por besarlo, sino por cualquier otro acto de afecto y devoción.
13/07/10
Hoja de ruta simple para padres y madres de familia cristiana
"¡Queridos padres! Les pido que ayuden a sus hijos a crecer en la fe, les pido que les acompañen en su peregrinaje hacia la Santa Comunión, en su viaje hacia Jesús y con Jesús. Por favor, vayan con sus hijos a la iglesia! (…) Verán que no es tiempo perdido; al contrario, es lo que puede mantener a su familia verdaderamente unida y centrada. (…) Y, por favor, recen juntos en casa también, en las comidas y antes de acostarse"
11/07/10
¿Realmente me interesa ganar la vida eterna?
XV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
Lecturas: Deuteronomio 30,10-14 // Salmo 69 // Colosenses 1, 15-20 // Lucas 10, 25-37
La liturgia de la Palabra de este domingo es preciosa, el relato del buen samaritano nos pone de frente con la realidad práctica de nuestra fe. Pero la lectura del Antiguo Testamento, el Salmo y la Carta a los Colosenses, también tienen una riqueza impresionante para nuestra vida Cristiana.
Parto primero de una frase del Evangelio: "Maestro, ¿qué tengo qué hacer para heredar la vida eterna?" Aquel hombre tiene un ideal alto en su vida, quiere ser consecuente en los días que le toquen vivir y quiere ser merecedor de la vida eterna. La primera reflexión que me surge tras meditar esta frase es la siguiente: en pleno siglo XXI, en el verano del 2010, en este momento concreto de la historia, ¿Nos interesa a NOSOTROS ganar la vida eterna? ¿Nos planteamos, al menos, la posibilidad de perder esa vida eterna por nuestra incoherencia de vida? Es más me atrevería a preguntar ¿Creemos en la vida eterna, como profesamos cada domingo en el credo? ¿Somos conscientes que esta vida es transitoria y finita, tendrá un fin y que la verdaderamente importante es la vida que vamos a vvir durante toda la eternidad?
Perdonad por el aluvión de preguntas, pero me brotan espontáneamente tras mi experiencia como párroco y los comentarios que continuamente oigo. Mirad, se ha perdido la tensión por ganar esa vida eterna, nos hemos secularizado en nuestras metas de salvación. Hemos querido hacer tan práctico y tan concreto el evangelio, que lo hemos reducido a un conjunto de buenas intenciones. El Evangelio es la Vida, es la proclamación de la Salvación por la que Cristo nos ha hecho herederos de la vida eterna. El Evangelio no es sólo un ideal bonito para la sociedad, el evangelio es radical y nos compromete hasta el tuétano de nuestros huesos. La vida cristiana no es una gran ONG que de vez en cuando hace cosas buenas para calmar conciencias, la vida cristiana es comprometerse con Cristo a implantar su Reino en el mundo. A vivir con todas sus consecuencias el amor, el perdón, la entrega, la esperanza, la fe en la resurrección. Es cierto que el Señor nos explica hoy muy claramente en qué consiste ser el prójimo de alguíen. Nos ha puesto las figura del buen samaritano para que sepamos lo que tenemos que hacer para ganar la salvación, para ser buenos discípulos suyos. Pero también nos ha dejado muy claro que todo esto es para ganar la vida eterna. Jesús habla muchísimas veces en el Evangelio de la vida eterna, toda nuestra vida está orientada a vivir el cielo nuevo y la tierra nueva de la eternidad. El Señor viene a traernos la salvación y nos ha hecho herederos con él de la Eternidad.
No podemos hacer las cosas por simple altruismo, para nosotros hay algo más, al hacer las cosas nos unimos más a Dios y a los hermanos, nos unimos a la Salvación y estamos anticipando ya en la tierra el Reino de amor de la eternidad. Estamos bajando un poquito de cielo, de amor, de justicia, de fraternidad a nuestras vidas.
Ojalá en cada uno de nosotros surgiese la pregunta: ¿Señor que tengo qué hacer para ganar la vida eterna? Que tuviesemos verdadero interés por la vida cristiana, por ser cristianos de verdad, por ser ejemplo, por dar luz a tanta oscuridad que hay en el mundo. Dios nos conceda a todos vivir con ganas nuestra vocación a la santidad, que amemos de verdad a Cristo y a los hermanos y nos carguemos de buenas obras para la eternidad.
Que Dios nuestro padre bendito nos conceda vivir así, siendo perfectos hijos suyos, que se pueda sentir orgulloso como padre de todos y cadas uno de nosotros. Que no le decepcionemos y no frustremos en nuestras vidas todo el amor que el derrocha cada día con nosotros.
Que Dios os bendiga a todos. Feliz Domingo, Feliz Día del Señor.
09/07/10
08/07/10
Los iconos más antiguos de los apóstoles Pedro, Pablo, Andrés y Juan
En las Catacumbas de Santa Tecla, Roma, un cubículo que parecía ser una tumba de una noble mujer ha sido el lugar de un importante hallazgo de la arqueología sacra: se trata de las figuras más antiguas (fines del siglo IV) de los apóstoles Pedro, Pablo, Andrés y Juan.
El arzobispo Gianfranco Ravasi, presidente del Pontificio Consejo para la Cultura y de la Pontificia Comisión de Arqueología Sacra presentó en conferencia de prensa los nuevos descubrimientos indicando que los trabajos comenzaron hace dos años con la restauración de una sala de las catacumbas mandada construir por una dama de la nobleza romana del siglo IV. Gracias al rayo láser se descubrió un fresco que representaba a San Pablo y otro a San Pedro. Posteriores trabajos sacaron a la luz imágenes de los otros apóstoles Juan y Andrés. De Pedro existen otras imágenes en las que aparece sólo, pero la importancia de estos descubrimientos -según precisó Mons. Ravasi- es que son los primeros frescos en los que aparecen en solitario Pablo, Juan y Andrés.
El presidente del Pontificio Consejo para la Cultura afirmó asimismo sobre estos descubrimientos que se debe “proceder de modo que todos los monumentos de este tipo tengan la capacidad de hablar a la cultura contemporánea, haciendo que sus voces resuenen con sus valores y con toda su belleza". Y agregó que la figura de Pablo es inequívoca, ya que muestra al apóstol con los ojos abiertos, arrugas, la mejilla hundida, la calva, la larga y oscura barba, como siempre fue descrito en los textos de la época. Mientras el fresco de Juan lo presenta como un hombre joven y a Andrés fuerte e impetuoso. El techo de la sala, un recinto cuadrado, donde están los cuatro frescos, está decorado en su parte central con un Buen Pastor.
