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20/11/11

JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO

JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO

Lecturas: Ezequiel 34, 11-12.15-17 // Salmo 23 // 1 Corintios 15, 20-26.28 // Mateo 25, 31-46.

Queridos hermanos y hermanas:

JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSOHoy es el último domingo del Año Litúrgico, que finaliza celebrando a Cristo como Rey del Universo, fiesta solemne instaurada por el Papa Pío XI en 1925.

El Reinado de Cristo -que es lo mismo que el Reino de Dios- viene mencionado muchas veces en la Sagrada Escritura. Cristo nos dice que su Reino no es de este mundo. Sin embargo, sabemos que su Reino también está en este mundo. Pero su Reino no es terrenal, sino celestial; no es humano, sino divino; no es temporal, sino eterno.

Su Reinado está en medio del mundo, porque está en cada uno de nosotros. Mejor dicho: está en cada uno de nosotros cuando estamos en gracia; es decir, cuando Cristo vive en nosotros y así permitimos que el Señor sea Rey de nuestro corazón y de nuestra alma, cuando le permitimos a Jesucristo reinar sobre nuestra vida.

Si Cristo es nuestro Rey, nosotros somos sus súbditos. Tendríamos, entonces, que preguntarnos ¿qué hace un súbdito? Hace lo que desea y lo que le indica su Rey, su Jefe. Por eso decimos que el Reinado de Cristo está dentro de nosotros mismos, pues Cristo es verdadero Rey nuestro cuando nosotros hacemos lo que Él desea y lo que Él nos pide.

Y ¿qué nos pide ese Rey bondadosísimo que es Cristo, este Pastor amorosísimo que nos presentan las Lecturas de hoy? Él nos pide lo que más nos conviene a nosotros. Y lo que más nos conviene a nosotros es hacer la Voluntad del Padre. En eso consiste el Reinado de Cristo en cada uno de nosotros: en que hagamos la Voluntad de Dios.

No en vano Jesucristo nos enseñó a decir en el Padre Nuestro: “Venga tu Reino” y seguidamente: “Hágase tu voluntad”. Es así, entonces, como el Reinado de Cristo comienza por nosotros mismos: cuando comenzamos a buscar hacer la Voluntad de Dios.

Las Lecturas de este último domingo del Año -del Año Litúrgico- nos invitan a reflexionar sobre el establecimiento del Reinado de Cristo en el mundo.

La Primera Lectura del Profeta Ezequiel (Ez. 34, 11-12 y 15-17) nos habla del momento en que “se encuentren dispersas las ovejas” y de cómo Jesús, el Buen Pastor atenderá a cada una: “Buscaré a la perdida y haré volver a la descarriada; curaré a la herida, robusteceré a la débil, y a la que está gorda y fuerte, la cuidaré”.

Y termina la lectura hablando del día del Juicio Final: “He aquí que voy a juzgar entre oveja y oveja, entre carneros y machos cabríos”.

En este anuncio del Juicio Final que hace Jesucristo en el Evangelio de hoy (Mt. 25, 31-46), El comienza con esa profecía de Ezequiel: “Entonces serán congregadas ante El todas las naciones, y El apartará a los unos de los otros... a las ovejas de los machos cabríos”.

El Salmo no podía ser otro que el #22, el del Buen Pastor. “El Señor es mi Pastor, nada me falta...”. Porque Jesús, antes del día del Juicio Universal, antes de venir a establecer su Reinado definitivo, cuida a cada una de sus ovejas, como nos dice la Primera Lectura y como nos indica este Salmo, favorito de muchos.

El Evangelio de hoy es el famoso pasaje sobre el Juicio Universal o Juicio Final: “tuve hambre y me diste de comer... tuve sed y me diste de beber...”. ¿Significa, entonces, que sólo seremos juzgados con relación a lo que hayamos hecho o dejado de hacer al prójimo?

Para comentar el sentido completo del Juicio Universal, citamos al teólogo dominico, Antonio Royo Marín, quien en su libro “Teología de Salvación” nos dice lo siguiente acerca de esta cita evangélica:

“A juzgar por la descripción del juicio final hecha por el mismo Jesucristo... pudiera pensarse que sólo se nos juzgará sobre el ejercicio de la caridad para con el prójimo... Pero todos los exegetas católicos están de acuerdo en que esas expresiones las usa el Señor únicamente por vía de ejemplo -y acaso también para recalcar la gran importancia de la caridad- pero sin que tengan sentido alguno exclusivista”.

Es conveniente, entonces, recordar que los seres humanos, una vez dejada nuestra existencia terrenal o temporal, pasaremos por dos juicios: el Juicio Particular, que tiene lugar en el mismo momento de nuestra muerte, y el Juicio Universal que sucederá al final de los tiempos, precisamente cuando Cristo vuelva glorioso a establecer su reinado definitivo.

Ahora bien, ¿qué diferencia hay entre ambos juicios? Lo primero que debe destacarse es que no habrá discrepancia entre ambos. En el Juicio Final será ratificada la sentencia que cada alma recibió en el Juicio Particular.

Lo que sucede es que el Juicio Particular será para la conciencia moral individual. Se referirá al aprovechamiento o desperdicio que hayamos hecho de las gracias recibidas a lo largo de nuestra vida terrena. Y el Juicio Universal será sobre la influencia que hayan tenido el bien o el mal que cada uno haya hecho o dejado de hacer en otras personas, en la humanidad, en la historia de la salvación,

Dicho en otras palabras: el Juicio Particular se referirá a la conciencia individual y el Juicio Final se referirá a las consecuencias sociales de nuestros pecados. De allí que el Señor, al describirnos el Juicio Final, se refiera a las obras de misericordia, a lo que comúnmente llamamos obras de caridad.

