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29/7/12

"¿Dónde compraremos pan para darles de comer?"

XVII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO


Lecturas:   2º L. Reyes 4,42-44 // Salmo 145(144),10-11.15-16.17-18 // Efesios 4,1-6 // San Juan 6,1-15

Entre los milagros de Jesús que deben haber impresionado más, sin duda se destaca el de la multiplicación de los panes y los peces (Jn. 6, 1-15). Tanto así, que nos dice el Evangelio que tuvieron la intención de llevarse a Jesús para proclamarlo rey.Pero el Señor, al darse cuenta de las intenciones que tenían, se escapó hacia la montaña.

¡Cómo habría sido ese acontecimiento!Una multitud de unas quince mil personas (nos dice el Evangelio que eran como cinco mil hombres) seguía a Jesús para escuchar sus enseñanzas.Llega la hora de comer, y con sólo cinco panes y dos peces el Señor va repartiéndolos y saca comida para saciar a toda esa multitud ... y todavía quedaron sobras.

¿De dónde salieron los cinco panes y los dos pescados?Había un chico entre los presentes que los llevaba consigo.Ahora bien ¿podía el Señor haber sacado alimento de la nada o necesitaba el aporte del muchacho? Dios es todopoderoso y hubiera podido alimentar a aquel gentío de la nada. Entonces ¿qué nos quiere decir el Señor con el aporte del muchacho?

Por cierto no es éste el único pasaje en que Dios utiliza un aporte humano para remediar una necesidad.En efecto, nos cuenta la Primera Lectura de este domingo (2 R 4, 42-44) de una situación similar.

El Profeta Eliseo recibe veinte panes y ordena a su criado repartirlo entre cien personas.Ante la objeción del criado por lo insuficiente del alimento, Eliseo insiste aduciendo que “dice el Señor:‘Comerán todos y sobrará’”. Y así fue, tal como dijo el Señor.Otro milagro de multiplicación.

En el caso de Eliseo, de veinte panes comieron cien.En el caso de Jesús, de cinco panes y dos peces comieron unos quince mil.Las cantidades no importan, sino como dato referencial.Lo que importa es el milagro de la multiplicación, la providencia del Señor para con los que necesitan, y el aporte requerido para proveer en forma milagrosa.

Cabría preguntarnos, ¿por qué entonces hay tanta hambre en el mundo, si Dios es todopoderoso y puede multiplicar lo poco que los seres humanos aportemos? Notemos que los dos milagros no se realizaron de la nada, sino a partir de insuficientes y realmente escasos alimentos.

Dios, como Omnipotente y Todopoderoso que es, podría haber alimentado a la gente de la nada. Si nos creó de la nada, por supuesto puede alimentarnos de la nada.

Pero Dios desea nuestra participación, nuestro aporte.Y ese aporte suele ser como el del chico:muy insuficiente, muy poca cosa, nada. Pero Dios lo quiere y hasta lo exige para El intervenir. Y cuando el hombre da su aporte, Dios interviene multiplicándolo.

El chico de este alimento multiplicado donó toda la comida que llevaba para él. Fue muy generoso. En el caso de Eliseo, fue un hombre que le llevó los primeros frutos de su cultivo. Y nosotros ... ¿damos al menos de lo que nos sobra para que Dios haga milagros con nuestros aportes? ¿Somos capaces de renunciar a lo nuestro para compartirlo? Aque joven dió TODO lo que tenia y Jesús hizo el milagro...nosotros cada vez que compartimos, aunque sea una pequeña cantidad, estamos colaborando para construir una porción grande para compartir. Si cada uno de los cristianos que participan en la Eucaristía cada domingo, se desprendiera de 1€ cada domingo...sacariamos suficiente dinero para seguir atendiendo a los pobres como lo estamos haciendo. Pensad por un momento, el Señor repite el milagro, nosotros compartimos una pequeña cantidad y al unirnos somos capaces de llevar a cabo la ingente labor social de la Iglesia. Pensemos por un momento si somos generosos o no. No seamos ridículos, que menos que compartir con nuestra Parroquia, 10€ semanales...si eso nos lo gastamos en caprichos...en tonterias...!!! Sé que estamos pasando momentos difíciles, pero hay personas que lo están pasando mucho peor, que están pasando hambre y que nuestra generosa donación dominical nos permite ayudarles. Pensad por un momento en el joven de la parábola y como entregó todo lo que tenía. Evidentemente no pedimos que se entregue todo lo que tenemos...pero si que seamos generosos.

Que el Señor os bendiga a todos. Feliz domingo.

Tomás Pajuelo Romero. Párroco.



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25/7/12

Reseña histórica y homilia para la Solemnidad de Santiago Apóstol - 2012

1. Historia de Santiago en España
En el Noroeste de España, en la céltica y verde Galicia, a la que los romanos llamaron "Finis Terrae", por ser el extremo más occidental del mundo hasta entonces conocido, cuenta la tradición que estuvo el Apóstol Santiago, como llaman los españoles a Jacob el hijo de Zebedeo y hermano de Juan el Evangelista. Cuentan las confusas narraciones de los primeros años de la cristiandad que a él le fueron adjudicadas las tierras españolas para predicar el Evangelio, y que en esta tarea llegó hasta la desembocadura del río Ulla. Sin embargo con poco éxito y escaso número de discípulos, decidió su vuelta a Jerusalén. Cuando regresó a Palestina, en el año 44, fue torturado y decapitado por Herodes Agripa, y se prohibió que fuese enterrado. Sin embargo sus discípulos, en secreto, durante la noche trasladaron su cuerpo hasta la orilla del mar, donde encontraron una barca preparada para navegar pero sin tripulación. Allí depositaron en un sepulcro de mármol el cuerpo del apóstol que llegaría tras la travesía marítima, remontando el río Ulla hasta el puerto romano, en la costa Gallega, de Iria Flavia, la capital de la Galicia romana. Allí enterraron su cuerpo en un compostum o cementerio en el cercano bosque de Liberum Donum, donde levantaron un altar sobre el arca de mármol.

Tras las persecuciones y prohibiciones de visitar el lugar, se olvidó la existencia del mismo, hasta que en el año 813 el eremita Pelayo observó resplandores y cánticos en el lugar. En base a este suceso se llamaría al lugar Campus Stellae, o Campo de la Estrella, de donde derivaría al actual nombre de Compostela. El eremita advirtió al obispo de Iria Flavia, Teodomiro, quien después de apartar la maleza descubrió los restos del apóstol identificados por la inscripción en la lápida. Informado el Rey Alfonso II del hallazgo, acudió al lugar y proclamó al apóstol Santiago patrono del reino, edificando allí un santuario que más tarde llegaría a ser la Catedral. A partir de esta declaración oficial los milagros y apariciones se repetirían en el lugar, dando lugar a numerosas historias y leyendas destinadas a infundir valor a los guerreros que luchaban contra los avances del Al-Andalus y a los peregrinos que poco a poco iban trazando el Camino de Santiago. Una de ellas narra como Ramiro I, en la batalla de Clavijo, venció a las tropas de Abderramán II ayudado por un jinete sobre un caballo blanco que luchaba a su lado y que resultó ser el Apóstol. A partir de entonces surgió el mito que lo convirtió en patrón de la reconquista. A partir del s. XI Santiago ejerció una fuerte atracción sobre el cristianismo europeo y fue centro de peregrinación multitudinaria, al que acudieron reyes, príncipes y santos.

En los s. XII y XIII, época en que se escribió el "Códice Calixtino"; primera guia del peregrino, la ciudad alcanzó su máximo esplendor. El Papa Calixto II concedió a la Iglesia Compostelana el "Jubileo Pleno de del Año Santo" y Alejandro III lo declaró perpetuo, convirtiendose Santiago de Compostela en Ciudad Santa junto a Jerusalén y Roma. El Año Santo se celebra cada vez que la festividad del Apóstol, el 25 de Julio, cae en Domingo.

2. ¿Quién era Santiago, el Mayor?
El apóstol que la tradición cristiana llama Santiago el Mayor era uno de los dos hijos de Zebedeo y Salomé; su hermano fue Juan el Evangelista, también apóstol. Invitado por Jesús "junto a su hermano e inmediatamente después de Pedro y Andrés- a hacerse “pescador de hombres", fue uno de los apóstoles que tuvo una relación más íntima y cercana con el hijo de Dios. Le acompañó en los primeros días de la difusión de la palabra; estuvo presente en el Monte de los Olivos recibiendo de los labios de Jesús el anuncio de la destrucción del templo de Jerusalén, de la completa ruina de la ciudad y de las catástrofes que precederán al final de los tiempos; y fue testigo de la última aparición de Jesús en Galilea tras su resurrección. Murió, entre los años 41 y 44, decapitado por orden de Herodes Agripa I, cuando el rey de los judíos, en un intento postrero e inútil de conseguir la confianza de Roma, intensificó la persecución de las primeras comunidades cristianas. Según la tradición, a la muerte de Jesús los apóstoles se repartieron los lugares en que debían predicar, correspondiéndole a Santiago España y las regiones occidentales.

3. Significado de la vida y martirio de Santiago
Esta celebración es un momento providencial para recordar que estamos edificados sobre el cimiento de los apóstoles, que Cristo es la piedra angular y que la Iglesia. fundada por Él, iluminadora de la entraña del hombre y de la esperanza de los mortales, recibe la misión de anunciar, afirmando sin reducciones el mensaje del cristianismo, para que el hombre descubra con claridad la verdad íntima sobre el significado de su vida, de su actividad y de su muerte, y alcance la vida eterna. Es una llamada a vivir con altura espiritual y recordar el destino trascendente de nuestra naturaleza original que nos urge a buscar el porqué último de la existencia en todos los entresijos de la vida y en todas sus implicaciones, trabajando para que la sociedad sea un espacio de sincero diálogo, de pacífica convivencia, de verdadera fraternidad y de solidaridad humana. Este esfuerzo de reflexión sobre el misterio del hombre define nuestra cultura en el intento de concretar el sentido de la vida humana y lograr el acercamiento al más grande de los misterios: el misterio de Dios. Cristo, respuesta a los interrogantes en nuestro peregrinar, nos pregunta también si somos capaces de beber su cáliz, y nos alienta a decirle: "Lo somos", porque "una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros".Sólo la conciencia atenta y apasionada de nosotros mismos puede abrirnos de par en par la puerta para conocer, admirar, y seguir a Cristo que se ha solidarizado con la suerte y situación de cada hombre. Reconocer la presencia divina en el hombre cierra toda posibilidad a una falsa absolutización o divinización de lo humano, y a cualquier forma de pensamiento, de cultura o de política que reduzca al hombre a un medio para otros fines, obligándolo a adorar a los ídolos de este mundo.