Más detalles:
- Frescos de las catacumbas romanas de Santa Tecla
- Descubren en las Catacumbas de Santa Tecla los iconos más antiguos de los apóstoles Pedro, Pablo, Andrés y Juan
06/07/10
Condiciones Innegociables para ser Católico
"Podemos decir, por tanto, que en nuestra condición de católicos estas dos condiciones son innegociables, y uno deja de ser católico si no acepta alguna de estas condiciones. El Catecismo y el Papa. A veces se encuentra uno con cristianos que diseñan ellos mismos la religión que quieren, tomando lo que les gusta y no aceptando lo que les disgusta. Se constituyen ellos mismos en norma de su vida. Prefieren una religión a la carta, en lugar de acoger la salvación que les viene dada. Algunos incluso se permiten el lujo de despreciar la doctrina de la Iglesia o de no atenerse a esa disciplina."
04/07/10
Vivamos en comunidad la fiesta de la Eucaristía y pidamos por las vocaciones sacerdotales
XIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
Lecturas: Isaías 66,10-14c // Salmo 66 // Gálatas 6, 14-18 // Lucas 10, 1-12.17-20
Queridos hermanos y hermanas: en este tiempo de vacaciones, donde el tedio del verano nos hace tener horas muertas en las que muchas veces buscamos ¿qué hacer? la Palabra de Dios hoy nos invita a festejar la alegría de la fe y el evangelio de este domingo nos sigue insistiendo en la necesidad de asumir la vocación de Dios a cada uno de nosotros en nuestras vidas cristianas.
La primera lectura nos habla de la alegría de la fe: "Festejad a Jerusalén, gozad con ella..." este relato bíblico no hace referencia a la monumentalidad de Jerusalén, cuando el autor sagrado menciona a la ciudad santa no lo hace teniendo en cuenta su belleza arquitectónica o sus monumentos, lo hace teniendo claro que Jerusalén es el símbolo de la religión judia, es el centro de lo divino. Es la ciudad del encuentro con lo sagrado, con el Misterio. Por eso el profeta Isaias nos invita a gozar de lo sagrado a festejar a Dios en Jerusalén, en la cumbre del monte Sión, del lugar sagrado por excelencia para el pueblo judio. Quizás en nuestros días pecamos de un exceso en vivir nuestra fe de una manera muy personal e intimista. Hemos perdido las referencias de lo sagrado, del lugar en el que se realiza el encuentro con Dios. Es cierto que el Señor nos dijo que podíamos rezar, podíamos orar, vivir nuestra fe... desde lo hondo de nuestros corazones. Pero también nos dijo que donde dos o tres estén reunidos en mi nombre allí estoy yo en medio de ellos. Recordándonos así la obligación como cristianos de vivir nuestra fe no como un "yo creo" más bien como "nosotros creemos y vivimos a Cristo".
Estando en este tiempo de mundiales y de futbol, no me resisto a poner un ejemplo futbolístico: posiblemente, analizando objetivamente, el lugar mejor para ver un partido es tu casa, lo ves tranquilo, tienes repetición de la jugada...etc. Pero nadie me puede negar que lo verdaderamente espectacular y lo que de verdad llena de alegría y se vive un partido de futbol es en el campo, con 100.000 espectadores más, con los cantos, con los gestos, con todo lo que lleva consigo un partido en un estadio.
De igual manera, podemos vivir nuestra fe solos, aislados pero no nos llena, lo que de verdad colma nuestras vidas, nuestros corazones, es vivirla en comunidad, reunidos en la Parroquia, celebrando juntos, cantando juntos, participando de los sacramentos. Así de verdad vivimos la Alegría de la fe. No caigamos en la trampa fácil de vivir solos la vida cristiana, es el primer paso para perder nuestra fe. La vida cristiana, como toda vida, es comunidad, es encuentro con el otro, es celebración. Si cualquier persona quiere vivir la alegría de su cumpleaños, lo hace con una fiesta y con sus amigos y seres queridos. Vivirlo solo no es el prototipo de una fiesta de cumpleaños. Una fiesta es gente, es alegria, es compartir, es...¡es la EUCARISTÍA DE CADA DOMINGO!
Os invito a oir la voz del Señor que nos convoca cada domingo a vivir con él y con toda la comunidad, la Eucaristía, la fiesta del Señor.
El evangelio de hoy nos sigue recordando la necesidad de sentirnos llamados por Dios, sentir que en nuestras vidas todos tenemos una misión a la que Jesús nos llama. Ningún cristiano puede vivir ni entender su vida como algo inerte y anodino. La vida es regalo de Dios y es vocación de Dios a la santidad: a unos los llamará a la vida religiosa, a otros a la sacerdotal, a otros a las misiones, a otros a formar un familia cristiana, a otros a entregarse a Dios totalmente en su vida, a otros... cada uno a lo que sienta que Dios le llame, pero nadie puede vivir la fe como un ente solitario y sin una vocación concreta. Toda la vida cristiana es vocación de Dios al corazón del hombre, llamada de Dios a los corazones de los hombres y mujeres que sienten y viven la Cercania de la Presencia de Dios para que envíe obreros a su mies, que nuncan falten obreros dispuestos a trabajar en la viña del Señor, en el campo de la Iglesia para seguir dando frutos de Salvación al Pueblo de Dios.
Vamos hoy domingo a pedir las dos cosas a Dios, que vivamos gozosos y unidos nuestra fe y llenos alegria y la segunda que el Señor nos conceda muchas y santas vocaciones al ministerio sacerdotal para que no nos falta nunca su presencia real y cercana en los sacramentos.
Que Dios os bendiga a todos, estéis donde estéis, todos somos la gran familia del Beato Álvaro de Córdoba. Un abrazo y feliz día del Señor.
02/07/10
30/06/10
La verdadera medida de una civilización
“La medida de la civilización, una medida universal, perenne, que abarca todas las culturas, es su relación con la vida. Una civilización que rechace a los indefensos merecería el nombre de civilización bárbara, aunque lograra grandes éxitos en los campos de la economía, la técnica, el arte y la ciencia. La Iglesia, fiel a la misión que recibió de Cristo, a pesar de las debilidades y las infidelidades de muchos de sus hijos e hijas, ha anunciado con coherencia en la historia de la humanidad la gran verdad sobre el amor al prójimo, ha aliviado las divisiones sociales, ha superado las diferencias étnicas y raciales, se ha inclinado sobre los enfermos y los huérfanos, sobre los ancianos, sobre los minusválidos y sobre los que carecen de hogar. Ha enseñado con palabras y obras que nadie puede ser excluido de la gran familia humana, que nadie puede ser abandonado al margen de la sociedad.”