Escuchando este evangelio debemos recapacitar sobre nuestras vidas. Debemos pensar si nos hicieran el juicio ahora a cada uno de nosotros ¿Dónde iríamos? ¿A la Salvación o a la Condenación? Pues esa posibilidad es real, porque no sabemos ni el día ni la hora en la que se nos pedirá cuentas de nuestra vida. Por eso debemos estar preparados, vivir el evangelio, los sacramentos, la Confesión frecuente... Es la única manera de poder estar en Gracia de Dios.

Es verdad que el Señor estará siempre dispuesto a salir a buscar a la oveja descarriada, salir buscarla, ponerlas en sus hombros y devolverla al redil... pero llegará el día y la hora en la que el buen Pastor ya no saldrá a buscar y más bien será el Juez Universal que nos juzgará.

Con este Domingo termina el año cristiano. El Próximo domingo es el comienzo de un Nuevo Año para los cristianos, comienza el ADVIENTO, cambia el ciclo de las lecturas Dominicales, ciclo B, es el comienzo del año, EL AÑO NUEVO.

Que Dios os bendiga a todos, feliz Día del Señor. Que paséis un feliz día del Señor. Tomás Pajuelo Romero.

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18/11/11

Benedicto XVI en las JMJ 2011 (IX)

"Seguir a Jesús en la fe es caminar con Él en la comunión de la Iglesia. No se puede seguir a Jesús en solitario. Quien cede a la tentación de ir "por su cuenta" o de vivir la fe según la mentalidad individualista, que predomina en la sociedad, corre el riesgo de no encontrar nunca a Jesucristo, o de acabar siguiento una imagen falsa de Él."

19 de Agosto de 2011.

16/11/11

Noviembre: "Mes del Potito"

El pasado año algunas parroquias hermanas detectaron en su feligresía necesidades de alimentos para bebés por lo que solicitaron nuestra colaboración a tal fin. Nuestra Cáritas Parroquial puso por entonces en marcha la deonominada "Operación Potito".

Dada la buena respuesta de nuestra feligresía ante esa campaña y que, un año después, continúan las necesidades, nuestra "Cáritas Parroquial" ha decidido poner en marcha una nueva "Operación Potito".

Se trata de hacer un llamamiento a nuestra feligreses para recoger en nuestra parroquia "potitos" para bebé durante todo el mes de Noviembre, que después se llevarán a estas parroquias que han solicitado nuestra colaboración.

Se trata de una colaboración en la que con una escasa aportación económica podemos ayudar con un fin muy concreto a bebés de familias necesitadas.

Esperamos tu colaboración.

14/11/11

Visita Virtual a la Catedral de Córdoba



El cabildo catedral de Córdoba ha puesto a disposición de todos los internautas, en su página web, http://www.catedraldecordoba.es/ , una visita virtual a la catedral de Córdoba.

Se trata de un paseo que recorre el exterior y el interior de la catedral, mostrando rigurosos detalles y aspectos que en ocasiones pasan inadvertidos.

Puedes disfrutar de ella pinchando aquí.

13/11/11

Día de la Iglesia Diocesana 2011

XXIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO - Ciclo A

Lecturas: Proverbios 31, 10-13.19-20.30-31 // Salmo 128 // 1ª Tesalonicenses 5, 1-6 // Mateo 25, 14-30.

Queridos hermanos y hermanas:

Las Lecturas de este domingo nos hablan de la parte que nos toca a cada uno de los seres humanos en nuestra propia salvación. Sabemos que la salvación es obra de Dios, por los méritos de Jesucristo y por la acción del Espíritu Santo en nosotros, pero a cada uno de nosotros nos toca una pequeña parte: nuestra respuesta a las gracias que el Señor nos da en cada momento y a lo largo de toda nuestra vida. Al regresar el amo, los dos primeros son felicitados, se les promete que se le confiarán cosas de mucho valor y se les invita “tomar parte en la alegría de su Señor”. Es decir que los que hicieron fructificar sus talentos llegaron al Reino de los Cielos.

Pero el que no, le fue quitado el talento que guardó sin hacer fructificar y, además, es echado “fuera, a las tinieblas, donde será el llanto y la desesperación”. Es decir, el servidor que no hizo frutos, será condenado igual que un pecador. ¿Por qué?

Porque también es un pecador. Hay un tipo de pecado, llamado “pecado de omisión” que se refiere, no a lo que se ha hecho, sino a lo que se ha dejado de hacer. Y todo aquél que no responde a las gracias recibidas de Dios, peca por omisión.

Dios distribuye sus gracias a quién quiere, cómo quiere, cuándo quiere y cuánto quiere. Lo importante no es recibir mucho o poco, más o menos que otro. Esta parábola nos muestra que Dios reparte sus dones en diferentes medidas. Lo importante es saber que Dios da a cada uno lo que necesita para su salvación, y lo da en la forma y en el momento adecuado: “Mi gracia te basta” (2 Cor. 12. 9). “Tú les das la comida a su tiempo. Abres la mano y sacias de favores a todo viviente” (Sal. 145, 15). Además, Dios exige en proporción de lo que nos ha dado. “A quien mucho se le da, mucho se le exigirá” (Lc. 12, 48). Y lo que nos ha dado es para hacerlo fructificar.