El apóstol Santiago acreditó su compromiso con el Señor en el martirio, que sigue siendo una posibilidad en sus diferentes formas. Nosotros debemos acreditar nuestro compromiso con Jesús mediante las obras y las palabras. Hoy en un mundo que persigue a la fe, que quiere desterrar a Dios de toda la vida social y de todas las instituciones, los cristianos debemos, tenemos, que ser los testigos valientes, como Santiago, de Cristo y de su Evangelio entre los que nos rodean.

Feliz día de nuestra nación, del patrón de España, de los cimientos de nuestra fe. Que Dios os bendiga a todos.

Tomás Pajuelo Romero. Párroco.

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22/7/12

Solemnidad de Santiago apóstol

El próximo día 25 de Julio, solemnidad del Apóstol Santiago, es día de precepto. Al ser un día laborable las misas serán como cada día, a las 21h. Pero para poder cumplir con el precepto, la misa del martes a las 21h y la del miercoles a las 21h, serán de la solemnidad.

MISAS:
Martes 24 de julio.......21h.
Miércoles 25 de julio...21h.

«Venid conmigo a un lugar retirado y tranquilo y descansad un poco»

XVI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Lecturas: Jeremías 23, 1-6 // Salmo 23 // Efesios 2, 13-18 // Marcos 6, 30-34.

Queridos hermanos y hermanas:

 Orando en un descanso en el caminoHoy, el Evangelio nos invita a descubrir la importancia de descansar en el Señor. Los Apóstoles regresaban de la misión que Jesús les había dado. Habían expulsado demonios, curado enfermos y predicado el Evangelio. Estaban cansados y Jesús les dice «venid también vosotros aparte, a un lugar solitario, para descansar un poco» (Mc 6,31).

Una de las tentaciones a las que puede sucumbir cualquier cristiano es la de querer hacer muchas cosas descuidando el trato con el Señor. El Catecismo recuerda que, a la hora de hacer oración, uno de los peligros más grandes es pensar que hay otras cosas más urgentes y, de esa forma, se acaba descuidando el trato con Dios.

Por eso, Jesús, a sus Apóstoles, que han trabajado mucho, que están agotados y eufóricos porque todo les ha ido bien, les dice que tienen que descansar. Y, señala el Evangelio «se fueron en la barca, aparte, a un lugar solitario» (Mc 6,32). Para poder rezar bien se necesitan, al menos dos cosas: la primera es estar con Jesús, porque es la persona con la que vamos a hablar. Asegurarnos de que estamos con Él. Por eso todo rato de oración empieza, generalmente, y es lo más difícil, con un acto de presencia de Dios. Tomar conciencia de que estamos con Él. Y la segunda es la necesaria soledad. Si queremos hablar con alguien, tener una conversación íntima y profunda, escogemos la soledad.

Estamos en vacaciones, quizás ahora tengamos ese tiempo libre que no teníamos durante el curso y que poníamos como pretexto para no hacer oración. El ajetreo diario nos impide estar a solas con Cristo en el Sagrario. Aprovechemos estas vacaciones para estar con el Señor, para rezar, para gustar del trato íntimo con Dios. Es un mal de nuestros días para muchos cristianos el haber olvidado completamente la necesidad de orar, de rezar. Parece increible pero es cierto, hay muchos cristianos comprometidos en innumerables quehaceres apóstolicos y que no oran, no tienen largos momentos de encuentro intimo con Dios en la Oración. Sólo hacer y hacer no vale para nada. Decia S. Pablo..."podría dejarme quemar vivo... si no tengo Amor no sirve para nada". Ese Amor se tiene degustando el Amor de Dios en la Oración. Nosotros mismos, desde la comunidad eclesial, hemos infravalorado la oración y supervalorado la acción. Cualquier acción pastoral y caritativa que no nazca del Amor de Dios en la oración se convierte en mero activismo.

San Pedro Julián Eymard recomendaba descansar en Jesús después de comulgar. Y advertía del peligro de llenar la acción de gracias con muchas palabras dichas de memoria. Decía, que después de recibir el Cuerpo de Cristo, lo mejor era estar un rato en silencio, para reponer fuerzas y dejando que Jesús nos hable en el silencio de nuestro corazón. A veces, mejor que explicarle a Él nuestros proyectos es conveniente que Jesús nos instruya y anime. Aprovechemos nuestra misa dominical para quedarnos en la presencia de Dios y oremos, vivamos su cercanía y pidamos su Gracia. Feliz Día del Señor.
Que Dios os Bendiga siempre. Tomás Pajuelo Romero. Párroco.

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15/7/12

"Entonces llamó a los Doce y los envió"

XV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Lecturas: Amós 7,12-15 // Salmo 85(84) // Efesios 1,3-14 // Marcos 6,7-13

El envío en misión de los Doce es el momento culminante de la vocación de los discípulos: llamados de la dispersión al seguimiento, del seguimiento a la comunión con el Señor, de la comunión con Él a la misión.

Aquel grupo de hombres, el primero de una ininterrumpida Tradición, no tiene otro objetivo que reproducir, en el mundo, el rostro de Aquel que los ha enviado: no hay, de hecho, auténtico discipulado ni fructuosa misión si no es por la identificación con Cristo.

La fuente y el origen, así como el centro y el sentido de actuar de los Doce, es el Señor Jesús. Ellos se ponen en marcha porque fueron llamados por Él y es por esto que pueden actuar con poder y autoridad como Él.

Pero aquel envío no es extraño para el hombre de hoy, sino que es un reclamo, fuerte y claro, de lo que realmente es la “vocación del cristiano”: dar testimonio de la persona de Cristo y del poder de Su presencia. En el envío en misión está en juego toda la dimensión humana del discípulo. Por esto, las indicaciones de Jesús no son teóricas, sino extremadamente prácticas. Más que preocuparse por lo que han de decir, Jesús se preocupa por lo que es necesario que sean.

Para ser creíble y fecundo, todo el anuncio cristiano requiere el testimonio de la vida; el contra-testimonio tiene el dramático poder de hacer no-creíble la verdad del anuncio. La pobreza pedida por Jesús a quienes emprenden el camino de la misión, no es de tipo estoico o ideológico, sino que es la condición del que renuncia a todo, para afirmar la riqueza del tesoro encontrado en el Señor Jesús. Es una pobreza que proviene de la alegría y lleva a la victoria sobre el pecado del mundo que, por el contrario, se muestra preocupado por el tener, por el poder, por aparentar. La pobreza, así, se hace la condición para amar.

Precisamente en la pobreza del ser del hombre, Dios realiza maravillas; en la finitud de nuestro ser humano, Dios ofrece todo de sí mismo. «Dios se sirve de pobres hombres para estar, por medio de Él, presente entre los hombres y actuar en su favor. Esta audacia de Dios, que se confía a sí mismo a los hombres conociendo nuestras debilidades, necesita hombres capaces de actuar y de estar presentes en lugar suyo. Esta audacia de Dios es lo verdaderamente grande que se esconde en la palabra “sacerdocio” ». (Benedicto XVI – Homilía al concluir el Año Sacerdotal).

La experiencia que hacen los Doce, y con ellos los discípulos de hoy, es constatar continuamente que la Gracia sirve solo como una “vía de escape” de la eficacia humana, pero no se apoya en ella; la eficacia divina del anuncio es inversamente proporcional a la presunta eficacia de los medios humanos.

El envío en misión y la obediencia al mandato de Cristo, no es simplemente un encargo para cumplirlo con diligencia, sino el modo que se la ha dado al hombre para participar de la gloria misma de Dios (II Lectura).

La humilde Esclava del Señor, la que ha dicho “fiat” delante del misterio, nos conceda dar siempre nuestro “sí” y participar así de la gloria divina.

Tomás Pajuelo Romero. Párroco.

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12/7/12

Confirmaciones 2012 en nuestra Parroquia

El pasado 30 de Junio tuvo lugar en nuestra parroquia la Confirmación en la Fe de un grupo de cerca de 40 jóvenes de la feligresía.

La ceremonia fue presidida por el Vicario Episcopal de la ciudad, D. Manuel Hinojosa, en representación del señor Obispo y amenizada por el coro parroquial.

Fue un acto muy sentido por los confirmandos que culminaban así un período de preparación que en algunos casos llegaba a los 3 años.

Se pueden ver algunas fotos de la celebración pinchando AQUÍ

9/7/12

Se extrañó de su falta de Fe

XIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Lecturas: Libro de Ezequiel 2,2-5 // Salmo 123(122),1-2a.2bcd.3-4 // Carta II de San Pablo a los Corintios 12,7-10 // Evangelio según San Marcos 6,1-6


Queridos hermanos y hermanas:

En este domingo XIV del tiempo ordinario, cuando estamos inmersos en este periodo estival, la Palabra de Dios hoy nos pone cara a cara con la realidad más profunda de nuestros corazones: "Nuestras debilidades" y "Nuestra falta de Fe".

En la primera lectura el profeta Ezequiel recibe de parte de Dios estas palabras que le recuerdan el pecado de aquella generación. Son palabras duras pero muy realistas. Frente a unos pocos que se mantienen fieles la gran mayoria de la sociedad de aquella época se había apartado de Dios, vivía olvidando la fe, los compromisos con Dios. Habían construido una sociedad de la que habían quitado a Dios. Cuando meditaba este texto de Ezequiel, comprobaba una vez más, como la Palabra de Dios es viva y eficaz, porque parece que el profeta Ezequiel nos está describiendo nuestros días. Parece que en muy poco ha cambiado nuestro mundo. Hoy también nuestros contemporáneos han retirado a Dios de la vida. Cada día es más dificil vivir la fe. Lo que es peor, cada día más cristianos abandonan su vida de fe y se unen a todos esos falsos creyentes que se autodenominan "cristianos no practicantes". Que grandeza la Palabra de Dios, un texto que se reveló hace miles de años hoy sigue siendo vida para nosotros, porque es Palabra de Dios, no es palabra humana. Y podemos hoy escuchar estas palabras: Te hagan o no te hagan caso, yo he estado en medio de vosotros...con mis profetas y con mi propio Hijo....

Pensemos por un momento, meditemos nuestra situación vital y preguntemos a nuestros corazones si nosotros también nos hemos dejado llevar por este ambiente ateo y antirreligioso y hemos abandonado nuestra fe. Seguro que decimos que no. Evidentemente si estamos leyendo esta homilia, no hemos dejado del todo nuestro caminar cristiano. Pero creo que sí estamos muy tocados por la increencia que nos rodea. Nos pasa como a S. Pablo, sabemos de nuestra debilidad, la facilidad con la que nos dejamos llevar de los comentarios de esta sociedad sin Dios. No hemos abandonado pero estamos bajo mínimos, justificamos todo, no nos esforzamos nada en crecer en Santidad. No rezamos apenas, hacemos un mundo cuando se nos pide cumplir los mandamientos, renegamos de todo sacrificio hecho por amor a Dios y a los hermanos, confesamos de fiesta en fiesta y si a caso....