27/06/10
Cristo no quita nada y lo pide todo, porque lo ha dado todo
XIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
Lecturas: (1 Reyes 19, 16b.19-21 // Salmo 15 // Gálatas 4,31b-5,1.13-18 // Lucas 9, 51-62
Las lecturas de este domingo nos hablan de la radicalidad del seguimiento de Jesucristo. En una sociedad donde nada es para siempre, donde todo se discute y se plantea para periodos cortos de tiempo. Donde la mediocridad y la falta de decisión nos hacer vivir en la monotonía y en el aburrimiento, Jesús nos dice: El que quiera seguirme y mira para atrás no es digno de mi.
Cuando el Señor entra en nuestras vidas se produce un cambio radical de nuestra existencia como nos lo demuestran las lecturas de hoy:
El profeta Eliseo, modelo del seguimiento radical, deja todas sus posesiones y afectos para seguir con generosidad y radicalidad incondicional a su maestro, el profeta Elías. Con el sacrificio de los bueyes y la quema de sus aperos demuestra su total desprendimiento y disponibilidad para seguir la llamada de Dios. Pablo instruye a los nuevos cristianos para que no pierdan la libertad lograda en Cristo y les advierte sobre el uso correcto de esa gracia: el servicio mutuo por amor y el dominio de sus pasiones. Es el Señor el lote de nuestra heredad, tal como proclamamos en el Salmo. El nos enseña el camino de la vida, nos sacia de gozo en su presencia. El seguimiento de Jesucristo es el camino directo hacia esa felicidad que todo hombre y mujer desea.
Después de anunciar la Pasión, Jesús inicia el camino de Jerusalén. Jesús invita a todos a seguirle, pero se quedan fuera aquellos que no lo hacen en la pobreza y la renuncia a todo lo propio. El pasaje evangélico, entendido aisladamente, sin referencia al resto del Evangelio, podría parecer un tanto masoquista, fruto de una moral fundamentalista. A los que se han dejado fascinar por Jesús y su causa no les duele el desprendimiento ni la renuncia, aunque parezca heroica. El gran desafío que tenemos los cristianos es decidirnos entre una religión burguesa o un cristianismo de seguimiento de Jesús. Como ha dicho alguien con ingenio, se trata de vivir hoy "con el aire de Jesús" y no "al aire que más sopla". Un cristianismo reducido a unos pocos ratos y a unos pocos ritos religiosos vale para muy poco o para nada. Como se ha dicho tantas veces, de un cristianismo reducido a media hora dominical no hay que esperar gran cosa. ¿Qué influencia puede tener en las personas una religión que no exige más que tres cuartos de hora los domingos? Seguir a Cristo implica la vida entera, no sólo algunos tiempos o algunas zonas de nuestra existencia. Lo que el profeta Elías no podía exigir, por ser un hombre; Cristo sí puede, por ser el Hijo de Dios. Más aún, no hay otra manera de seguirle: «El que sigue mirando atrás no vale para el Reino de Dios». El seguimiento de Cristo –decisión libre del discípulo- sólo puede ser incondicional, es el Señor quién pone las condiciones. No caben rebajas ni descuentos. El seguimiento de Cristo no es una cuestión de negociaciones. Poner condiciones es estar diciendo «no», es ya dejar de seguirle. Cristo no quita nada y lo pide todo, porque lo ha dado todo. Y esto es lo que implica ser cristiano: un seguimiento incondicional. No hay dos tipos de cristianos. Sólo es verdaderamente cristiano el que «va a por todas». Cristo comprende la debilidad humana y los fallos motivados por ella, pero no acepta la mediocridad por sistema, el «bajar el listón», los cálculos egoístas. Los apóstoles fueron grandes pecadores: san Pedro llegó a negar a Cristo, san Pablo persiguió a la Iglesia... Pero no fueron mediocres: se dieron del todo, gastaron su vida por Cristo, sin reservarse nada. Las exigencias de Jesús para seguirle suenan muy duramente a los oídos y, mal entendidas, pueden producir la idea de un Jesús sin entrañas. Las expresiones tan duras de Jesús hay que entenderlas en sentido metafórico. Son expresiones orientales, intencionadamente exageradas para poner más de relieve el mensaje que quiere comunicar. Con ellas pretende señalar la radicalidad con que es preciso seguirle. Jesús no fue inhumano; al contrario, fue el más humano de los humanos. Su vida fue un continuado gesto de ternura. No pudo contener las lágrimas ante la muerte de su amigo Lázaro. Jesús defiende el amor y el cuidado de los padres ancianos. Lo que quiere decirnos es que nadie, pero menos sus discípulos, ha de dejarse atrapar por una familia posesiva, sino que cada miembro ha de hacer su opción libre, que la familia no puede condicionar su llamada a seguirle y a trabajar por el Reino. Jesús habla de totalidad: "Amarás al Señor con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente". No se pueden separar unos tiempos, unas ocupaciones, unos ritos y unos ratos para Dios y, luego, vivir a impulsos del capricho. Todo y para siempre, como sucede con los grandes amores. He aquí un mensaje apremiante para muchos contemporáneos nuestros tan amigos de lo provisional. El seguimiento de Cristo es la vocación del cristiano. No es la decisión libre del discípulo la única determinación para seguir a Jesucristo. Él quiere ser el único absoluto de nuestra vida. El que se escandaliza porque Cristo exige la renuncia, incluso a cosas buenas, es que no ha entendido nada del evangelio. Ser cristiano no equivale a ser honrado y no hacer mal; eso lo procuran hacer también los seguidores de muchas religiones e incluso muchos ateos. Ser cristiano significa estar dispuesto a toda renuncia y a todo sacrificio por Cristo. Seguirle incondicionalmente merece la pena.
Jesús quiere de nosotros que le sigamos totalmente, a él no le valen las medias tintas. Para poder seguir a Jesús de esta manera radical y total en nuestras vidas tenemos que tener una profunda experiencia de encuentro con el Señor. Sólo un corazón enamorado de Cristo puede dejar todo y seguirle. El cine de nuestros días nos presenta historias de amor en las que un hombre o una mujer, al encontrar el amor de sus vidas son capaces de dejar todo lo que era su vida y lanzarse a la aventura, trasladarse de ciudad, de casa, de familia para vivir esa historia de amor. La sociedad nos presenta como amor verdadero aquel que es capaz de dejarlo todo por entregarse a la persona amada.
Humanamente lo vemos claro, pues cristianamente es lo mismo, cuando un hombre o una mujer se encuentra en los hondo de su corazón con el AMOR, con Cristo, entonces deja todo y embarca su vida totalmente en el seguimiento de Jesús: sacerdotes, monjes, monjas, misioneros, matrimonios, seglares...sea cual sea su condición, un corazón enamorado de Cristo se entrega totalmente a Él.