¿Qué espera Dios de nosotros? Que con las gracias que nos da demos frutos de virtudes y de buenas obras. Dicho en otras palabras: Él nos da las gracias, y espera que aprovechemos esas gracias. Aprovechar las gracias es crecer en virtudes y en servicio a los demás. ¿Dónde tenemos que poner a trabajar nuestros talentos? Debemos hacerlo inmersos en nuestra Madre la Iglesia. En este domingo celebra la Iglesia en España el día de la "Iglesia Diocesana". Hoy debemos tomar conciencia que estamos injertados en la Iglesia Universal por medio de nuestra Diócesis, presidida por un sucesor de los Apóstoles, el Obispo, nuestro Obispo D. Demetrio. Y la Iglesia Diocesana se hace cercana y real en nuestras parroquias. Es cierto que la realidad de Iglesia que vivimos más próxima a nosotros es nuestra parroquia. Pero ninguna parroquia tiene sentido sin la Diócesis.

Nuestra Diócesis existe desde los primeros siglos del cristianismo. Obispos como Osio participaron en Concilios muy importantes para el devenir de la Iglesia. En nuestra diócesis existen en la actualidad cuenta con 229 Parroquias extendidas por toda la provincia y la ciudad. Trabajan en ellas 287 sacerdotes. Se han celebrado en el año pasado 6609 bautismos, 4422 primeras comuniones, 2259 confirmaciones hy 2571 matrimonios. Son miles las personas que cada domingo participan en la Eucaristía. Que reciben los sacramentos. En nuestra Diócesis de Córdoba existen 194 Centros sociales de asistencia a los más necesitados, residencias de ancianos, guarderias, casas para los enfermos del SIDA, para mujeres maltratadas, para indigentes, etc. Existen 229 Cáritas Parroquiales, una por cada parroquia de la Diócesis. En las que se han atendido en el último año a más de 180.000 personas entregando más de dos millones doscientos mil euros. Nuestra Diócesis ha colaborado con las misiones con cerca de setecientos mil euros y con la campaña contra el hembre en el mundo con más de un millón de euros.

Las cifras son rotundas y además incuestionables. Para mi ponen de manifiesto una generosidad y una coherencia importante en nuestra Diócesis. Teniendo el cuenta que sólo el 45% de los cordobeses se declara practicante, asiste a la misa dominical, esto significa que unas cuatrocientas mil personas en la Diócesis han entregado a los más necesitados casi cuatro millones de Euros. Esto es grandioso, pero no podemos conformarnos con lo que hemos conseguido debemos hacer rendir aún más nuestros talentos, tenemos que procurar llegar a más necesidades. En este día de la "Iglesia Diocesana" se han repartido en las parroquias boletines informativos con el balance de las cuentas del la Diocesis. Un ejercicio de Transparencia real y total por parte de la Iglesia. Ya me guastaria a mi que todos esos que se meten con la Iglesia, que quieren hacerla desaparecer, que pretenden instaurar el reino del laicismo radical mostrasen sus balances de cuentas, de subvenciones, de ayudas... Que partidos políticos, sindicatos, asociaciones y ONGs repartieran entre todos sus afiliados un boletín informativo con sus cuentas como ha hecho la Diócesis de Córdoba hoy en TODAS las parroquias y al alcance de TODOS los cristianos.

Os pido un favor muy grande pero que es expresión de nuestro compromiso con la Iglesia. En ese boletín informativo, al final del mismo, aparece una ficha de suscripción a la Iglesia. Puedes subscribirte a la Diócesis o a tu parroquia. Con la cantidad que tu quieras y con la periodicidad que tu quieras. Pensad por un momento que si los cuatrocientos mil cordobeses que asisten a la Misa dominical en nuestra diócesis, se suscribieran con 10€ mensuales, la Diócesis podria contar con cuatro millones de euros mensuales para su sustento, para restaurar parroquias, salones de catequesis, casas de acogida, Cáritas... ¡¡¡CUANTO PODRÍAMOS HACER !!! ¡¡¡Y CON QUE POCO POR NUESTRA PARTE!!! Seamos sinceros, ¿quién no se gasta 10€ al mes en pegos? Creo que hoy tenemos que reflexionar y pensar que Dios nos ha dado unos talentos y unas posibilidades económicas y no podemos quedarnos impasibles cruzados de brazos. ¡¡SUSCRÍBETE!!!

Que Dios os bendiga a todos. Que paséis un feliz día del Señor. Tomás Pajuelo Romero.

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11/11/11

"Migas de los pastores" - 2011

El tiempo 'vuela', y en un par de semanas comenzará el Adviento y antes de darnos cuenta estaremos en Navidad. Como todos los años celebraremos en diciembre (10 de diciembre a partir de las 13h) las ya tradicionales "migas de los pastores" en las que nos encontramos cada año todos los que colaboramos en las distintas actividades de la Parroquia, junto a nuestras familias.

Migas Pastores 2009
Reproducimos a continuación la 'convocatoria' que nos hace nuestro párroco, don Tomás, para esta entrañable jornada de convivencia:
Queridos hermanos y hermanas:

Me dirijo a vosotros para invitaros a las tradicionales migas de los pastores. Desde hace unos años, venimos celebrando en los días próximos a la Navidad un encuentro de todos los que formamos parte de la Parroquia, para pasar un rato de familia. Las migas de los pastores surgieron como expresión de la necesidad de conocernos, de vivir juntos, de tener un momento de encuentro, TODOS los que formamos la gran familia del Beato Álvaro.

Normalmente nos vemos cada uno en sus ámbitos de trabajo en la parroquia y nos conocemos y tenemos conciencia de formar parte de una comunidad. Pero nos faltan momentos en los que TODOS junto con nuestras familias, vivamos esa pertenencia a la parroquia. Esa fue la finalidad y el objetivo de hacer este día de encuentro.

Todo el mundo está invitado, las migas de los pastores no son de ningún grupo en particular y sí de todos en general. Nadie se sienta excluido, todos podemos participar. Este año las celebraremos el día 10 de diciembre a partir de las 13h.