¿Qué tenemos que escuchar para ponernos a trabajar en nuestra santidad? ¿Qué más nos tiene que decir el Señor para que abandonemos nuestra tibieza y nos pongamos en serio a vivir como cristianos de verdad? Nos pasa muchas veces como a los paisanos de Jesús. Ellos vieron los milagros del Señor y no creyeron en Él. Sólo lo veian como el hijo del carpintero. Cuantas veces en nuestras comunidades parroquiales, usamos el pecado de los demás, para justificar nuestra desidia. Qué facil es denunciar los fallos del cura, de los catequistas, de los que cantan, de los que están implicados en la vida parroquial...y así justificamos que nosotros NO hacemos nada. Sólo del que hace algo, se implica, se compromete, se enfanga en el trabajo parroquial y eclesial, sólo de esos se podrá hablar, se podrán ver sus fallos, se podrán criticar...¡Es cierto! ¡¡¡Porque ellos, por lo menos, hacen algo!!! De los que nunca se dirá nada, ni bueno ni malo, será de los que viven los toros desde la barrera...de los que no hacen NADA, los que se limitan a estar...

Pues por esa desidia, los paisanos de Jesús, se quedaron si milagros del Señor. Porque no fueron capaces de descubrir al Señor se quedaron sin las obras que había hecho en otros lugares. Por nuestra desidia, por nuestra falta de compromiso, por nuestra dejadez en la vida cristiana...nos quedamos sin experimentar los milagros diarios que Dios con su Gracia realiza en los que se entregan a Él de verdad. De los milagros diarios de Amor de Dios, que experimentan los que han decidido responder a tanto AMOR de Dios con su amor entregado sin límites, todo el que se embarca con ilusión y con sinceridad de corazón, reconociendo sus debilidades pero con la confianza en Dios, que repara esas faltas y las convierte en obras de Amor. Nosotros, humanamente NO PODEMOS, pero en Dios, de quien me he fiado, TODO LO PUEDO.

Que Dios en su infinita Misericordia nos perdone y nos grabe a fuego en nuestros corazones el deseo de ser verdadero cristianos, verdaderos creyentes...que nos ayude a vivir cada minuto de nuestras vidas entregados gozosamente al Evangelio, a la Santidad.

Feliz Domingo a todos. Que Dios os bendiga y os colme de su Gracia.

Tomás Pajuelo Romero. Párroco.

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1/7/12

¡Purifica tu fe en Jesús el Señor!

XIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Lecturas: Sabiduría 1,13-15.2,23-24 // Salmo 30(29) // Carta II de San Pablo a los Corintios 8,7.9.13-15 // Marcos 5,21-43


En este domingo XIII del tiempo ordinario celebramos con fe el día del Señor. En nuestra parroquia en este fin de semana hemos tenido dos regalos de la Gracia de Dios, las confirmaciones y la presencia entre nosotros de las reliquias de S.Juan de Avila. El sábado recibieron el sacramento de la confirmación un grupo numeroso de jóvenes y adultos.-fue una efusión gloriosa del Espiritu Santo. Desde el viernes están con nosotros en el altar mayor, las reliquias de S.Juan de Avila. Las recibimos con alegría, oramos a Dios en su presencia.

El evangelio de San Marcos narra hoy un doble milagro de Jesús, ambos con acentos muy especiales. Se trata de dos mujeres disminuidas en su vitalidad y en su dignidad. Una es ya madura, con una enfermedad de doce años que, según la ley, la hacía impura y hacía impuro a todos los que la tocaban; avergonzada por un mal del cual no tenía ninguna culpa, se acerca en silencio, a escondidas, por detrás para poder tocar a Jesús. La otra, es una niña de doce años que acaba de morir, muestra de la situación humana más dolorosamente débil, la que hace sufrir a todos y no tiene consuelo, la que provoca las preguntas más angustiosas ante la muerte, ¿porqué a ella? ¿Por qué ahora? y ¿Cuál es el sentido de la vida si hemos de morir?

Ellas son el símbolo de nuestra humanidad débil y mortal, de lo más abandonado y marginado de la sociedad, que siempre aparece, quizás hoy más que nunca, en medio de nuestro progreso técnico, científico y después de tantos discursos vacíos sobre la madurez y avances de la humanidad. En ambos casos, aparece la actitud de acercarse a Jesús desesperadamente, y en ambos aparece la palabra de Jesús, que habla de de la fe, la paz, la libertad, la vida. A la mujer hemorroisa: “Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz…” a Jairo, padre de la niña: “No temas; basta que tengas fe”.

En pleno siglo XXI, Jesús sigue haciendo milagros, pues su mirada va mas allá de nuestras evidencias, va más allá de lo que nuestras relaciones sociales y costumbres morales dictan diciendo quien es bueno y quien es malo; su mirada, va más allá del diagnóstico médico, que dice que ya no hay nada que hacer por esa niña de apenas doce años. La mirada de Jesús sigue siendo noble, amorosa e ilusionada en una vida nueva, que se puede tener sobre nuestro mundo humano y débil, sobre nuestra sociedad enferma por el crimen organizado y políticos corruptos. La mirada de Jesús está llena de paz y de esperanza de modo que podría repetir: esta sociedad no está muerta, solo duerme… y Él viene a ponerla de pie, viene a darle la mano y levantar a la mujer marginada y oprimida, a darle la mano los matrimonios enfermos de orgullo y egoísmo, a levantar a tantos jóvenes adormecidos bajo el influjo de alguna droga o del vacío de la vida. Jesús se deja tocar por todos aquellos que necesiten ser curados, tanto en su alma como en su cuerpo. Lo único que pide es tener fe, ¡creer absolutamente en Él! pues es el único camino para levantarse, perder el miedo y encontrar la libertad, la paz y la vida.

Esta semana: recuerda que los milagros se hacen porque se piden con fe, no para que tengamos fe, ¡purifica tu fe en Jesús el Señor!

Que Dios os bendiga a todos. Feliz dia del Señor.

Tomás Pajuelo. Párroco.

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24/6/12

San Juan Bautista recibió el Espíritu Santo estando aun en el vientre de su madre

XII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO - DOMINGO DE SAN JUAN

Lecturas: Isaías 49,1-6 // Salmo 139(138) // Hechos de los Apóstoles 13,22-26 // San Lucas 1,57-66.80

Hoy es el cumpleaños de San Juan Bautista, quien nació seis meses antes que el Hijo de Dios. Era primo de Jesús, pues las madres de ambos, María e Isabel, eras primas. Le tocó a Juan preceder al Mesías esperado, anunciarlo y preparar a la gente para recibirlo.

El nacimiento de San Juan Bautista fue milagroso, ya que Isabel era estéril y ya estaban viejos ambos padres, cuando sucedió su concepción. Nos cuenta el Evangelio que un día que a Zacarías, sacerdote judío le tocó entrar solo en el santuario del Templo para ofrecer el incienso, mientras el resto de la gente estaba afuera en oración, se le apareció el Ángel del Señor, el cual le dijo: “Tu oración ha sido escuchada y tu esposa Isabel te dará un hijo al que llamarás Juan” (cf. Lc. 1, 5-25).

El Ángel pasó luego a describirle la misión de Juan, indicándole además, que estaría “lleno del Espíritu Santo ya desde el seno de su madre”. Sin embargo Zacarías dudó de que su mujer vieja y estéril pudiera concebir. “¿Cómo puedo creer yo esto? Yo estoy viejo y mi esposa también”, a lo que el Ángel respondió severamente: “Yo soy Gabriel, el que está delante de Dios. He sido enviado para comunicarte esta buena noticia, pero tú no has creído en mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo. Por esto quedarás mudo hasta el día en que se realice todo lo que te he dicho”.

Efectivamente, como fuera anunciado, Isabel quedó embarazada, “porque nada es imposible para Dios”(cf. Lc. 1, 36-37). Son las palabras del mismo Ángel Gabriel a la Santísima Virgen María, refiriéndose a la concepción de Juan el Bautista en el momento en que le trae el anuncio de otra concepción aún más milagrosa, la de su Hijo, e Hijo de Dios. María sí creyó. Sólo se limitó a preguntar cómo sería, pues ella no llevaba relación con ningún hombre y –a juzgar por la pregunta- tenía intención de permanecer virgen. Luego de la explicación del Ángel, creyó lo imposible: el mismo Dios, cubriéndola con su sombra, la haría concebir al Salvador del mundo.

Y ante la velada invitación que el Ángel le hizo para ir a visitar a su prima, María “partió apresuradamente a casa de Zacarías e Isabel” (Lc. 1, 39-40). No era solamente la visita de la prima jovencita a la prima anciana embarazada: era la visita del Salvador del mundo a su Precursor. Dios quería visitar y preparar a quien iba a ser su enviado, el más grande de todos los Profetas (cf. Mt. 11, 11).

Y ¡qué preparación! ¡San Juan Bautista recibió el Espíritu Santo estando aun en el vientre de su madre!

Se cumplió lo que el Ángel le había anunciado a su padre, pues apenas Isabel recibió el saludo de la Madre de Dios, el niño dio saltos de alegría en sus entrañas (cf. Lc. 1, 40-45). Pero Santa Isabel también “se llenó del Espíritu Santo”. Y así, plena de Dios, adivina el secreto que sólo María y la Trinidad conocían: “¡Bendita eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Cómo he merecido yo que venga a mí la Madre de mi Señor?”.

¡Qué manera de preparar a San Juan Bautista! ¡Qué manera de ponerse en movimiento los planes de Dios para la salvación del mundo! Dos primas. Dos primos. Dos mujeres. ¡Dos bebés aun no nacidos! Ya había comenzado el plan de rescate de la humanidad: “Todo será por obra de la tierna bondad de nuestro Dios que nos trae del cielo la visita del Sol que se levanta, para alumbrar a aquéllos que se encuentran entre tinieblas y sombras de muerte, y para guiar nuestros pasos por el camino de la Paz” (Lc. 1, 78).

Tomás Pajuelo. Párroco.