Viendo nuestras faltas de compromiso me pregunto ¿De vedad mi vida de fe es un vivir enamorado de Cristo? ¿Vivo cada día mi amor a Cristo en mi amor a los hermanos? Creo que nos falta experiencia de amor a Dios y de amor de Dios. Nos falta la experiencia de fe, tenemos muchos conocimientos de fe, de la biblia, del evangelio pero muy poco conocimiento personal del encuentro con el amor de Cristo. Vivamos a Cristo, vivamos su amor y descubriremos asombrados que lo que nos parecia imposible dejar por su amor lo haremos gozosos y alegres.
Que Dios os conceda a todos un feliz domingo, que os otorgue su copiosa bendición.
25/06/10
24/06/10
El liberalismo económico según el Papa
“El colapso financiero en todo el mundo ha demostrado, como sabemos, la fragilidad del sistema económico actual y de las instituciones relacionadas con él. También ha demostrado el error de la hipótesis de que el mercado es capaz de autorregularse, independientemente de la intervención pública y del apoyo de las normas morales. Esta hipótesis se basa en una noción empobrecida de la vida económica, como una especie de mecanismo de auto-calibración impulsado por el interés propio y la búsqueda de ganancias. Como tal, pasa por alto el carácter esencialmente ético de la economía, como una actividad de y para los seres humanos. Más allá de la espiral de producción y consumo en función de unas necesidades humanas estrictamente definidas, la vida económica debería ser un ejercicio de responsabilidad humana, intrínsecamente orientada hacia la promoción de la dignidad de la persona, la búsqueda del bien común y el desarrollo integral - político, cultural y espiritual - de individuos, familias y sociedades.”
22/06/10
Otro Cristo: fidelidad de Cristo, fidelidad del sacerdote
Traemos hoy a nuestra web un documental que con motivo del Año Sacerdotal convocado por S.S. Bendicto XVI, H.M. Televisión, a través de la Fundación E.U.K. Mamie, en colaboración con la Congregación vaticana para el Clero, ha producido con el título: "Alter Christus: Fidelitas Christi, Fidelitas Sacerdotis" (Otro Cristo: fidelidad de Cristo, fidelidad del sacerdote).Esta producción da unas rápidas pinceladas sobre los múltiples aspectos de la vida sacerdotal. Tomando como centro la vida de san Juan María Vianney, los temas que trata van desde la identidad sacerdotal a los sacramentos, desde el celibato hasta la misión.
20/06/10
«¿Quién dice la gente que soy yo?»
XII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
Lecturas: Zacarías 12, 10-1 // Salmo 63 // Gálatas 3, 26-29// Lucas 9, 18-24
La Palabra de Dios que escuchamos en este domingo nos presenta a Jesús como el Mesías, el Hijo de Dios vivo, prometido desde antiguo.Escuchamos en la primera lectura del libro del profeta Zacarias, el anuncio y la promesa de Dios que enviará a su Hijo, que nacerá en la casa de David su siervo y que traerá la Salvación para el genero humano. La profecía anuncia la pasión de Cristo, el siervo sufriente en la cruz: miraran al que traspasaron... harán llanto, habrá luto en Jerusalén... Son palabras que pueden parecer un anuncio trágico, doloroso y sin esperanza. Es cierto que anuncian el dolor del Señor en la pasión, pero ese dolor está lleno de esperanza, de amor, de infinita misericordia, de entrega generosa por todos los hombres y para nuestra salvación. Dios anuncia desde el Antiguo Testamento cuál será el camino de la redención de todos los hombres y mujeres de la Tierra. Salvación de nuestras culpas y pecados.
El Señor hoy también escucha lo que nuestra sociedad dice de Él: un profeta, un personaje muy interesante, un iluminado, un invento, un gran lider, etc. ¡Tantas y tantas cosas podemos escuchar de Jesús! Leía en un artículo el otro día que Jesús es el personaje del que se han escrito más obras, ensayos, novelas, relatos, investigaciones, tesis doctorales del mundo entero y de todos los tiempos. Es el personaje del que se han escrito las mayores laudatorias y las mayores tonterias y burradas... Además suelen escribir sobre Él los que no creen en Él, los que no tienen fe en Él.
Pero Jesús les dice a los apóstoles: bueno... eso es lo que la gente piensa de mi... pero, y vosotros ¿Quién soy yo para vosotros? para los que estáis conmigo día y noche, los que me escucháis, me véis hacer milagros, me véis perdonar...
Pedro es el único que se atreve a responder: "Tú eres el Mesías de Dios".
El Señor Jesús nos pregunta hoy a nosotros, los que prácticamos, los que estamos con él, los que participamos en los sacramentos, en las acciones litúrgicas, los que nos denominamos a nosotros mismos "CRISTIANOS", ¿quién soy yo para tí? Yo os digo: ¿qué contestaríamos? Porque muchas de las burradas sobre Jesús que circulan por el mundo son admitidas e incluso propagadas por los que se declaran creyentes. En mis años de sacerdote, he escuchado en distintos grupos de Iglesia, en cristianos de a pie, tantas tonterias sobre Jesús que a veces creo que es imposible que seamos tan fáciles en creer al primer autor que se invente lo primero que se le ocurra sobre Jesús y sin embargo no tenemos ni idea, ni creemos lo que nos dice el evangelio sobre él. Por otra parte, el evangelio y la Palabra de Dios viene avalada por millones y millones de creyentes que a lo largo de la historia se han acercado y han conocido y vivido a Cristo hasta entregar la vida por Él.
Ninguna de las teorias actuales y tan "modernas" viene avalada por esa multitud de mártires y santos. Y somos tan tercos en la fe, que preferimos creer al primero que llega que seguir a los que han sido pilar y guía de todos los miles, millones de cristianos que nos han precedido en la fe.
Hoy domingo escuchemos está pregunta: ¿Quién soy yo para tí? El Señor quiere conocer tu respuesta, quiere saber quién es para nosotros. Os invito a que durante toda esta semana intentemos responderle de corazón, de verdad, a él no podemos engañarle, y vayamos profundizando en uestra opción personal de fe y de amor por Jesucristo, el Mesías, nuestro Salvador.
Que el Señor os bendiga a todos, feliz domingo, feliz día del Señor.