Para poder prever la cantidad de comida y bebida que es necesaria se ha puesto una lista en el tablón de anuncios de la Catequesis para que cada uno se apunte y ponga el número de los que vienen. Rogamos que seáis diligentes en hacerlo para poder preparar convenientemente este acontecimiento. Lo que hemos hecho los años anteriores que los gastos generales los hemos dividido entre los asistentes y hemos sufragado todo.

Os espero a todos. Que Dios os bendiga.

Tomás Pajuelo Romero. Párroco del Beato Álvaro de Córdoba.

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10/11/11

El Rito de la Paz

El rito de la paz en la liturgía tiene una singular importancia. Rito que la tradición litúrgica de la Iglesia tenía en altísima estima, reservándolo en exclusividad a los fieles cristianos, y quedando excluidos los catecúmenos y los penitentes por estar aún fuera de la Comunión eclesial.

Ese beso es tan santo que sólo quienes están en Gracia, unidos a la Iglesia, pueden intercambiárselo. Este valor espiritual es el que hoy hemos de tener presente al realizar el rito de la paz en la celebración eucarística: es la paz de la Comunión con el Cristo total, Cabeza y Cuerpo.

Vayamos a la catequesis de los Padres de la Iglesia para vivir bien, entender y realizar con sentido el beso de la paz.

"Mas ya que hemos mencionado el beso, quiero también hablaros ahora sobre él. Siempre que estamos a punto de acercarnos a la sagrada mesa, se nos manda besarnos mutuamente y acogernos con el santo saludo.

¿Por qué razón? Puesto que estamos separados por los cuerpos, en aquella ocasión entrelazamos nuestras almas unas con otras mediante el beso, de modo que nuestra reunión sea tal cual lo era aquella de los apóstoles, cuando el corazón y el alma de los fieles eran uno solo. Así, efectivamente, es preciso que nos lleguemos a los sagrados misterios estrechamente unidos los unos con los otros.

Escucha lo que dice Cristo: Si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, marcha, reconcíliate primero con tu hermano y entonces ven y ofrece tu presente.

No dijo: "Primero ofrece", sino: "Reconcíliate primero, y entonces ofrece".
Por esto mismo nosotros también, con el don delante, primero nos reconciliamos mutuamente, y entonces nos acercamos al sacrificio [recordemos que en todas las liturgias orientales y occidentales el rito de la paz está unido a las ofrendas, excepto en el rito romano ya que san Gregorio Magno lo trasladó a su lugar actual].

Pero hay además otra razón misteriosa de este beso.

El Espíritu Santo nos hizo templos de Cristo, y así, al besarnos mutuamente, besamos con ternura los umbrales del templo. Que nadie, pues, haga esto con perversa conciencia, con mente engañosa, porque el beso es santo, pues dice: Saludaos mutuamente con el santo beso (1Co 16,20)" (S. Juan Crisóstomo, Cat. Baut. IV, 10)."


Si esto es el beso de la paz, habremos de darle hondura espiritual, serenidad y moderación, y no convertirlo en una efusividad de afectos y momento de saludar y charlar un poco. ¡¡Es un beso santo!! Fijaos que diferencia con lo que muchas veces vemos en nuestras celebraciones. Ojala esta pequeña reflexión nos ayude a valorar y a vivir desde la fe este signo tan bonito y tan rico en nuestra liturgia.

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8/11/11

Te puede pasar a tí - Antes ateos, hoy conversos




TE PUEDE PASAR A TI - Antes ateos, hoy conversos de infinitomasuno.org.

Antes no creían en Dios. O le consideraban un extraterrestre. O le tenían escondido en el congelador. Pero un día se encontraron con Él... ¡y cambiaron de vida! Un boxeador, una estudiante, un escultor, una actriz, una empresaria, un malabarista, una escritora, una modelo, un terrorista… Son inclasificables y están por todo el mundo. Se les llama “conversos”.

Desde el 11 del 11 del 2011 en tiendas y en la web infinitomasuno.org

6/11/11

Imploramos la sabiduría

XXXII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO - Ciclo A

Lecturas: Sabiduría 6,12-16 // Salmo 63(62) // Tesalonicenses 4,13-18 // Mateo 25,1-13

El pasado día dos hacíamos memoria de todos los fieles difuntos, en ese día pedimos a Dios llenos de esperanza, por todos nuestros hermanos que ya nos han dejado y que sabemos que un día nos encontraremos en el Cielo si vivimos según el Evangelio. Las lecturas de este domingo y la de los próximos domingos, últimos del año litúrgico católico, nos harán continua referencia a la Vida Eterna, a la Salvación que Dios nos ha dado en su Hijo Jesucristo. A la posibilidad de la condenación si nos empeñamos en vivir de espaldas a Dios.

Hoy la lectura del libro de la Sabiduría nos explica que ser sabios para Dios no es acumular muchos conocimientos, no es tener muchas carreras, no es ser un premio Nobel... Estar colmados de la Sabiduría Divina, es tener nuestro corazón, nuestra alma, nuestra mente, colmada de la Gracía de Dios. Saber mirar nuestras vidas, nuestro mundo, nuestros problemas, nuestras alegrias, nuestra existencia con los ojos de Dios y no con los ojos del mundo. Posiblemente, muchas de nuestras infelicidades vienen dadas por esto, porque nos acercamos a la realidad con los ojos del mundo y no nos satisface. Si nos acercamos con los ojos de Dios, es muy posible que incluso la muerte más dolorosa, la enfermedad mas grave o el problema más grande seamos capaces de vivirlos con PAZ.

