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11/12/10

La Virgen de Guadalupe, patrona de los no nacidos

Este Domingo (3º de Adviento) es también el día de la Virgen de Guadalupe.

Su precioso nombre indica "la que aplastó la serpiente". En el idioma azteca nahualt se dice que proviene de Coa (serpiente), tla (la) xo peuh (aplastar). Todo de corrido se dice "quatlasupe". Cuando se apareció la Virgen en 1531, los españoles no sabían pronunciarla y la asemejaron y españolizaron a la que sí conocían y a la que se habían encomendado antes de ir al Nuevo Mundo: Guadalupe en Cáceres.

Son conocidos los terribles sacrificios humanos en esa cultura precolombina. Se mataban hombres, mujeres y especialmente niños por ser victimas más puras a los ojos de los ídolos. Hay reconocidos historiadores que describen la crueldad de esos ritos, en los que se mataban de forma cruelísima, decapitando a los más afortunados y a los menos, incidiéndole el pecho con un cuchillo de piedra y extrayéndole el corazón aún palpitante y salpicándose de su sangre.

Los oferentes se llenaban el pelo de sangre de las victimas y lo mantenían así dando un aspecto terrible y sobrecogedor. En la dedicación del templo azteca de Tenochtitlán en 1487 de nuestra era, se sacrificaron solo en cuatro días la tremenda cifra de 80.000 personas entre adultos y niños (aunque algunos expertos indican que esta cantidad sería imposible, deberían ser unos 400) pero las excavaciones en mesoamérica indican que se sacrificaban desde varios cientos a miles al año.

Algunas de las victimas eran reyes vencidos, esclavos capturados en pueblos distantes, prisioneros de guerra, e incluso había voluntarios e hijos o hijas entregadas en épocas de sobrecarga poblacional. Despues muchas de estas victimas eran destripadas, evisceradas, despiezadas, y cocinadas en calderos con lo que se remataba la "fiesta". Se consumían no muchas partes del cuerpo del muerto "divinizado" para recuperar la vida de esas divinidades a las que se le habían sacrificado.

Cuando llegaron los españoles y con ellos el cristianismo, se prohibió este tipo de sacrificio, al que algunos indígenas, por diferentes causas, como se ha dicho, ofrecían a los niños voluntariamente.

Cuando se apareció la Santísima Virgen ella se mostró embarazada y fue la que se mostraba pisando la cabeza de la serpiente como es presentada en el Apocalipsis. Ella pisaba la serpiente que representa al demonio, el mal y al pecado. Por ello fue designada como patrona de los niños no nacidos y de las mujeres con embarazos complicados.

Ella es la que pisa la cabeza al dragón que quiere devorar al Niño.

En muchos lugares, los miembros del movimiento provida despliegan esta preciosa imágen delante de los abortorios y rezan junto a ella por la defensa de la vida.

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