19/06/10
El gran éxito de la "Última Cima" prolonga su permanencia en las Carteleras de Córdoba
Así, durante la próxima semana podremos disfrutar todavía de su proyección diaria a las 20'00 h. en los cines "Guadalquivir, Cinemas 10". Desde aquí os recomendamos sinceramente aprovechar la ocasión e ir a verla. Merece la pena.Os dejamos a continuación algunos enlaces a prestigiosas opiniones sobre la película:
- El "gol" de Pablo. por Monseñor Munilla
- La última cima, por Juan Manel de Prada
- "La última cima" (escrito por César), por Guillermo Juan Morado
- "La última cima", la película que provoca vocaciones al sacerdocio, por Alex Navajas
18/06/10
12/06/10
Reflexiones sobre la Eucaristía
XI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
Lecturas: 2Sam 12,7-10.13 // Salmo 32 // Gál 2,16.19-21 // Lc 7,36-8,3
Queridos hermanos y hermanas, como os decía el domingo pasado, vamos a seguir en esta celebración de la Octava del Corpus Christi reflexionando sobre la Eucaristía. La reflexión de esta semana parte de varios textos de dos grandes santos: San Juan de Ávila y S. Juan María Vianney. Os iré desgranando algunas reflexiones siguiendo la lectura de una selección de sus textos eucarísticos. Los textos de S. Juan de Ávila y del Santo Cura de Ars aparecen en azul, mis pobres comentarios en negro.
Textos de S. Juan de Ávila:
Cosa nunca oída ni vista, que hallase Dios manera cómo, subiéndose al cielo, se quedase acá su misma persona por presencia real, encerrada y abreviada debajo de unos accidentes de pan y vino; y con inefable amor dio a los sacerdotes ordenados... que, diciendo las palabras que el Señor dijo sobre el pan y vino, hagan cada vez que quisieren lo mismo que el Señor hizo el Jueves Santo (Sermón 35, 217).
Señor... encumbraste tu amor, que no tiene tasa, y ordenaste por modo admirable cómo, aunque te fueses al cielo, estuvieses acá con nosotros; y esto fue dando poder a los sacerdotes para que con las palabras de la consagración te llamen, y vengas tú mismo en persona a las manos de ellos, estés allí realmente presente, para que así seamos participantes en los bienes que con tu Pasión nos ganaste; y le tengamos en nuestra memoria con entrañable agradecimiento y consolación, amando y obedeciendo a quien tal hazaña hizo, que fue dar por nosotros su vida.
S. Juan de Ávila nos hace caer en la cuenta de la grandeza del Sacramento de la Eucaristía, de cómo Jesús, el Hijo de Dios, viene a la humildad de nuestro altar para quedarse en nuestras vidas.
La intención del Señor ésta fue; y la misa representación es de su sagrada pasión de esta manera: que el sacerdote, que en el consagrar y en los vestidos sacerdotales representa al Señor en su Pasión y en su muerte, que le representa también en la mansedumbre con que padeció, en la obediencia, aun hasta la muerte de cruz, en la limpieza de la castidad, en la profundidad de la humildad, en el fuego de la caridad que haga al sacerdote rogar por todos con entrañables gemidos, y ofrecerse a sí mismo a pasión y muerte por el remedio de ellos, si el Señor le quisiere aceptar.
Esta es la representación de la sagrada Pasión que en la misa se hace; y esto significa tender los brazos en cruz al sacerdote, el subirlos y bajarlos, sus vestiduras, y todo lo demás. Y con este representación, el Eterno Padre es muy agradado, el Hijo de Dios bien tratado y servido (Tratado del Sacerdocio, 25-26).
Cristo esta como “encerrado en un sagrario y encarcelado... por el grande amor que nos tiene. El mismo se deja prender... en cárcel de amor. Quítale el amor con que allá está, y verás que es incomportable estar donde está (Sermón 43, 383).
Encarcelado por amor en nuestros corazones, ¿podemos pedir más a nuestro Dios y Señor, Jesucristo? Encarcelado por amor en nuestras vidas, en nuestros problemas, en nuestras alegrías….
La mejor prenda que tenía te dejó cuando subió allá, que fue el palio de su carne preciosa en memoria de su amor (Tratado del Amor de Dios, 14, 544).
Encerró Dios en ese Sacramento santísimo todas sus maravillas pasadas... Pues aquí en el Sacramento hallaréis todo eso que ha ya tantos años que pasó; pues ésa es la virtud que tiene este santísimo Sacramento, como la que tenía el maná que cayó del cielo (Sermón 41, 215).
Y ofreciéndote a si de esta manera, haces al Señor más señalados servicios en esto que si mil mundos le dieses ... Él mismo se ofrece a Dios en recompensa de que el mismo Dios se da a Él (Sermón 43, 677 ss).
¿Quién vio, quién oyó que Dios se diese en manjar a los hombres y que el Criador sea manjar de su criatura? ¿Quién oyó que Dios se ofreciese a ser deshonrado y atormentado hasta morir por amor de los hombres, ofendedores de El? (Sermón 33, 20)
Manso va el Señor y callado como un cordero, y con entrañas encendidas de amor para darnos lo que nos cumple; y todo lo que allí se ve y se cree nos convida a que nos lleguemos a El, a recebir de su mano el perdón y la gracia (Sermón 36, 213ss).
Pues ¿qué gracias te daré, Señor? ¿Cómo te alabaré por tal dádiva como ésta? ¿Dónde merecí yo tal honra? ¿Dónde me vino tal dignidad que quieras tú, Dios mío hacerme participante de ti? ¿Cuál de tus beneficios se puede igualar a éste? Grandísimo es el beneficio de tu encarnación, en el cual tuviste por bien de tomar mi humanidad en ti; mas aquí dasme la humanidad junto con la divinidad, para que, recibiéndola y encorporándola conmigo, venga a hacerme una cosa contigo (Meditación del beneficio que nos hizo el Señor).
Sacramento de amor y unión, porque por amor es dado, amor representa y amor obra en nuestras entrañas ... todo este negocio es amor (Sermón 51, 759).
¿Qué cosa es una hostia consagrada sino una Virgen que trae encerrado en sí a Dios? (Sermón 4, 329)
Y así hay semejanza entre la santa encarnación y este sacro misterio; que allí se abaja Dios a ser hombre, y aquí Dios humanado se baja a estar entre nosotros los hombres; allí en el vientre virginal, aquí debajo de la hostia; allí en los brazos de la Virgen, aquí en las manos del sacerdote (Sermón 55, 235/Carta 122)
¡Oh maravilloso trueco el que con nosotros, Señor, heciste! Tomaste de nosotros nuestra flaca y mortal humanidad, dístenos en su lugar tu admirable y excelentísima dignidad. Verdaderamente todo el tesoro de tu gracias derramaste sobre nosotros, y abierto el corazón que tenías de padre, rompiste las venas de tu excelentísima caridad y dejástelas correr sobre nosotros (Meditación del beneficio que nos hizo el Señor).
¿Con qué agradecimiento serviremos a Dios esta merced? ¡Cuán grande ha de ser nuestra santidad y pureza para tratar a Jesucristo, que quiere ser tratado de brazos y corazones limpios, y por eso se puso en los brazos de la Virgen, y José fue también virgen limpísimo, para dar a entender que quiere ser tratado de vírgenes (Sermón 4, 338/Carta 6, 88).