Esta Sabiduría Divina, es la que hoy pedimos para nuestras vidas, es la que imploramos para la humanidad. Pero debemos ganarla. La sabiduría humana, la ciencia y el conocimiento científico necesita de esfuerzo, de estudio, de trabajo, de sacrificio para alcanzarla. Nadie es Físico-Nuclear por ciencia infusa, son necesarios años de estudio y esfuerzo.

Pues hermanos, la Sabiduría Divina no la alcanzamos de pronto y sin esfuerzo. Es cierto que es un regalo de Dios, regalo que Dios hace en la oración, en los sacramentos, en la vida entregada al prójimo... ese es nuestro estudio: el Sagrario, la Eucaristía, la Caridad.

Santo Tomás de Aquino, doctor de la Iglesia, el más insigne teólogo de todos los tiempos, decía: "He aprendido más en mis largas horas ante el Crucifijo que en mi mesa de Estudio."

Esta necesidad de estar preparados, de estar llenos de la Gracia y Sabiduría Divina es lo que nos recuerda hoy Jesús en el Evangelio con la parábola de las doncellas sensatas y las necias. Las doncellas sensatas son aquellas almas que están repletas de la luz de Cristo, la luz de la Fe. Y además llevan la Gracia del aceite de la Salvación, de los sacramentos...Así brillarán siempre y estarán preparadas para entrar en el banquete Eterno.

Las doncellas necias, son las que no brillan con la luz de la fe, además no tienen la alcuza llena del aceite de la Salvación, de los sacramentos. Son aquellas personas que "pasan" de esos que se autodenominan "cristianos no practicantes" -que por otra parte es el PEGO más gordo que he podido oir en mi vida. Es algo tan absurdo y tan MENTIRA, como decir que yo soy jugador del Real Madrid no practicante. Pues esos son los que no viven los sacramentos, no viven la oración, pasan de la vida de fe, pasan de Dios, menos cuando sufren algo grave, y que luego confian en la Bondad infinita del Padre que los salvará porque es muy bueno. Es cierto que Dios es infinita Bondad pero no olvidemos que también es infinita justicia y dará a cada uno según su vida aqui en la Tierra.

Seamos diligentes en nuestra vida de fe, seamos sensatos y llenemos nuestras alcuzas con la Gracia de Dios que se nos da a raudales en los sacramentos y en la oración, en la Caridad y en el Amor.

Que Dios os bendiga a todos, que os conceda un Feliz domingo.

Tomás Pajuelo Romero.
Párroco


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5/11/11

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4/11/11

Benedicto XVI en las JMJ (VIII)

"No paséis de largo ante el sufrimiento humano, donde Dios os espera para que entreguéis lo mejor de vosotros mismos: vuestra capacidad de amar y de compadeder."




19 de Agosto de 2011.

2/11/11

Homilía en la Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos - 2011

CONMEMORACION DE TODOS LOS FIELES DIFUNTOS - 2011

Lecturas: Libro de la Sabiduría 3,1-9 // Salmo 27(26),1.4.7.8.9.13-14 // Carta de San Pablo a los Romanos 6,3-9 // Evangelio según San Mateo 25,31-46

La festividad de los Fieles Difuntos nos invita a pensar en nuestra meta definitiva, después de concluir nuestra pasantía aquí en la tierra, meta de la cual nos habló Jesucristo durante la Ultima Cena, la noche antes de su muerte: “En la Casa de Mi Padre hay muchas mansiones, y voy a allá a prepararles un lugar ... para que donde Yo esté estéis también vosotros. Y a donde Yo voy, vosotros sabéis el Camino” (Jn.14,2-4).

Los fieles difuntos que recordamos este Domingo y también durante este mes de Noviembre, son aquellas personas que nos han precedido en el paso a la eternidad, y que aún no han llegado a la presencia de Dios en el Cielo

Son almas que han sido fieles a Dios, pero que se encuentran en estado de “purificación” en el Purgatorio, en el cual están como “inactivos”; es decir, ya no pueden “merecer” por ellos mismos. Por esta razón, es costumbre en la Iglesia Católica orar por nuestros difuntos y ofrecer Misas por ellos, como forma de aliviarles el sufrimiento de su necesaria purificación antes de pasar al Cielo. (Ver Catecismo de la Iglesia Católica #1031-32 y 2Mac. 12,46) El recuerdo de nuestros seres queridos ya fallecidos nos invita también a reflexionar sobre lo que sucede después de la muerte; es decir, Juicio: Cielo, Purgatorio o Infierno.

Primero hay que recordar que la muerte es el más importante momento de la vida del ser humano: es precisamente el paso de esta vida temporal y finita a la vida eterna y definitiva. También hay que pensar que la muerte no es un momento desagradable, sino un paso a una vida distinta.

Bien dice el Prefacio de Difuntos: “la vida no termina, se transforma y al deshacerse nuestra morada terrenal adquirimos una mansión eterna”.

También hay que pensar que la muerte no es un momento desagradable, sino un paso a una vida distinta. Por tanto, no hay que temer la muerte. Sabemos que fuimos creados para la eternidad, que nuestra vida sobre la tierra es pasajera y que Dios nos creó para que, conociéndolo, amándolo y sirviéndolo en esta vida, gozáramos de El, de su presencia y de su Amor Infinito en el Cielo, para toda la eternidad ... para siempre, siempre, siempre ...

De las opciones que tenemos para después de la muerte, el Purgatorio es la única que no es eterna. Las almas que llegan al Purgatorio están ya salvadas, permanecen allí el tiempo necesario para ser purificadas totalmente. La única opción posterior que tienen es la felicidad eterna en el Cielo.