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23/6/12

Reliquias de San Juan de Ávila en nuestra Parroquia

El próximo día 30 se confirmarán a las 21:00 horas un grupo de jóvenes y adultos de nuestra Parroquia. Con motivo de este evento, nuestra Parroquia acogerá ese fin de semana las reliquias de San Juan de Ávila que se trasladarán a nuestro templo el viernes a las 19:00 horas. 
A partir de esa hora, ante las reliquias de este Santo -Maestro de Santos-, y hasta la hora de Misa celebraremos un rato de oración ante el Santísimo en compañía de los confirmandos, sus amigos y su familia, y toda la 'familia' que formamos la Parroquia del Beato Álvaro de Córdoba.
El relicario, sufragado por suscripción general de todos los sacerdotes diocesanos de Córdoba, muestra una escena en la que aparece San Juan de Ávila enseñando a un grupo de tres sacerdotes jóvenes en el patio de su casa cordobesa en Montilla. En la parte superior destaca un corazón de plata que sirve de estuche y contiene la reliquia del corazón, del que salen unos resplandores de gloria. El relicario está coronado por un arca de plata, reproducción exacta del arca de madera que contiene los restos del Maestro en el Santuario.

12/6/12

Celebración del Corpus Christi 2012 en nuestra Parroquia, balconeras del Corpus y próximas Confirmaciones

Como viene siendo habitual en los últimos años en nuestra parroquia celebramos la octava del Corpus Christi con el siguiente calendario:

Triduo en Honor al Santísimo Sacramento (Santa Misa y después Exposición del Santísimo)
  • 13 de junio, miercoles a las 21'00 h,
  • 14 de junio, jueves a las 21'00 h.
  • y 15 de junio, viernes a las 21'00 h.

Misa solemne de la Octava del Corpus Christi
  • 16 de junio, sábado, a las 20'00 h celebrándose a continuación la procesión con Jesús Sacramentado por las calles de nuestro barrio. El recorrido de la procesión será el siguiente: Salida del templo, Avda. de Guerrita, Manuel Fuentes "Bocanegra", Manuel Calero "Calerito", Avda. de Lagartijo, Avda. de Guerrita, Manuel Fuentes "Bocanegra", Manuel Cano "El Pireo", José Mª. Martorell, Francisco González Panchón, José Dámaso "Pepete", Avda. de Guerrita y retorno al templo.
Balconeras del Corpus, a la venta en la Parroquia
  • Están puestas a la venta en la Parroquia colgaduras del Corpus para engalanar los balcones. Precio 10€.
Próximas Confirmaciones
  • El próximo sábado 30 de junio la misa será a las 21h y tendrán lugar las Confirmaciones.

10/6/12

«Tomad, esto es mi cuerpo»

SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO

Lecturas: Exodo 24,3-8 // Salmo 116(115) // Hebreos 9,11-15 // Marcos 14,12-16.22-26

“Danos hoy nuestro pan de cada día”(Mt. 6, 11), pedimos en el Padre Nuestro. Sin embargo, ese alimento diario, que pedimos y que Dios nos proporciona a través de su Divina Providencia, no es sólo el pan material, sino también -muy especialmente- el Pan Espiritual, el Pan de Vida.

No podemos estar pendientes solamente del alimento material. El pan material es necesario para la vida del cuerpo, pero el Pan Espiritual es indispensable para la vida del alma. Dios nos provee ambos.

Jesucristo murió, resucitó y subió a los Cielos, y está sentado a la derecha de Dios Padre. Pero también permanece en la Hostia Consagrada, en todos los sagrarios del mundo. Y allí está vivo, en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad; es decir: con todo su ser de Hombre y todo su Ser de Dios, para ser ese alimento que nuestra vida espiritual requiere. Es este gran misterio lo que conmemoramos en la Fiesta de Corpus Christi.

El Jueves Santo Jesucristo instituyó el Sacramento de la Eucaristía, pero la alegría de este Regalo tan inmenso que nos dejó el Señor antes de partir, se ve opacada por tantos otros sucesos de ese día, por los mensajes importantísimos que nos dejó en su Cena de despedida, y sobre todo, por la tristeza de su inminente Pasión y Muerte.

Por eso la Iglesia, con gran sabiduría, ha instituido esta festividad en esta época en que ya hemos superado la tristeza de su Pasión y Muerte, hemos disfrutado la alegría de su Resurrección, hemos también sentido la nostalgia de su Ascensión al Cielo y posteriormente hemos sido consolados y fortalecidos con la Venida del Espíritu Santo en Pentecostés.

Efectos del Sacramento de la Eucaristía
- nutre al alma,
- aumenta la Gracia y

Adicionalmente:

- borra los pecados veniales,
- nos da gracias para cumplir la Voluntad Divina,
- nos fortalece en las tentaciones,
- efectúa “comunión” del comulgante con Cristo y con el prójimo,

LA EUCARISTIA, ALIMENTO “ESPECIAL”

que nos une Cristo

“El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en Mí y Yo en él” (Jn. 6, 56)

y nos conduce a la Vida Eterna

“Yo soy el Pan Vivo bajado del Cielo: El que come este Pan vivirá para siempre … Quien come mi Cuerpo y bebe mi Sangre, tendrá Vida Eterna y Yo lo resucitaré en el último día” (Jn.6, 52 y 54)

El Sacramento del Cuerpo y la Sangre de Cristo, lo llamamos también Eucaristía o Comunión.

Pero … ¿SIEMPRE SE REALIZA LA “COMUNIÓN”?

La unión con Cristo o Comunión es posible sólo si al recibirlo lo hacemos con las debidas disposiciones.

Si no tenemos las actitudes correctas de fe y de deseo de imitar a Cristo en todo, no se realiza la “Comunión”.

Recibimos a Cristo con nuestra boca. Pero eso no basta, pues tenemos que unirnos a El en el pensamiento, en el sentir, en la voluntad; con nuestro cuerpo, con nuestra alma (entendimiento y voluntad) y con nuestro corazón.

Bien claro pone esto la Liturgia de la Iglesia en la oración después de la Comunión el Domingo 24 del Tiempo Ordinario:

“La gracia de esta comunión, Señor, penetre en nuestro cuerpo y en nuestro espíritu, para que sea su fuerza, no nuestro sentimiento, lo que mueva nuestra vida”.

Siendo así, nuestra vida humana podrá entonces participar de su Vida Divina, de manera que sea El y no nuestro “yo” el principio que guíe nuestra existencia y nos conduzca por la travesía que nos lleva a la Vida Eterna.

Dos elementos siempre unidos:
- Unión con Cristo (su Vida en nosotros)
- Vida Eterna (viaje a la eternidad: jornada a la Casa del Padre)

No en vano dice el Sacerdote antes de tomar el Pan y el Vino consagrados y de repartirlo a los comulgantes: “El Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo guarde nuestras almas para la Vida Eterna”.

CONDICIONES PARA RECIBIR LAS GRACIAS EUCARISTICAS

Hay condiciones preparatorias a la recepción de la Eucaristía que conocemos por exigencia de la Iglesia: no estar en pecado mortal, guardar el ayuno requerido, estar debidamente vestido, etc.

Pero hay otras condiciones interiores, profundas, que están sobreentendidas y que a veces pasamos por alto:
- FE en la presencia real de Cristo en la Eucaristía
- CONFIANZA plena en Dios

La consecuencia de la Fe es la confianza. Fe y confianza en Dios son como dos caras de una misma moneda: no hay fe sin confianza y viceversa.

- ABANDONO Y ENTREGA TOTAL A DIOS
Al tener plena confianza en Cristo, podemos entregarnos a El sin reservas, totalmente, a todo lo que El tenga dispuesto.

Estas disposiciones fundamentales de parte nuestra permiten que haya “común-unión” o Comunión: unión de Cristo con nosotros, de nosotros con Cristo y unión entre nosotros en Cristo.

Pero cuando no hay estas debidas disposiciones, no sucede así. De allí que haya muchas almas que, aun comulgando frecuentemente, progresen tan poco en santidad. Al no encontrar Cristo la docilidad espiritual requerida, no puede derramar todas las gracias dispuestas en el Sacramento de la Eucaristía.

PREPARACION REMOTA:
Es así como, para prepararnos debidamente a la recepción de la Sagrada Eucaristía, es necesario estar pendiente en el tiempo que pase entre Comunión y Comunión, de entregarnos confiadamente a todo lo que vayamos sabiendo es la Voluntad de Dios para nuestra vida.

FORMA DE ORAR COMO PREPARACION INMEDIATA:

- ORACION DE FE: Creo en tu Presencia Viva: aumenta mi Fe.
- ORACION DE CONFIANZA: Como creo, confío en Ti, en tus designios para mí.
- ORACION DE ABANDONO: Me entrego totalmente a Ti, deseo tu Voluntad, me uno a tu Voluntad

ACCION DE GRACIAS:

Además del recogimiento conveniente enseguida de la comunión para agradecer a Dios este regalo de la Comunión con El en el Sacramento de Cuerpo y la Sangre de Cristo, la acción de gracias debe prolongarse entre Comunión y Comunión, tratando de permanecer en Cristo para que El permanezca en nosotros.

En el tiempo posterior a la recepción de la Eucaristía no podemos dejar, entonces, que las tendencias que se oponen a nuestra unión con Dios puedan disminuir o interrumpir esta comunión: actitudes en contra de la Voluntad Divina, faltas de Fe y confianza en Dios, pecados mortales o veniales, etc.

Por el contrario, debemos acrecentar la vida de Dios en nosotros y aumentar esta comunión e identificación con Cristo, mediante la oración, las buenas obras, la penitencia, aceptación de la Voluntad de Dios y colaboración activa en sus designios, el ejercicio de las virtudes, etc

Tomás Pajuelo. Párroco.

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3/6/12

Solemnidad de la Santísima Trinidad 2012

SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

Lecturas: Deuteronomio 4,32-34.39-40 // Salmo 33(32) // Romanos 8,14-17 // Mateo 28,16-20

Queridos hermanos y hermanas en este domingo celebra la Iglesia la Solemnidad de la Santisima Trinidad.

El misterio de la Santísima Trinidad es un gran misterio: un solo Dios en tres Personas, misterio grande pues se refiere a la esencia misma de Dios, y grande también por lo imposible de entender y de captar cabalmente, menos aún de explicar, pues es una verdad que sobrepasa infinitamente las capacidades intelectuales del ser humano.

Muchos Teólogos que lo han estudiado han tratado de hacerlo accesible al hombre común. Y han tratado de explicar lo de las Tres Personas y un solo Dios mediante diversos símiles, tratando de ponerlo al alcance de todos. Uno de estos símiles, tal vez el más convincente, es el de comparar a las Tres Divinas Personas con tres velas encendidas, cuyas llamas se unen formando una sola llama. Todas las comparaciones humanas, sin embargo, quedan cortas, como es todo lo humano al referirlo a la infinidad de Dios.