¡Oh manjar divino, por quien los hijos de los hombres se hacen hijos de Dios y por quién vuestra humanidad se mortifica para que Dios en el ánima permanezca! ¡Oh pan dulcísimo, digno de ser adorado y deseado, que mantienes el ánima y no el vientre; confortas el corazón del hombre y no le cargas el cuerpo; alegras el espíritu y no embotas el entendimiento; con cuya virtud muere nuestra sensualidad, y la voluntad propia es degollada, para que tenga lugar la voluntad divina y pueda obrar en nosotros sin impedimento! ¡ Oh maravillosa bondad que tales mercedes quiso hacer a tan viles gusanillos! ¡Oh maravilloso poder de Dios, que así puso, debajo de especie de pan, su divinidad y humanidad y partirse él en tantas partes, sin padecer él detrimento en sí! ¡ Oh maravilloso saber de Dios, que tan conviniente y tan saludable medio halló para nuestra salud! Convenía, sin duda, que por una comida habíamos perdido la vida, por otra la cobrásemos, y que así como el fructo de un árbol nos destruyó a todos, así el fructo de otro árbol precioso nos reparase a todos. Venid, pues, los amadores de Dios y asentaos a esta mesa (Meditación del beneficio que nos hizo el Señor).
Textos de S. Juan María Vianney, el Santo Cura de Ars:
Si tuviéramos fe seríamos capaces de ver a Jesucristo en el Santísimo Sacramento como los ángeles lo ven en el cielo. El está ahí. Nos espera.
"Si uno tuviera suficiente fe, vería a Dios escondido en el sacerdote como una luz tras su fanal, como un vino mezclado con el agua”.
Aconsejaba comenzar todos los días haciendo un sencillo ofrecimiento de todo el día a Dios: “Hay que actuar por Dios, poner nuestras obras en sus manos. Hay que decir al despertarse: Quiero trabajar por Ti, Dios mío. ¡Me someteré a todo lo que me envíes! Me ofreceré en sacrificio. Pero, Señor, no puedo hacer nada sin Ti, ¡ayúdame! Oh, en el momento de la muerte nos arrepentiremos del tiempo que hemos dado a los placeres, a las conversaciones inútiles, al reposo, en vez de haberlo empleado a la mortificación, al rezo, a las buenas obras, a pensar en la miseria, a llorar los propios pecados. ¡Entonces veremos que no hemos hecho nada por el cielo! Hijos míos, ¡qué triste sería llegar a esa situación!”
y Para llevar una buena vida cristiana, nunca es tarde: sea cual fuese nuestro pasado, nuestra edad, nuestros defectos…: “Los santos, no todos han empezado bien, pero todos han sabido terminar bien. Si hemos empezado mal, procuremos terminar bien e iremos al cielo junto con ellos”.
La gente dice que es demasiado difícil alcanzar la salvación. No hay, sin embargo, nada más fácil: observar los mandamientos de Dios y de la Iglesia, y evitar los siete pecados capitales; es decir, hacer el bien y evitar el mal; ¡no hay más que eso!”
ue mir“El corazón se dilata, se baña en amor divino. El pez no se queja nunca de tener mucha agua: el buen cristiano no se queja nunca por estar mucho tiempo con Dios. Hay quienes encuentran la religión aburrida, es porque no tienen al Espíritu Santo”.
San Juan María Vianney había comprendido igualmente que «el sacerdote ante todo ha de ser hombre de oración»[46]. Todos conocen las largas noches de adoración que, siendo joven cura de una aldea, entonces poco cristiana, pasaba ante el Santísimo Sacramento.
El tabernáculo de su Iglesia se convirtió muy pronto en el foco de su vida personal y de su apostolado, de tal suerte que no sería posible recordar mejor la parroquia de Ars, en los tiempos del Santo, que con estas palabras de Pío XII sobre la parroquia cristiana: «El centro es la iglesia, y en la iglesia el tabernáculo, y a su lado el confesionario: allí las almas muertas retornan a la vida y las enfermas recobran la salud»[47].
A los sacerdotes de hoy, tan fácilmente atraídos por la eficacia de la acción y tan fácilmente tentados por un peligroso activismo, ¡cuán saludable es este modelo de asidua oración en una vida íntegramente consagrada a las necesidades de las almas! «Lo que nos impide a los sacerdotes —decía— ser santos es la falta de reflexión; no entra uno en sí mismo; no se sabe lo que se hace; necesitamos la reflexión, la oración, la unión con Dios?». Y él mismo —afirma uno de sus contemporáneos— se hallaba en estado de continua oración, sin que de él lo distrajeran ni la pesada fatiga de las confesiones ni las demás obligaciones pastorales. «Conservaba una unión constante con Dios en medio de una vida excesivamente ocupada» [48].
Escuchémoslo aún. Inagotable es cuando habla de las alegrías y de los beneficios de la oración. «El hombre es un pobre que tiene necesidad de pedirlo todo a Dios»[49]. «¡Cuántas almas podríamos convertir con nuestras oraciones!» [50]. Y repetía: «La oración, esa es la felicidad del hombre sobre la tierra»[51]. Felicidad ésta que el mismo gustaba abundantemente, mientras su mirada iluminada por la fe contemplaba los misterios divinos y, con la adoración del Verbo encarnado, elevaba su alma sencilla y pura hacia la Santísima Trinidad, objeto supremo de su amor. Y los peregrinos que llenaban la iglesia de Ars comprendían que el humilde sacerdote les manifestaba algo del secreto de su vida interior en aquella frecuente exclamación, que le era tan familiar: «Ser amado por Dios, estar unido a Dios, vivir en la presencia de Dios, vivir para Dios: ¡cuán hermosa vida, cuán bella muerte!»[52].
Nos quisiéramos, Venerables Hermanos, que todos los sacerdotes de vuestras diócesis se dejaran convencer por el testimonio del Santo Cura de Ars, de la necesidad de ser hombres de oración y de la posibilidad de serlo, por grande que sea el peso, a veces agobiante, de las ocupaciones ministeriales. Mas se necesita una fe viva, como la que animaba a Juan María Vianney y que le llevaba a hacer maravillas: «¡Qué fe! —exclamaba uno de sus compañeros—, con ella bastaría para enriquecer a toda una diócesis»[53].
Esta fidelidad a la oración es, por lo demás, para el sacerdote un deber de piedad personal, donde la sabiduría de la Iglesia ha precisado algunos puntos importantes, como la oración mental cotidiana, la visita al Santísimo Sacramento, el Rosario y el examen de conciencia [54]. Y es también una estricta obligación contraída con la Iglesia, la tocante al rezo cotidiano del Oficio divino [55]. Tal vez por haber descuidado algunas de estas prescripciones, algunos miembros del Clero poco a poco se han visto víctimas de la inestabilidad exterior, del empobrecimiento interior y expuestos un día, sin defensa, a las tentaciones de la vida. Por lo contrario, «trabajando continuamente por el bien de las almas, Vianney no olvidaba la suya. Se santificaba a sí mismo, para mejor poder santificar a los demás»[56].