Sin embargo, la purificación en el Purgatorio es “dolorosa”. La Biblia nos habla también de “fuego” al referirse a esta etapa de purificación: la obra de cada uno vendrá a descubrirse. El día del Juicio la dará a conocer ... El fuego probará la obra de cada cual ... se salvará, pero como quien pasa por fuego” (1a. Cor. 3, 13-15).

Y nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica: “Los que mueren en la gracia y amistad con Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de la muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del Cielo.” (Ver Catecismo de la Iglesia Católica #1030)

Esta esperanza y esta certeza es la que nosmueva a rezar por todos los difuntos, es necesario que pidamos a Dios con mucha fe, mucho amor y mucha esperanza por todos nuestros difuntos. Queremos que ellos se salven y queremos que participen de la Gloria. Necesitamos la oración de toda la Iglesia para alcanzar la Salvación. Quiero que sepáis que lo mejor que podemos hacer por nuestros difuntos es ofrecer la Eucaristía. La oración más Santa, más especial y más grande, es la Eucaristía. Por tanto, la mejor manera de rezar por nuestros difuntos es ofrecer la Eucaristía por ellos. Cada día celebramos la Eucaristía y pedimos por todos los difuntos, podemos pedir por los nuestros y pedir al sacerdote que ofrezca la Eucaristía por nuestros difuntos y después colaboramos con una ofrenda.

Hoy día de todos los difuntos la Iglesia pide por todos los difuntos, especialmente por los que no tienen a nadie que pueda rezar hoy por ellos. Que Dios les conceda a todos la Vida Eterna.

Tomás Pajuelo Romero.
Párroco


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1/11/11

Homilía en la Solemnidad de todos los Santos - 2011

SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS - 2011

Lecturas: Apocalipsis 7,2-4.9-14. // Salmo 24(23),1-2.3-4ab.5-6. // Epístola I de San Juan 3,1-3. // Mateo 5,1-12a.

Celebramos hoy la Solemnidad de todos los Santos. Las Lecturas de hoy nos indican una meta y un camino... La meta: nuestra salvación... El Camino que nos lleva a esa meta es el Camino de la Santidad, el Camino de las Bienaventuranzas que nos relata el mismo Jesucristo en el Evangelio de hoy . (Mt. 5, 1-12)

“La marca con el sello en la frente” que recibirán los salvados y de la cual nos habla la Lectura del Apocalipsis (Ap. 7, 2-4 y 9-14) es para ”los servidores de nuestro Dios”, como también lo dice esa Primera Lectura. ¿Y quién es “servidor de Dios”? Aquél que cumple la Voluntad de Dios, aquél que busca hacer la Voluntad de Dios y no su propia voluntad. Ya en esto de ser “servidores” de Dios, vamos viendo cómo es el Camino de la Santidad, ese Camino que nos lleva a la salvación, que nos lleva a la felicidad eterna en el Cielo. Ser servidor es ser “esclavo”, aunque ahora no se lleva mucho ese vocablo por su significación sociológica. Pero ¡qué apropiada es esa palabra para la vida espiritual!

El esclavo es aquél que no tiene voluntad propia, sino que hace lo que su dueño le indica y le pide. Eso es lo que han sido los Santos: “servidores de Dios”. Eso es lo que han hecho todos los Santos con “S” mayúscula, reconocidos por la Iglesia como Santos. Y es también lo que han hecho todos los santos anónimos que hoy recordamos en esta Solemnidad de Todos los Santos.

Ellos han seguido el Camino... y nosotros también estamos llamados a seguirlo: Todos - sin excepción. Todos estamos llamados a ser Santos. Dice el Catecismo de la Iglesia Católica, basándose en el llamado de Cristo: “Todos los fieles de cualquier estado o régimen de vida son llamados a la santidad”.

Pero la palabra “santidad”, a veces nos intimida y hasta nos asusta, porque nos parece ¡demasiado! Sin embargo, recordemos que no sólo es posible llegar al Cielo, sino que es ése el deseo de nuestro Padre Dios y de Jesucristo, Su Hijo, y de Su Santo Espíritu. Para eso hemos sido creados por Dios Padre, para eso vino Jesucristo a redimirnos, para eso contamos con todas las gracias del Espíritu Santo.

La santidad es una exigencia evangélica que nos recuerda el Magisterio de la Iglesia.

“Sed perfectos como Mi Padre es perfecto” (Mt. 5, 48).

“Así como el que os ha llamado es Santo, así también vosotros sed santos en toda vuestra conducta” (1a.Pe. 15).

“Todos los fieles de cualquier estado o régimen de vida ... son llamados a la santidad” (Catecismo de la Iglesia Católica #2013).

Pero nos parece la santidad algo inalcanzable. ¿Y por qué lo ha de ser? ¿Por qué? ¿No somos nosotros exactamente iguales a todos los que han llegado a ser Santos? ¿No somos iguales a tantos santos anónimos, tal vez personas conocidas nuestras, y hasta parientes o familiares, que han respondido al llamado del Señor a seguir Su Camino, para llegar a la meta de la salvación?

Sepamos que la santidad para cada uno de nosotros no es imposible: es perfectamente posible. Eso sí: lo que no se ha dicho es que sea fácil. Eso no lo ha dicho nadie. La Santidad no es fácil. Es un camino difícil. Pero no por difícil es imposible. Sabemos que Dios nos quiere santos. Y si nos quiere santos, sabemos que El nos da todas las gracias, es decir: todas las ayudas que necesitamos para serlo.

¿Qué se requiere entonces para ser santos? Si Dios nos da la Gracia, ¿qué es lo que nosotros debemos poner? ¿En qué consiste nuestro esfuerzo? Nuestro esfuerzo para alcanzar la santidad consiste en responder a esa Gracia de santificación que nos ayuda en nuestro Camino hacia el Cielo.