¿Por qué es esto así? Porque la Santísima Trinidad es el más grande de los misterios de nuestra fe. Y por eso es imposible de ser comprendido por nosotros, pues nuestro limitado intelecto humano, es ¡tan pobre para explicar las cosas de Dios!

El Misterio de la Santísima Trinidad es una verdad que están muy ... muy por encima de nuestras capacidades intelectuales, pues entre nuestra inteligencia y la Sabiduría de Dios existe una distancia ¡infinita!

Se cuenta que mientras San Agustín se encontraba preparándose para dar una enseñanza sobre el misterio de la Santísima Trinidad, le pareció estar caminando en la playa frente a un mar inmenso. Vio de repente a un niño que se distraía recogiendo agua del mar con una concha de caracol y tratando de vaciarla en un hoyito que había hecho en la arena. Al preguntarle San Agustín qué estaba haciendo, el niño le respondió que estaba tratando de vaciar el mar en el hoyito. San Agustín, por supuesto, se dio cuenta de que era imposible que el niño lograra esa absurda pretensión. Entonces le dijo al niño: “Pero, ¡estás tratando de hacer una cosa imposible!” Y el Niño le replicó: “Esto no es más imposible de lo que es para tí meter el misterio de la Santísima Trinidad en tu cabeza”. Y con estas palabras el “Niño” desapareció.

Así es nuestro intelecto: tan limitado como es el hoyito para contener el agua del mar, sobre todo cuando trata de explicarse verdades infinitas como este misterio.

Sin embargo, lo importante de este misterio central de nuestra fe no es explicarlo, sino vivirlo. Y aquí en la tierra somos llamados a participar de la vida de Dios Trinitario.

Ciertamente, mientras estemos aquí en la tierra, podremos vivir este misterio de una manera oscura ... incompleta. Sin embargo, en el Cielo podremos vivirlo a plenitud, porque veremos a Dios tal cual es.

En efecto, nuestro fin último es la unión para siempre con Dios en el Cielo. Pero desde aquí en la tierra podemos comenzar a estar unidos a la Santísima Trinidad y a ser habitados por las Tres Divinas Personas. Recordemos lo que Jesucristo nos ha dicho: “Si alguno me ama guardará mi Palabra y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él” (Jn.14, 23).

La Santísima Trinidad es, entonces, uno de los misterios escondidos de Dios, que no puede ser conocido a menos de que Dios nos lo dé a conocer. Y Dios nos lo ha dado a conocer revelándose como Padre, como Hijo y como Espíritu Santo: Tres Personas distintas, pero un mismo Dios.

Y Dios comienza a revelarse como Trinidad poco a poco, pero desde el principio. Desde el segundo versículo de la Biblia, desde el momento mismo de la creación, vemos una alusión al Espíritu Santo: “el Espíritu de Dios aleteaba sobre las aguas” (Gen. 1,2).

Luego es Jesucristo mismo quien nos lo da a conocer. El primer momento en que se revelan las Tres Personas juntas fue en el Bautizo de Jesús en el Jordán. Nos dice así el Evangelio: “Una vez bautizado Jesús salió del río. De repente se le abrieron los Cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba como paloma y venía sobre El. Y se oyó una voz celestial que decía: ‘Este es mi Hijo, el Amado, en el que me complazco’ ” (Mt. 3, 16-17).

Posteriormente Jesucristo al dar el mandato de evangelizar a sus Apóstoles, les ordena bautizar “en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” (Mt. 28, 18). Es la escena que nos trae el Evangelio de hoy.

Aunque las Tres Divinas Personas son inseparables en su ser y en su obrar, al Padre se le atribuye la Creación, al Hijo la Redención y al Espíritu Santo la Santificación.

Es así como el Espíritu Santo en su obra de santificación en cada uno de nosotros, lo primero que hace es darnos a conocer a Jesús como Hijo de Dios, pues “nadie puede decir que Jesús es el Señor, sino guiado por el Espíritu Santo” (1 Cor. 12, 1-3). Luego nos va haciendo cada vez más semejantes al Hijo.

Posteriormente el Hijo nos va revelando al Padre y nos va llevando a El. Así nos dice Jesús: “Nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquéllos a quienes el Hijo se los quiera dar a conocer” (Mt. 11, 27).

Recordemos nuevamente, entonces, que lo importante de este misterio central de nuestra fe no es explicarlo, sino vivirlo. Y vivirlo, es vivir en la Santísima Trinidad. ¿Cómo? ¿Vivir en la Santísima Trinidad? ¡Imposible! No. ¡Sí es posible! pues para Dios no hay nada imposible, siempre y cuando nosotros nos dispongamos a la acción del Espíritu Santo en nuestra vida.

Que al meditar la profundidad del Misterio de la Santísima Trinidad, podamos vivir lo que nos dice San Pablo al final de la segunda Carta a los Corintios, que es esa frase trinitaria importantísima que se repite al comienzo de cada Misa: “La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el Amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo esté con todos nosotros” (2 Cor. 13, 14).

Porque el único camino para profundizar en el misterio de la Trinidad es la oración, la Meditación y la Contemplación, la Iglesia en España recuerda y ora hoy por los religiosos y religiosas de vida contemplativa. Por los monjes y monjas de clausura que en el silencio de sus claustros oran por todos nosotros y están uniendose cada día más a Dios. Pidamos que Dios les bendiga con santas vocaciones. Que cada día crezca el número de jóvenes que quieran seguir a Dios en el silencio, el sacrificio y la oración de la Vida Contemplativa.

Y que así podamos comenzar a vivir nuestra unión con la Santísima Trinidad y la unión de nosotros entre sí, pues es ese Dios Trinitario Quien nos une. Que Dios os bendiga a todos y os conceda un feliz día del Señor.

Tomás Pajuelo. Párroco.

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13/5/12

«Como el Padre me ama a mí, así os he amado yo; permaneced en mi amor»

VI DOMINGO DE PASCUA

Lecturas: Hechos de los Apóstoles 10,25-26.34-35.44-48 // Salmo 98(97) // Epístola I de San Juan 4,7-10 // Evangelio según San Juan 15,9-17

Queridos hermanos y hermanas:
San Juan Apóstol y Evangelista centra su Evangelio y sus cartas en el tema del Amor. Y termina convenciéndonos de que el Amor de Dios y el amor a Dios son la misma cosa.

En efecto, en la narración que nos brinda San Juan del discurso que Jesús hace a sus Apóstoles durante la Ultima Cena, la noche anterior a su muerte, el Evangelista hace un maravilloso recuento de este tema tan importante. El Evangelio de hoy nos trae parte de ese discurso tan profundo y significativo (Jn 15, 9-17).

Las palabras de Jesús en ese conmovedor momento hay que revisarlas versículo a versículo. Parece como si constantemente estuviera repitiendo lo mismo, pero cada versículo tiene su matiz y su significado especial:

“Permaneced en mi Amor. Si cumplís mis mandamientos permanecéis en mi Amor, lo mismo que Yo cumplo los mandamientos de mi Padre y permanezco en su Amor” (Jn. 15, 9-10). Amar a Dios y permanecer en su Amor es hacer lo que El nos pide. La palabra “mandamientos” no se refiere sólo a los que conocemos como los 10 Mandamientos, sino a “todo” lo que Dios desea de nosotros. Es el caso entre Dios Padre y Dios Hijo: éste hace lo que el Padre quiere y es así como permanece amando al Padre.

Quiere decir que nosotros permanecemos amando a Dios si actuamos de la misma manera: haciendo lo que Dios desea de nosotros. Si nos fijamos bien, los amores humanos funcionan de la misma manera: el enamorado hace lo que la enamorada desea y viceversa; uno busca complacer al otro. Amar a Dios es, entonces, también complacer a Dios ... en todo.

“Os he dicho esto para que mi alegría esté en vosotros y vuestra alegría sea plena” (Jn. 15, 11). La verdadera felicidad está en permanecer amando a Dios, cumpliendo los deseos de Dios y no los propios deseos. Así nuestro gozo será “pleno”. Las alegrías humanas son pasajeras, efímeras, incompletas, insuficientes. Pero ... ¡nos aferramos tanto a ellas! Si nos convenciéramos realmente de estas palabras del Señor sobre la verdadera alegría, nuestra felicidad comenzaría aquí en la tierra y, además, continuaría para siempre en la eternidad.

También toca San Juan el tema del amor en sus cartas. En el Segunda Lectura de hoy (1 Jn. 4, 7-10) tenemos un trozo de su Primera Carta. Y es alentador y agradable ver en ella planteamientos similares a los que nos da en el Evangelio.

“Este en mi mandamiento: que os améis los unos a los otros como Yo os he amado” (Jn. 15, 12). “Amémosnos los unos a los otros, porque el Amor viene de Dios. Todo el que ama conoce a Dios. El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es Amor ... El Amor consiste en esto: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino que El nos amó primero” (1 Jn.4, 7-8 y 10).

El Amor viene de Dios. Es decir: no podemos amar por nosotros mismos, sino que Dios nos capacita para amar. Es más: es Dios Quien ama a través de nosotros. El que ama -el que ama de verdad- no con un amor egoísta, sino con un amor generoso y oblativo por el que se busca el bienestar del ser amado y no el propio, ése que ama así, ama así porque conoce a Dios. El que ama egoístamente, pensando en sí mismo, en realidad no ama; y no ama porque no conoce a Dios, porque no ama a Dios, porque no complace a Dios, sino que se complace a sí mismo.

Nadie tiene amor más grande a sus amigos, que el que da la vida por ellos” (Jn. 15, 13). El verdadero amor, ese Amor que viene de Dios, con el que podemos amar nosotros, amando como Dios quiere que amemos, puede llegar a la oblación total, a la entrega total de la vida por el ser amado. Y no se trata solamente, ni principalmente, de llegar a la muerte física por el otro, como hizo Jesús por nosotros y como hizo, por ejemplo, un San Maximiliano Kolbe.

Se trata de la oblación de todo lo que consideramos como propio, como nuestros deseos, como nuestras inclinaciones, etc., para optar por los deseos del ser amado. En este caso, para seguir el orden que nos propone San Juan: dejar todos lo deseos nuestros por los deseos de Dios.

Esa oblación es un constante morir a nosotros mismos, al ir dejando lo que consideramos nuestro, para irnos entregando a Dios y a sus deseos y designios. Esa oblación es dar la vida por Dios. Así, si fuera necesario y nos llegara el momento, estamos ya preparados para ofrecer aún nuestra vida física, como lo hizo Cristo y como lo han hecho los santos mártires.