Con San Pío X «tenemos, pues, que estar persuadidos de que el sacerdote, para poder estar a la altura de su dignidad y de su deber, necesita darse de lleno a la oración... Mucho más que nadie, debe obedecer al precepto de Cristo: Es preciso orar siempre, precepto del que San Pablo se hace eco con tanta insistencia: Perseverar en la oración, velando en ella con acción de gracias. Orad sin cesar»[57]. Y de buen grado, como para concluir este punto, hacemos Nuestra la consigna que Nuestro inmediato Predecesor Pío XII, ya en el alba de su Pontificado, daba a los sacerdotes: «¡Orad, orad más y más, orad con mayor insistencia»[58].
La oración del Cura de Ars que pasó, digámoslo así, los últimos treinta años de su vida en su iglesia, donde le retenían sus innumerables, penitentes, era, sobre todo, una oración eucarística. Su devoción a nuestro Señor, presente en el Santísimo Sacramento del altar, era verdaderamente extraordinaria: «Allí está —decía— Aquel que tanto nos ama; ¿por qué no habremos de amarle nosotros?» [59]. Y ciertamente que él le amaba y se sentía irresistiblemente atraído hacia el Sagrario: «No es necesario hablar mucho para orar bien —así explicaba a sus parroquianos—. Sabemos que el buen Dios está allí, en el santo Tabernáculo: abrámosle el corazón, alegrémonos de su presencia. Esta es la mejor oración»[60]. En todo momento inculcaba él a los fieles el respeto y el amor a la divina presencia eucarística, invitándoles a acercarse con frecuencia a la santa mesa, y él mismo les daba ejemplo de esta tan profunda piedad: «Para convencerse de ello —refieren los testigos— bastaba verle celebrar la santa Misa, y verle cómo se arrodillaba cuando pasaba ante el Tabernáculo»[61].
«El admirable ejemplo del Santo Cura de Ars conserva también hoy todo su valor», afirma Pío XII [62]. En la vida de un sacerdote, nada puede sustituir a la oración silenciosa y prolongada ante el altar. La adoración de Jesús, nuestro Dios; la acción de gracias, la reparación por nuestras culpas y por las de los hombres, la súplica por tantas intenciones que le están encomendadas, elevan sucesivamente al sacerdote a un mayor amor hacia el Divino Maestro, al que se ha entregado, y hacia los hombres que esperan su ministerio sacerdotal. Con la práctica de este culto, iluminado y ferviente, a la Eucaristía, el sacerdote aumenta su vida espiritual, y así se reparan las energías misioneras de los apóstoles más valerosos.
Es preciso añadir el provecho que de ahí resulta para los fieles, testigos de esta piedad de sus sacerdotes y atraídos por su ejemplo. «Si queréis que los fieles oren con devoción —decía Pío XII al clero de Roma— dadles personalmente el primer ejemplo, en la iglesia, orando ante ellos. Un sacerdote arrodillado ante el tabernáculo, en actitud digna, en un profundo recogimiento, es para el pueblo ejemplo de edificación, una advertencia, una invitación para que el pueblo le imite»[63]. La oración fue, por excelencia, el arma apostólica del joven Cura de Ars. No dudemos de su eficacia en todo momento.
Mas no podemos olvidar que la oración eucarística, en el pleno significado de la palabra, es el Santo Sacrificio de la Misa. Conviene insistir, Venerables Hermanos, especialmente sobre este punto, porque toca a uno de los aspectos esenciales de la vida sacerdotal.
Y no es que tengamos intención de repetir aquí la exposición de la doctrina tradicional de la Iglesia sobre el sacerdocio y el sacrificio eucarístico; Nuestros Predecesores, de f.m., Pío XI y Pío XII en magistrales documentos, han recordado con tanta claridad esta enseñanza que no Nos resta sino exhortaros a que los hagáis conocer ampliamente a los sacerdotes y fieles que os están confiados. Así es como se disiparán las incertidumbres y audacias de pensamiento que aquí y allá, se han manifestado a este propósito.
Mas conviene mostrar en esta Encíclica el sentido profundo con que, el Santo Cura de Ars, heroicamente fiel a los deberes de su ministerio, mereció en verdad ser propuesto a los pastores de almas como ejemplo suyo, y ser proclamado su celestial Patrono. Porque si es cierto que el sacerdote ha recibido el carácter del Orden para servir al altar y si ha comenzado el ejercicio de su sacerdocio con el sacrificio eucarístico, éste no cesará, en todo el decurso de su vida, de ser la fuente de su actividad apostólica y de su personal santificación. Y tal fue precisamente el caso de San Juan María Vianney.
De hecho, ¿cuál es el apostolado del sacerdote, considerado en su acción esencial, sino el de realizar, doquier que vive la Iglesia, la reunión, en torno al altar, de un pueblo unido por la fe, regenerado y purificado? Precisamente entonces es cuando el sacerdote en virtud de los poderes que sólo él ha recibido, ofrece el divino sacrificio en el que Jesús mismo renueva la única inmolación realizada sobre el Calvario para la redención del mundo y para la glorificación de su Padre. Allí es donde reunidos ofrecen al Padre celestial la Víctima divina por medio del sacerdote y aprenden a inmolarse ellos mismos como «hostias vivas, santas, gratas a Dios» [64]. Allí es donde el pueblo de Dios, iluminado por la predicación de la fe, alimentado por el cuerpo de Cristo, encuentra su vida, su crecimiento y, sí es necesario, refuerza su unidad. Allí es, en una palabra, donde por generaciones y generaciones, en todas las tierras del mundo, se construye en la caridad el Cuerpo Místico de Cristo, que es la Iglesia.
A este propósito, puesto que el Santo Cura de Ars cada día estuvo más exclusivamente entregado a la enseñanza de la fe y a la purificación de las conciencias, y porque todos los actos de su ministerio convergían hacia el altar, su vida debe ser proclamada como eminentemente sacerdotal y pastoral. Verdad les que en Ars los pecadores afluían espontáneamente a la iglesia, atraídos por la fama espiritual del pastor, mientras otros sacerdotes han de emplear esfuerzos muy largos y laboriosos para reunir a su grey; verdad es también que otros tienen un cometido más misionero, y se encuentran apenas en el primer anuncio de la buena nueva del Salvador; mas estos trabajos apostólicos y, a veces, tan difíciles no pueden hacer olvidar a los apóstoles el fin al que deben tender y al que llegaba el Cura de Ars cuando en su humilde iglesia rural se consagraba a las tareas esenciales de la acción pastoral.