Ser santo es seguir la Voluntad de Dios con la ayuda de su Gracia. Ser santo es tratar de ser como Dios quiere que sea. Es desear lo que Dios desea para mí. Es hacer lo que Dios quiere que yo haga. Es reconocer a Dios como nuestro Dueño y no creernos independientes de El. Es preferir la Voluntad de Dios en vez de la mía. Es decir “sí” a Dios y decirme “no” a mí mismo.

Decíamos que la Santidad es posible, pero que no es fácil. Y en el Evangelio de hoy vemos descrito el Camino de la Santidad como el Camino de las Bienaventuranzas. Allí nos dice el Señor que el sufrimiento es parte del Camino de Santidad.

Todas las Bienaventuranzas nos muestran que el Camino de Santidad es un camino de sufrimiento, pues aún las que no se refieren directamente al sufrimiento, indirectamente lo incluyen, pues para ser misericordiosos, mansos, puros de corazón y pacíficos, debemos luchar contra nuestra propia voluntad y aceptar con serenidad situaciones difíciles que nos hacen sufrir. El sufrimiento no nos gusta, pero está incluido en el Camino de Santidad.

La vocación de todo bautizado es la Santidad. Esa es nuestra misión en la vida. Pido a Dios que nos conceda asumir esa vocación y trabajarla día a día. Que Dios os bendiga a todos.

Tomás Pajuelo Romero.
Párroco


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31/10/11

El Purgatorio


En vísperas de las festividades de Todos los Santos y de los Fieles Difuntos os queremos recomendar un artículo del padre Pedro Trevijano, titulado el Purgatorio, y publicado en Religión en Libertad en el que se expone de manera sintética, clara y sencilla esta realidad de nuestra fe que muchos intenta obviar.

30/10/11

«Haced lo que os dicen»

XXXI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO - Ciclo A

Lecturas: Malaquías 1,14b.2,1-2b.8-10 // Salmo 131(130),1.2.3. // Tesalonicenses 2,7b-9.13. // Mateo 23,1-12

Queridos hermanos y hermanas:

Las Lecturas de hoy se refieren muy especialmente a aquéllos que tienen responsabilidad dentro de la Iglesia, quienes con su ejemplo y su predicación deben guiar al pueblo de Dios.

La Primera Lectura del Profeta Malaquías (Ml. 1, 14; 2, 2,8-10) es una dura advertencia a los Sacerdotes de esa época por su mal comportamiento y por la predicación de falsas doctrinas: “ Se han apartado del camino, han hecho tropezar a muchos en la ley; han anulado la alianza que hice con la tribu sacerdotal de Leví ... no han seguido mi camino y han aplicado la ley con parcialidad”. El profeta Malaquias advierte de parte de Dios sobre la obligación de los ministros del altar de ser fieles a la doctrina del Evangelio y de la Santa Madre Iglesia. El Señor nos advierte a los pastores que la obra de la redención es un tesoro que ha puesto en nuestras manos pero que no es de nuestra propiedad. Es obra de Dios, es Dios quien la hace. Muchas veces caemos en la tentación de creer que es obra nuestra, que es nuestra palabra, nuestra simpatia, nuestra saber hacer...el que procura la Salvación. El que así piense está totalmente equivocado, está claro que sólo Dios salva, sólo Dios perdona, sólo Dios Santifica... es verdad que lo hace por medio de los ministros del altar, pero es Dios quien lo hace.

La Palabra de Dios de este domingo es muy clara y muy exigente con los sacerdotes, hoy nos toca a nosotros ponednos en la presencia de Dios y saber reconocer nuestros fallos. Es también necesario que el pueblo fiel sepa discernir claramente lo que es obra de Dios y lo que es obra humana. No podemos echar la culpa de todo a los sacerdotes ni tampoco echar la culpa de todo a los fieles.

Jesús en el Evangelio de hoy, insiste en la necesidad de ser buenos pastores. Evitando en la medida de lo posible los comportamientos, actitudes y palabras que puedan apartar a la gente. Pero el Señor nos da una lección encomiable hoy: "La obediencia". Nosotros, normalmente, cuando no nos gusta nuestro párroco, nuestro obispo, nuestro Papa...solemos desobedecerles...pasamos de ellos... Decimos y justificamos todos nuestros errores por sus errores. Jesús, en el Evangelio de hoy, después de dejar claro que debemos ser buenos ministros de Dios dice algo muy importante: "haced lo que os dicen". Aunque podamos creer que los ministros de Dios no cumplan bien con su misión, no hagan lo que dicen, sin embargo eso no nos autoriza a hacer nosotros lo que nos de la gana. Jesús los criticó, puso en su sitio al sanedrín, a los escribas, a los maestros de la ley...pero les reconoció su autoridad , reconocio que habian sido puestos por su Padre y les obedece y ACEPTA su condena a muerte. Esos mismos que Jesús había puesto en su sitio, a esos mismos Cristo les obedece aceptando que sean ellos los que decidan condenarlo a muerte. Y no se revela, no los echa, no los expulsa...acepta humildemente su condena...

Es verdad que el Señor hoy es muy claro y muy duro con nosotros los sacerdotes, que nos exige santidad de vida, esfuerzo, entrega, amor.. pero también nos deja muy claro nuestro deber, de todos, de obedecer a Dios en su Iglesia: al Papa, los Obispos y Párrocos.