“El Padre les concederá todo lo que le pidan en mi nombre” (Jn. 15, 16). Queda claro que Cristo es nuestro mediador ante el Padre. Pero ... ¿concede el Padre “todo” lo que le pedimos? Para comprender bien esta promesa debemos revisar las lecturas del domingo pasado.

“Si permanecéis en Mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y se os concederá” (Jn. 15, 7). “Puesto que cumplimos los mandamientos de Dios y hacemos lo que le agrada, ciertamente obtendremos de El todo lo que le pidamos”. (1 Jn. 3, 22-23).

Quizás este es el secreto, que no cumplimos los mandamientos, que vivimos al margen de la voluntad de Dios y por esto no son escuchadas todas nuestras plegarias.

Aprendamos hoy a pedir y a amar. A cumplir los mandamientos y a confiar en Dios.

Que Dios os Bendiga a todos. Feliz día del Señor.

Tomás Pajuelo. Párroco.

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6/5/12

Es imposible una vida cristiana sin estar unidos a Cristo

V DOMINGO DE PASCUA

Lecturas: Hechos de los Apóstoles 9,26-31 // Salmo 22(21) // Epístola I de San Juan 3,18-24 // Evangelio según San Juan 15,1-8

Queridos hermanos y hermanas:

El Evangelio de hoy nos presenta la imágen preciosa de la vid y los sarmientos. Es evidente, incluso para los que no sabemos de agricultura ni de viñedos, que si una rama se separa del tallo de la planta, ¡por supuesto! no puede dar fruto, pero además de eso, pierde toda alimentación, termina por secarse y morir.

Es lo que le sucede a cualquiera de nosotros que pretenda marchar de su cuenta por esta vida terrena que -creámoslo o no, querámoslo o no- nos lleva irremisiblemente a la vida en la eternidad. Y esa vida en la eternidad será de Vida y de gloria o será de muerte y de condenación, según hayamos permanecido unidos o no al tallo de la vid, que es Jesucristo.

En efecto, nos dice esto el Señor en este Evangelio: “Al que no permanece en Mí se le echa fuera, como a la rama, y se seca; luego lo recogen, lo arrojan al fuego y arde”. Palabras fuertes, pero reales, indicativas de qué espera a quienes se separan de Jesús. Indicativas de una de las opciones que tenemos para la eternidad: el Infierno. Palabras que hacen referencia también a nuestra vida cotidiana, pues afirman la necesidad de vivir unidos a Cristo para poder dar fruto. Es imposible una vida cristiana sin estar unidos a Cristo. Por eso no cabe decir que podemos vivir nuestra fe en nuestras casas solos, necesitamos participar en los Sacramentos para poder llenarnos de Cristo. Es imprescindible para cualquier cristiano vivir unido a Cristo. La unión más perfecta con el Señor es la que se da en el momento de la Comunión. Cuando comulgamos Cristo Eucaristía entra dentro de nosotros, se hace uno con nosotros, se une nuestra debilidad y su divinidad. Se hacen uno nuestra vida y su Vida. Nuestro cuerpo y su Cuerpo. Nuestro corazón y su Sagrado Corazón.

¿Cómo estamos unidos a Jesús? San Juan nos explica esto en la Segunda Lectura:
”Quien cumple sus mandamientos permanece en Dios y Dios en él. En esto conocemos que El permanece en nosotros” (Jn. 3, 18-24).

Cumplir los mandamientos de Dios es hacer en todo la Voluntad Divina. En esto consiste la unión entre Dios y nosotros: en que hacemos lo que El desea y no lo que nosotros deseamos. Y lo que El desea para nosotros es nuestro máximo bien. Lo que nosotros deseamos para nosotros mismos, no siempre es para nuestro bien.

San Juan nos advierte en esta carta de que no podemos “amar sólo de palabra, sino de verdad y con obras”. “Obras son amores y no buenas razones”, dice el adagio popular. Y ¿cuáles son las obras?

Bien claramente había dejado Cristo expresado lo que son las obras: “No todo el que me dice ‘Señor, Señor’ entrará en el Reino de los Cielos, sino el que hace la Voluntad de mi Padre del Cielo (Mt. 7, 21.) Las obras, entonces, es hacer la Voluntad de Dios.

Orar es necesario, muy necesario. Decir “Señor, Señor” es importante, muy importante. Pero esa oración –si es verdadera, si es sincera- nos lleva con toda seguridad a conformar cada vez más nuestra voluntad con la de Dios, hasta que llegue un momento en que no haya separación entre la Voluntad Divina y la nuestra, porque conformamos nuestra voluntad a la de Dios.

A esa “unión de voluntades” se refiere San Juan cuando nos dice en su carta que “si nuestra conciencia no nos remuerde es porque nuestra confianza en Dios es total”. ¡Claro! Cuando lleguemos de veras a confiar totalmente en Dios y en su providencia para nosotros ¿qué nos va a reprochar nuestra conciencia? Nada, pues ya vivimos en Dios. Pero para llegar a eso hace falta mucha oración, muchas purificaciones de nuestros pecados, muchos actos de entrega a la Voluntad de Dios.

No creamos que a esto se llegue de una vez. El camino es largo, angosto y escarpado. Es un programa de santidad para toda nuestra vida. Y ese programa comienza cuando damos el “sí” definitivo, ese “sí” con el cual nos unimos como rama al tallo que es Cristo para ir recibiendo la savia de la gracia divina que nos va haciendo cada vez más como El quiere que seamos.

Que Dios nos conceda hoy a todos vivir unidos a Cristo, con todo el corazón, con toda nuestra mente, con todo nuestro ser...y así demos testimonio de su Alegria en el mundo. Que Dios os bendiga a todos. Feliz Día del Señor.

Tomás Pajuelo. Párroco.

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30/4/12

Nunca fue entre tú y ellos

Da siempre lo mejor.... y lo mejor vendrá
A veces las personas son egoistas, ilógicas e insensatas. Aún así.....Perdónalas.
Si eres amable, las personas pueden acusarte de egoista e interesado.
Aún así....Sé amable.
Si eres un vencedor, tendrás algunos falsos amigos y algunos enemigos verdaderos.
Aún así....Vence
Si eres honesto y franco, las personas pueden engañarte.
Aún así...Sé honesto y franco
Lo que tardaste años en construir, alguien puede destruirlo en una hora.
Aún así....Construye
Si tienes paz y eres feliz, las personas pueden sentir envidia.
Aún así....Sé feliz
El bien que hagas hoy, puede ser olvidado mañana.
Aún así....Haz el bien.
Si das al mundo lo mejor de tí, eso puede que nunca sea suficiente.
Aún así....Da lo mejor de tí mismo
A fin de cuentas...todo es y será entre tu y Dios
Nunca fue entre tú y ellos

Atribuido a la Madre Teresa de Calcuta
Macedonia 1910-La India 1997
beatificada en 2003 por el beato Juan Pablo II
ejemplo de cristiana y de tenacidad

29/4/12

Tomemos conciencia de ser hijos de Dios

IV DOMINGO DE PASCUA

Lecturas: Hechos de los Apóstoles 4, 8-12 // Salmo 117 // 1ª Juan 3, 1-2 // Juan 10, 11-18.

Queridos hermanos y hermanas:

El Buen PastorCelebramos hoy el cuarto domingo de Pascua. Hoy es el Domingo del Buen Pastor. El Pastor que entrega su vida por las ovejas, que se entrega totalmente para salvarnos. Jesucristo es el Salvador. Eso se dice ¡tan fácil! y se ha repetido tantas veces... pero no parece tan aceptado como debiera serlo. Al menos, no parece tan aprovechado. La salvación de Jesucristo nos ha sido dada de gratis, sin ningún esfuerzo de nuestra parte. Sólo debemos aprovechar las gracias que por esa salvación nos han sido dadas. Pero... ¿realmente las aprovechamos? ¿Aprovechamos todas las gracias que el Señor quiere darnos?

Además, si nos fijamos bien, no todos aceptamos la salvación que Jesús nos vino a traer. En nuestros dias nos cuesta creer en la Divinidad de Cristo. Muchos cristianos creen en Jesus como una buena persona, que hizo muchas cosas buenas, que dejo un mensaje...pero no afirman su divinidad. Jesucristo es el Hijo de Dios hecho hombre para salvarnos. Cristo es verdadero Dios y verdadero hombre. Es el misterio profundo de la Encarnacion.
Ahora bien, Jesucristo no sólo vino a salvarnos, es decir, a rescatarnos de la situación de secuestro en que estábamos después del pecado de nuestros primeros progenitores, sino que -como San Juan nos recuerda en la Segunda Lectura- por su gracia "no sólo nos llamamos hijos de Dios, sino que realmente lo somos" (1 Jn. 3, 1-2).

Y realmente lo somos, porque Dios nos comunica su Vida, su Gracia; porque, durante nuestra vida en la tierra nos guía como sus hijos que somos. Y, además, porque recibiremos una herencia: el Cielo prometido a aquéllos que se comporten como hijos, es decir, a los que aquí en esta vida seamos obedientes a la Voluntad del Padre.

¿Nos damos cuenta de este privilegio: ser hijos de Dios y poder llamar a Dios "Padre", porque realmente somos sus hijos? Ser “hijo(a) de Dios” se dice tan fácilmente... Pero ¿nos damos cuenta que Jesucristo, el Hijo Único de Dios, no sólo nos ha salvado, sino que ha compartido Su Padre con nosotros, para que seamos también hijos(as)?... ¿Agradecemos a Dios este altísimo privilegio... o lo tomamos como un derecho merecido?

Continúa San Juan explicándonos la dimensión y las consecuencias de este especialísimo privilegio de la filiación divina: "Ahora somos hijos de Dios, pero aún no se ha manifestado cómo seremos al fin. Y ya sabemos que, cuando El se manifieste, vamos a ser semejantes a El, porque lo veremos tal cual es".

¡¡¡Hijos de Dios !!!! Que grandeza, que admirable, que regalo... Vamos a vivir como verdaderos hijos de Dios. Vamos a ser buenas ovejas que obedecemos a nuestros pastores, a nuestros ministros. Hoy la Iglesia celebra el dia de lo parrocos. Humidemente os pido vuestra oracion para que sea el pastor que os mereceis. Feliz dia del Señor a todos.

Que Dios os bendiga a todos.

Tomás Pajuelo Romero. Párroco.

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22/4/12

«Paz a vosotros»

III DOMINGO DE PASCUA

Lecturas: Hechos de los Apóstoles 3,13-15.17-19 // Salmo 4 // Epístola I de San Juan 2,1-5a // Evangelio según San Lucas 24,35-48

El Evangelio de hoy nos narra la primera aparición de Jesucristo resucitado a sus Apóstoles y discípulos reunidos en Jerusalén (Jn. 6, 1-15). Anteriores a esta aparición, la Sagrada Escritura nos narra la de María Magdalena, nos menciona que el Señor se había aparecido también a San Pedro y, adicionalmente, nos cuenta la de dos discípulos suyos que iban desde Jerusalén hacia Emaús.