Más aún. Toda la santificación personal del sacerdote ha de modelarse sobre el sacrificio que celebra, según la invitación del Pontifical Romano: «Conoced lo que hacéis; imitad lo que tratáis». Mas cedamos aquí la palabra a Nuestro, inolvidable Predecesor en su exhortación Menti Nostrae: «Como toda la vida del Salvador estuvo orientada al sacrificio de sí mismo, así también la vida del sacerdote —que debe reproducir en sí mismo la imagen de Cristo—, debe ser con El, por El y en El un sacrificio aceptable... Por lo tanto, no se contentará con celebrar la Santa Misa, sino que la vivirá íntimamente; sólo de esta manera podrá alcanzar la fuerza sobrenatural que le transformará y le hará participar en cierto modo de la vida de expiación del mismo Divino Redentor»[65]. Y el mismo Pontífice concluía así: «El sacerdote debe tratar de reproducir en su alma todo lo que ocurre sobre el altar. Así como Jesucristo se inmola a sí mismo, su ministro debe inmolarse con El; así como Jesús expía los pecados de los hombres, también él, siguiendo el arduo camino de la ascética cristiana, debe trabajar por la propia y por la ajena purificación»[66].
La Iglesia tiene presente esta elevada doctrina cuando invita a sus ministros a una vida de ascesis y les recomienda que celebren con profunda piedad el sacrificio eucarístico. Y ¿no es tal vez por no haber comprendido bastante bien el estrecho nexo, y casi reciprocidad que une el don cotidiano de sí mismo con la obligación de la Misa por lo que algunos sacerdotes poco a poco han llegado a perder la prima caritas de la Ordenación? Tal era la experiencia del Cura de Ar. «La causa —decía— de la tibieza en el sacerdocio es que no se pone atención a la Misa». Y el Santo, que, tenía esta «costumbre de ofrecerse en sacrificio por los pecadores»[67], derramaba abundantes lágrimas «pensando en la desgracia de los sacerdotes que no corresponden a la santidad de su vocación»[68].
Sólo unas breves palabras: La imagen que usa el santo cura de Ars para referirse al Amor de Dios, es sencillamente magnifica: “un pez no se cansa nunca de estar rodeado de mucho agua”. Un cristianos nunca puede cansarse de estar rodeado de la Gracia de Dios en la Oración. Cuando un pez se le saca del agua entonces es cuando muere. Cuando un cristiano deja su vida de oración, entonces es cuando muere su vida de fe. Un activismo sin fe y oración es nada. Ya decía S. Pablo:”Puedo dejarme quemar vivo, si no tengo amor no me sirve de nada”. Podemos hacer las obras más grandes de misericordia, pero si las hacemos sin Amor de Dios y amor de corazón, no sirven de nada.
En la Eucaristía nos sumergimos en el AMOR INFINITO de Dios y esto es lo que nos procurará llenar de amor a los que nos rodean.
Es cierto que este domingo las páginas de reflexión son más largas que de costumbre. Creo sinceramente que pueden ser unos textos estupendos para imprimirlos y durante las largas tardes de verano y calor, meditarlas en la presencia de Dios en la oración.
Que Dios os bendiga.
11/06/10
Recomendación: LA ÚLTIMA CIMA
Doce días antes de su muerte el actor y director de cine Juan Manuel Cotelo había asistido a su última conferencia en Madrid.
Cotelo quedó gratamente impresionado por este sacerdote y tras la noticia de su fallecimiento en la montaña se embarcó en un proyecto cinematográfico, con el apoyo de su productora Infinito+1, titulado "La última cima", y que en estos días se ha estrenado en las salas comerciales.
Pablo era conocido y querido por un número incalculable de personas, que han dejado constancia de ello después de su muerte. "La última cima" muestra la huella profunda que puede dejar un buen sacerdote, en las personas con las que se cruza. Y provoca en el espectador un pregunta comprometedora: ¿también yo podría vivir así?
Este es el inicio de la película presentada por el propio Juan Manuel Cotelo:
Aquí podéis ver un tráiler de esta película y aquí otro más.
Está previsto que se estrene este fin de semana en Córdoba, pero no sabemos por cuánto tiempo estará en cartelera. Os animamos a que acudáis a verla.
09/06/10
Novedades en nuestra Procesión del Corpus 2010
Conforme hemos informado con anterioridad en esta web, este próximo sábado, día 12, después de celebrar el miércoles, jueves y viernes el triduo en honor del Santísimo Sacramento, y celebrar a las 20:00 h. la Fiesta de Regla de la Hermandad de la Sagrada Cena, saldrá en procesión el Santísimo Sacramento por las calles de nuestra feligresía.
Según nos informa Paco Román, Diputado Mayor de Gobierno de la Hermandad de la Sagrada Cena, este año habrá dos novedades importantes:
El Grupo Joven de la Hermandad ha realizado un paso en el que procesionará la Inmaculada Concepción, habiendo configurado una cuadrilla con 33 jóvenes costaleros, que el viernes día 11 realizarán una ofrenda floral -claveles blancos- con el fin de componer el exorno floral del mismo.
La segunda novedad es el dorado de la peana del paso del Corpus, finalizando de este modo el conjunto. Este trabajo, como todos los que ha llevado a cabo esta hermandad hasta el día de la fecha, ha sido realizado en los talleres de Ángel Mª. Varo Pineda.
Por último, indicar que el recorrido será el siguiente: Salida del templo, Avda. de Guerrita, Manuel Fuentes "Bocanegra", Manuel Calero "Calerito", Avda. de Lagartijo, Avda. de Guerrita, Manuel Fuentes "Bocanegra", Manuel Cano "El Pireo", José Mª. Martorell, Francisco González Panchón, José Dámaso "Pepete", Avda. de Guerrita y retorno al templo.
07/06/10
Celebración del Corpus Christi 2010 en nuestra Parroquia
- 9 de junio, miercoles a las 21'00 h,
- 10 de junio, jueves a las 21'00 h.
- y 11 de junio, viernes a las 21'00 h.
- 12 de junio, sábado, a las 20'00 h celebrándose a continuación la procesión con Jesús Sacramentado por las calles de nuestro barrio.
Os invito fervientemente a participar en el Triduo, la hora en muy buena, no creo que mucha gente tenga que trabajar hasta las 21h de cada día. Podemos hacer un pequeño esfuerzo porque la recompensa será grande.
Os espero a todos, que muchos particípéis de este acontecimiento único y que nos acostumbremos a querer más a Jesús en la Eucaristía.