El Evangelio de hoy no nos cuenta ese relato, sino que nos narra el regreso de esos dos discípulos de Emaús a Jerusalén. Recordemos cómo fue esa aparición: Cristo se hizo pasar por un caminante más que iba por el mismo sitio y, caminando junto con ellos, “les explicó todos los pasajes de la Escritura que se referían a El”. Luego accedió a quedarse con ellos y “cuando estaba en la mesa, tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio”. Fue en ese momento cuando los discípulos de Emaús lo reconocieron ... pero El desapareció.

Con motivo de este tiempo de Pascua, veamos cómo aplicamos este relato a la Santa Misa. Nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica (cf. #1346, 1347, 1373, 1374, 1375, 1376, 1377) que la Liturgia de la Eucaristía se desarrolla con una estructura que se ha conservado a través de los siglos y que comprende dos grandes momentos que forman una unidad básica. Estos momentos son:
  • La Liturgia de la Palabra, que comprende las lecturas, la homilía y la oración universal.
  • La Liturgia Eucarística, que comprende el Ofertorio, la Consagración y la Comunión.
Es importante recordar que la Liturgia de la Palabra y la Liturgia Eucarística constituyen “un solo acto de culto”, según nos lo dice el Concilio Vaticano II (SC 56). En efecto, la mesa preparada para nosotros en la Eucaristía es a la vez la de la Palabra de Dios y la del Cuerpo del Señor (cf. DV 21).

Es lo mismo que sucedió camino a Emaús: Jesús resucitado les explicaba las Escrituras a los dos discípulos, luego, sentándose a la mesa con ellos “tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio” (Lc. 24, 13-35).

Sin embargo, constituye un error el pensar o el pretender que la presencia de Jesús es igual durante la Liturgia de la Palabra que durante la Consagración y la Comunión.

Cristo está presente de múltiples maneras en su Iglesia: en su Palabra, en la oración de su Iglesia, “allí donde dos o tres estén reunidos en su nombre”, en los Sacramentos, en el Sacrificio de la Misa, etc. Pero, nos dice el Concilio Vaticano II (SC 7) y la enseñanza de la Iglesia a lo largo de los siglos que “sobre todo (está presente) bajo las especies eucarísticas”.

“El modo de presencia de Cristo bajo las especies eucarísticas es singular.” Este énfasis en la singularidad de la presencia viva de Cristo en el pan y el vino consagrados nos lo recuerda el Catecismo de la Iglesia Católica, el cual es un compendio resumido de toda la enseñanza de la Iglesia a lo largo de los siglos. Este Catecismo promulgado durante el Pontificado de Juan Pablo II, incluye además muchas de sus enseñanzas.

Continúa el Catecismo: “En el Santísimo Sacramento de la Eucaristía están ‘contenidos verdadera, real y substancialmente el Cuerpo y la Sangre junto con el alma y la divinidad de nuestro Señor Jesucristo, y, por consiguiente, Cristo entero’”.

Aclara el Catecismo: “Esta presencia se denomina ‘real’, no a título exclusivo, como si las otras presencias no fuesen ‘reales’, sino por excelencia, porque es substancial , y por ella Cristo, Dios y hombre, se hace totalmente presente”. Mediante la conversión del pan y del vino en su Cuerpo y Sangre, Cristo se hace presente en este Sacramento.”

“Por la consagración del pan y del vino en la que se opera el cambio de toda la substancia del pan en la substancia del Cuerpo de Cristo nuestro Señor y de toda la sustancia del vino en la substancia de su Sangre, la Iglesia Católica ha llamado justa y apropiadamente este cambio transubstanciación”.

“La presencia eucarística de Cristo comienza en el momento de la consagración y dura todo el tiempo que subsistan las especies eucarísticas. Cristo está todo entero presente en cada una de las especies y todo entero en cada una de sus partes, de modo que la fracción del pan no divide a Cristo”.

Pasamos entonces a ver que tres Lecturas de este domingo nos hablan de la Misericordia de Dios, al darnos el Señor su gran muestra de misericordia para con nosotros, cual es el perdón de las faltas que cometemos contra El.

En el Evangelio, en esta primera aparición a los Apóstoles y discípulos reunidos en Jerusalén, Jesús les da todas las pruebas para que se convenzan que realmente ha resucitado. Les disipa todas las dudas que pueden tener y que de hecho tienen en sus corazones. Les demuestra que no es un fantasma, que realmente está allí vivo en medio de ellos. Como nos les bastaba ver las marcas de los clavos en sus manos y pies, les da una prueba adicional: les pide algo de comer, y come.

Luego les recuerda cómo El les había anunciado todo lo que iba a suceder y estaba sucediendo ya, y cómo se estaban cumpliendo las Escrituras con su muerte y resurrección. Y ya al final les dice que ellos son testigos de todo lo sucedido y les habla de que “la necesidad de volverse a Dios para el perdón de los pecados debe predicarse a todas las naciones, comenzando por Jerusalén”.

Y eso hacen los Apóstoles. En la Primera Lectura (Hech. 3, 13-19) tenemos un discurso de Pedro quien, aprovechando la aglomeración de gente que se formó enseguida de la sanación del tullido de nacimiento, hace un recuento de cómo sucedieron las cosas y cómo fue condenado Jesús injustamente: “Israelitas: ... Ustedes lo entregaron a Pilato, que ya había decidido ponerlo en libertad. Rechazaron al santo, al justo, y pidieron el indulto de un asesino; han dado muerte al autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos.”

Sin embargo, a pesar de la falta tan grave, del “deicidio” que se había cometido, Pedro les habla de la misericordia de Dios en el perdón: “Ahora bien, hermanos, yo sé que ustedes han obrado por ignorancia, al igual que sus jefes ... Por lo tanto, arrepiéntanse y conviértanse para que se les perdonen sus pecados”.

En la Segunda Lectura (1 Jn. 2, 1-5) también San Juan nos habla del arrepentimiento y del perdón de los pecados. “Les escribo esto para que no pequen. Pero, si alguien peca, tenemos un intercesor ante el Padre, Jesucristo, el justo. Porque El se ofreció como víctima de expiación por nuestros pecados y no sólo por los nuestros, sino por los del mundo entero”.

Importante hacer notar cuál es la condición para recibir el perdón de los pecados. Esa condición, no se refiere a la gravedad de las faltas, por ejemplo. No se nos habla de que unas faltas se perdonan y otras no, como si algunas faltas fueran tan graves que no merecerían perdón. ¡Si se perdona hasta el “deicidio”! Se nos habla, más bien, de una sola condición: arrepentirse, volverse a Dios. Es lo único que nos exige el Señor.

Por supuesto, el estar arrepentidos tiene como consecuencia lógica el deseo de no volver a ofender a Dios, lo que llamamos “propósito de la enmienda”. Pero, sin embargo, si a pesar de nuestro deseo de no pecar más, volvemos a caer, el Señor siempre nos perdona: 70 veces 7 (que no significa el total de 490 veces) sino todas las veces que necesitemos ser perdonados.

¿Realmente tenemos conciencia de lo que significa esta disposición continua del Señor a perdonarnos? ¿Nos damos cuenta del gran privilegio que es el sabernos siempre perdonados por El? ¿Medimos, de verdad, cuán grande es la Misericordia de Dios para con nosotros que le fallamos y le faltamos con tanta frecuencia?

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21/4/12

Celebrada en Córdoba la XVII edición de la Semana de la Familia

Organizado por la Delegación diocesana de Familia y Vida, y con el lema "Identidad y misión de la familia cristiana a los 30 años de Familiaris Consortio", ha tenido lugar en nuestra ciudad la XVII Semana de la Familia, con un total de 5 conferencias celebradas en el Salón de Actos del Palacio Episcopal durante la pasada semana.

Dada la categoría de los ponentes y el interés de los contenidos, enlazamos cada una de las noticias diarias sobre estas ponencias, donde se incluyen los excelentes contenidos de las ponencias (resúmenes, videos, fotografías y audios) que el sitio web de nuestra Diocesis pone a nuestra disposición en una labor de difusión y evangelización digna de elogio y agradecimiento.

  • Día 1 - 16/abril/2012 - El Obispo de Alcalá de Henares, Mons. Juan Antonio Reig Plá, ha sido el encargado de abrir el ciclo de conferencias con la ponencia titulada "Luces y sombras de la familia, a los 30 años de Familiaris Consortio".
  • Día 2 - 17/abril/2012  - "La familia, sujeto de la Nueva Evangelización". Con este título, el Decano de la Sección Española del Pontificio Instituto Juan Pablo II para estudios sobre matrimonio y familia, el P. Juan de Dios Larrú, impartió la segunda ponencia de la XVI Semana de la Familia.
  • Día 3 - 18/abril/2012  - Mons. Juan José Asenjo, Arzobispo de Sevilla, imparte la tercera conferencia de la Semana de la Familia. Bajo el título "La familia y la transmisión de la fe" el Arzobispo de Sevilla hizo un análisis de los principales problemas que atañen a la familia hoy en día.
  • Día 4 - 19/abril/2012  - El matrimonio formado por Álvaro Martínez y Mª Carmen Rubio, miembros del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, ha sido el encargado de impartir la cuarta jornada de la Semana de la Familia con la conferencia "La Iglesia doméstica en el siglo XXI: apuntes a lápiz".
  • Día 5- 20/abril/2012  - El Obispo de Asidonia-Jerez, Mons. José Mazuelos, clausuró el pasado viernes el ciclo de conferencias bajo el título "La familia, comunidad de personas al servicio de la vida".

16/4/12

Cursillo Prematrimonial 2012

Este pasado fin de semana se ha desarrollado en nuestra parroquia un Cursillo Prematrimonial en el que 28 parejas que contraerán matrimonio en los próximos meses han profundizado en el conocimiento del Sacramento del Matrimonio, Jesucristo, la Iglesia y la vida familiar.


El curso, impartido por matrimonios de nuestra parroquia, se desarrolló en un ambiente distendido y ameno en el que los futuros contrayentes se mostraron muy receptivos en cada uno de los temas tratados y expusieron con sinceridad sus puntos de vista, dudas y problemas al respecto.

El cursillo concluyó con la celebración de una Eucaristía, propuesta por los mismos participantes en el cursillo, en la que la colecta se destinó a Cáritas Parroquial.

Como complemento al cursillo se recomendó a las parejas participantes la realización de un Cursillo de Cristiandad, remitiéndolos a la web http://cursillosdecordoba.com/ para toda la información concerniente a los mismos.

Asimismo se les informó de la existencia de los Centros de Orientación Familiar de la Diócesis a los que podrán acudir para intentar solucionar matrimoniales, de relaciones familiares, dificultades en la vida sexual o la fertilidad, los conflictos de los adolescentes y en general cualquier problemática relacionada con el núcleo familiar ya que en estos centros se presta ayuda en Psicología, orientación familiar, terapia familiar, atención a los adolescentes, así como reconocimiento de fertilidad, asesoría jurídica familiar y escuelas de padres.

Desde aquí queremos agradecer y felicitar a estas parejas por su asistencia al cursillo y su actitud ante el mismo y desearles un muy feliz matrimonio.

15/4/12

Informe de Caritas Parroquial Beato Álvaro de Córdoba - Abril de 2012

Durante esta Cuaresma se ha llevado a cabo, como ya viene siendo tradicional, la campaña de recogida de alimentos para los mas necesitados. Este año van a ser entregados en el comedor social de los Padres Trinitarios de Gracia y como siempre la comunidad del Beato Álvaro ha respondido con gran generosidad, siendo un éxito.

Por ello desde la Cáritas Parroquial queremos dar las gracias a todos los que han contribuido a que personas necesitadas, que cada vez son más desgraciadamente, puedan disponer de los alimentos básicos para subsistir.

Damos gracias a Dios por tanta generosidad de los hermanos.


Igualmente, con el fin de completar esta donación que hacemos, aportaremos una ayuda económica, necesaria igualmente para la compra de alimentos perecederos que se necesitan diariamente para elaborar las comidas que se dan.

Estas ayudas económicas las podemos hacer gracias a donaciones voluntarias a la cuenta de cáritas y en la parroquia, así como con diversos eventos que llevamos a cabo.

Uno de éstos que acabamos de poner en marcha, ahora que se acerca la feria, es el sorteo de un traje de gitana hecho a mano (en la foto se muestra el traje del sorteo celebrado en 2011).

Otro que llevaremos a cabo, sin Dios quiere, es un mercadillo, que se expondrá en la puerta de la iglesia al término de la misa de 12 el próximo día 22 de Abril, en el que se pondrán a la venta camisetas decoradas y bolsos de tela confeccionados por voluntarias de cáritas en el taller, como los de la fotografía que acompaña este texto.

Los que pertenecemos a cáritas seguimos trabajando, dentro de nuestras posibilidades y con nuestras limitaciones, en intentar ayudar a nuestros hermanos, como así nos lo mandó nuestro Señor Jesucristo. A la vez, no descuidamos nuestra formación cristiana en la caridad con las reuniones que llevamos a cabo, en la parroquia, cada segundo martes del mes, después de la misa. Y os animamos a todo el que lo desee a haceros voluntarios/as para que así percibáis, como nosotros, la gracia divina que se experimenta ayudando a los más necesitados.

Caritas Parroquial Beato Álvaro de Córdoba

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«Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia»

II DOMINGO DE PASCUA

Lecturas: Hechos de los Apóstoles 4, 32-35 // Salmo 136 // 1ª Juan 5, 1-6 // Juan 20, 19-31.

Queridos hermanos y hermanas:

Imagen de la Divina Misericordia. Pintada por (Eugeniusz Kazimirowski, 1934) bajo la guía de Maria Faustyna KawalskaEl Evangelio de este Domingo 2º de Pascua, Fiesta de la Divina Misericordia, nos relata una de las apariciones de Jesús a los Apóstoles, después de su Resurrección. Sucedió que se encontraba ausente Tomás, uno de los doce (cf. Jn. 20, 19-31). Y conocemos la historia. Tomás no creyó. Le faltaba fe y tuvo la audacia de exigir -para poder creer- meter su dedo en los orificios que dejaron los clavos en las manos del Señor y la mano en la llaga de su costado. Tomás tiene la osadía de poner condiciones al Señor para creer en Él. Cuado escucho a tanta gente decir: "yo creería si.." me doy cuenta de la soberbia de la mente humana que pretende condicionar a Dios. Es Dios quien pone las condiciones, un corazón abierto a su trascendencia.

Nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica: “La Fe es una gracia de Dios y es también un acto humano”. En efecto, la Fe es una virtud sobrenatural infundida por Dios en nosotros. Pero para creer también es indispensable nuestra respuesta a la gracia divina; es decir, también se requiere un acto de nuestra inteligencia y de nuestra voluntad, por el que aceptamos creer.

En una oportunidad cuando los Apóstoles le pidieron al Señor que les aumentara la Fe, El les hace un requerimiento: tener un poquito de Fe, tan pequeña como el diminuto grano de mostaza (cf. Lc. 17, 5-6). Significa que para tener Fe, el Señor nos pide nuestro aporte: un pequeño granito como el de la mostaza, es decir, nuestro deseo y nuestra voluntad de creer.

Esa Fe, entonces, que es a la vez gracia de Dios y respuesta nuestra, nos lleva a creer todo lo que Dios nos ha revelado y, además, todo lo que Dios, a través de su Iglesia, nos propone para creer.

Por eso se dice que las verdades de nuestra Fe están contenidas en la Sagrada Escritura y en la enseñanza de la Iglesia Católica. Y esas verdades no son necesariamente comprobables o comprensibles con nuestra limitada inteligencia humana. Son verdades que creemos por la autoridad de Dios, no por comprobación humana.

Por eso dice el Catecismo: “La Fe es más cierta que todo conocimiento humano, porque se funda en la Palabra misma de Dios ... Y Dios no puede mentir”.

Ahora bien, la primera consecuencia de la Fe es la confianza, pues creer en Dios es también confiar en El. No basta decir: “yo sé que Dios existe”, sino también “yo confío en Dios, yo confío en El y estoy en Sus Manos”. En esto consiste la verdadera Fe. Y confiar en Dios significa dejarnos guiar por El, por Sus designios, por Su Voluntad. Pero ... ¿no es nuestra tendencia más bien tratar de que Dios se amolde a nuestros planes y que -incluso- colabore con ellos?

Pero el Señor nos dice así: “Vuestros proyectos no son los míos y mis caminos no son vuestros caminos. Así como el cielo está muy alto por encima de la tierra, así también mis caminos se elevan por encima de vuestros caminos, y mis proyectos son muy superiores a los vuestros” (Is. 55,8-9).

Por eso decimos: “Hágase Tu Voluntad así en la tierra como en el Cielo” cada vez que rezamos el Padre Nuestro, la oración que el mismo Jesucristo nos enseñó. No se trata, pues, de que sea mi voluntad la que se cumpla, ni mi deseo, ni mi proyecto, ni mi plan. Se trata de buscar la Voluntad de Dios, para irla cumpliendo y para ir siguiendo los planes de Dios para mi existencia. En esto consiste la verdadera Fe y la confianza en Dios.

Las apariciones de Jesús Resucitado a sus Apóstoles antes de su Ascensión al Cielo, fueron varias. Pero ésta de hoy parece muy importante. No sólo el episodio de Santo Tomás la hace destacar, sino también que en esa misma ocasión el Señor instituyó el Sacramento del Perdón o de la Penitencia o Confesión. “Reciban el Espíritu Santo. A lo que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados y a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar”.

¿Será por el recuerdo de la institución del Sacramento del Perdón de los pecados que hoy celebra la Iglesia la Fiesta de la Divina Misericordia? ¿Será por ello que en el Salmo -el mismo del Domingo de Resurrección- cantamos “La misericordia del Señor es eterna” (Sal. 117).

En efecto, este Domingo que sigue al Domingo de Resurrección es la “Fiesta de la Divina Misericordia”. La Teología nos dice que Dios posee todos sus atributos o cualidades en forma infinita. Así es, infinitamente Misericordioso, pero también infinitamente Justo. Su Justicia y su Misericordia van a la par. Pero a través de esta Santa de nuestro tiempo nos hace saber que por los momentos, para nosotros, tiene detenida su Justicia para dar paso a su Misericordia.

No nos castiga como merecemos por nuestros pecados, ni castiga al mundo como merecen los pecados del mundo, sino que nos ofrece el abismo inmenso de su Misericordia infinita. Pero si no nos abrimos a su Misericordia, tendremos que atenernos a su Justicia. ¡Graves palabras del Señor! Por lo demás, coinciden con su Palabra contenida en el Evangelio ... Y llegará el momento de su Justicia ... Llegará ...

¿Cómo podemos acogernos a su Misericordia? Veamos qué nos ha dicho el Señor sobre la Fiesta de hoy: “Deseo que la Fiesta de la Misericordia sea un refugio y amparo para todas las almas y, especialmente, para los pobres pecadores ... Ese día derramo un mar de gracias sobre las almas que se acerquen al manantial de mi Misericordia. El alma que se confiese y reciba la Santa Comunión obtendrá el perdón total de las culpas y de las penas ... Que ningún alma tema acercarse a Mí, aunque sus pecados sean como escarlata”

Con este ofrecimiento del Señor para el día de hoy, quien arrepentido se confiese y también comulgue, acogiéndose a este llamado de la Divina Misericordia, queda como si se acabara de bautizar: totalmente purificado de toda culpa, como si no hubiera cometido nunca ningún pecado. Es el abismo insondable de la Misericordia Infinita de Dios, que no desea la muerte de nosotros, pecadores, sino que nos convirtamos y vivamos para la Vida Eterna, la que nos espera después de esta vida terrenal que ahora vivimos.

Como si fuera poco, aparte de quedar totalmente preparados para el Cielo, purificados de toda culpa, si aprovechamos las gracias que la Misericordia Divina nos tiene para este día, tenemos la promesa del Señor de que recibiremos lo que pidamos en este día de la Fiesta de la Divina Misericordia, siempre que lo que solicitemos esté acorde con la Voluntad de Dios.

Para recibir las gracias otorgadas este Día de la Divina Misericordia, es necesario recibir la Eucaristía y haberse confesado, condición para recibir el perdón total de las culpas y de las penas, que son consecuencia de nuestros pecados. Aprovechemos este momento de Gracía. Vivamos la misericordia divina en nuestras vidas.

La imagen de la Infinita Misericordia de Dios derramada por Cristo a su Iglesia es la que aparece en el cuadro que preside la pared del fondo, la de la puerta principal de la Parroquia.

Cristo aparece derramando, en una especie de rayos que salen de sus manos, la Infinita Misericordia de Dios que brota de su Sagrado Corazón.

Que la Misericordia de Dios descienda sobre nosotros y la derrochemos en los demás.
Que Dios os bendiga a todos. Feliz domingo!!

Tomás Pajuelo Romero. Párroco.

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