Quiero hoy terminar mi reflexión pidiendo a todos que recéis por mi, para que sea el Sacerdote que vosotros os merecéis, que no caiga en los fallos que hoy denuncia Jesús en el Evangelio, que procure el bien de todos. Rezad por mi para que sea un Santo Sacerdote. Gracias de Corazón por vuestras oraciones y PERDÓN de corazón por mis fallos, ruego que sepáis disculpar los fallos que mi debilidad me han hecho cometer. Perdonadme, de corazon os lo pido.

Que Dios os bendiga y os conceda un maravilloso día del Señor.

Tomás Pajuelo Romero.
Párroco


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29/10/11

Horario de misas en el día de los Fieles Difuntos

El día 2 de noviembre, con motivo de la celebración del día de los Fieles Difuntos se celebrará la Santa Misa en nuestra parroquia a las 18'00 h. y a las 20'00 h.

El día 1 de noviembre, Solemnidad de Todos los Santos y día de precepto, se celebrará la Santa Misa a las 10h, 12h y 20h, como todos los domingos.

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23/10/11

«Amarás al Señor, tu Dios»

XXX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO - Ciclo A

Lecturas: Éxodo 22, 20-26 // Salmo 18 // 1ª Tesalonicenses 1, 5-10 // Mateo 22, 34-40.

Queridos hermanos y hermanas:

Las lecturas de este domingo nos hablan del amor... del amor en sus dos dimensiones: amar a Dios y amar al prójimo. En estos dos mandamientos se encierra la voluntad de Dios revelada en la Sagrada Escritura. Nuestra relación con Dios va en sentido vertical y nuestra relación con el prójimo va en sentido horizontal, como formando una cruz, en la cual uno y otro eje son indispensables. No puede separarse uno del otro. Esto es muy importante porque cuando despojamos al amor de Dios de la entrega a los hermanos, caemos en un espiritualismo desencarnado y totalmente contrario a la voluntad de Dios. Y cuando olvidamos el amor a Dios por entregarnos sólo y exclusivamente al hermano, ceamos en un activismo secular que olvida a Dios.

Si decía que no -pensaron ellos- podría ser interpretado como desobediencia a la autoridad civil, en manos de los Romanos que tenían ocupado el territorio de Israel. Si contestaba que sí, podría interpretarse como una limitación de la autoridad de Dios sobre el pueblo escogido. La respuesta de Jesús fue clara y sin caer en la trampa: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” (Mt. 22, 15-21).

El primero de los dos mandamientos: amar a Dios. Nos dice Jesús en el Evangelio que éste es “el más grande y el primero de los mandamientos” (Mt. 22, 34-40). Pero... ¿en qué consiste? ¿qué significa amar a Dios? El mismo Jesús nos lo dice: “Si me aman, cumplirán mis mandamientos” (Jn. 14, 15). Amar a Dios, entonces, es complacer a Dios. Quien ama complace al ser amado. Amar a Dios es tratar de agradar a Dios en todo, en hacer su Voluntad, en cumplir sus mandamientos, en guardar su Palabra. Amar a Dios es también, amarlo a Él primero que nadie y primero que todo. Y amarlo con todo el corazón y con toda el alma significa estar dispuestos a cumplir sus deseos y a entregarnos a Él sin condiciones. Amar a Dios no es algo intelectual o espiritual que se dice y ya está. Amar a Dios se demuestra amando sus mandamientos y sobretodo CUMPLIÉNDOLOS. Ya nos dijo Jesús: "no el que diga Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos". No vale decir "yo creo en Jesús" "yo soy cristiano". Hay que demostrarlo cumpliendo los mandamientos. Es decir, amar a Dios es también servir a Dios, idea que nos plantea San Pablo en la Segunda Lectura: “Vosotros habéis aceptado la Palabra de Dios en tal forma que... os habéis convertido al Dios vivo y verdadero para servirlo” (1 Tes. 1, 5-10). Sabemos también que Dios es la fuente de todo amor... y no sólo eso, sino que Dios es el Amor mismo (cfr. 1 Jn. 4, 8). Esto significa que no podemos amar por nosotros mismos, sino que Dios nos ama y con ese Amor con que Dios nos ama, podemos nosotros amar: amarle a Él y amar también a los demás.

Esto significa también que ambos mandamientos -el amor a Dios y el amor al prójimo- están unidos. Uno es consecuencia del otro. No podemos amar al prójimo sin amar a Dios. Y no podemos decir que amamos a Dios si no amamos al prójimo, pues el amor a Dios necesariamente se traduce en amor al prójimo.

“La característica de la civilización cristiana es la Caridad: el Amor de Dios que se traduce en amor al prójimo... el amor a Dios y el amor al prójimo son inseparables” (Benedicto XVI, 19-10-2008).

¿Qué nos quiere decir el Señor, entonces, cuando nos pide amar al prójimo como a uno mismo? Nos quiere decir que desea que tratemos a los demás como nos tratamos a nosotros mismos. Si nos fijamos bien, somos muy complacientes con nosotros mismos: ¡cómo respetamos nuestra forma de ser y de pensar! ¡cómo excusamos nuestros defectos! ¡cómo defendemos nuestros derechos! ¡cómo nos complacemos nosotros mismos, buscando lo que nos agrada y lo que necesitamos o creemos necesitar! Amar al otro es pensar en las necesidades del otro antes que en las necesidades propias. Es cumplir esta petición de Jesús: “Haced a los demás todo lo que queréis que os hagan a vosotros" (Mt. 7, 12). Si somos sinceros, nosotros nos queremos mucho, nos cuidamos bien, buscamos lo mejor... pues lo mismo, lo mismo, tenemos que querer al prójimo. Si te gusta que te mimen, que te valoren, que te reconozcan... pues haz tu lo mismo con tu prójimo. Es muy sencillo, si algo nos gusta a nosotros, posiblemente a los otros también lde gustará, pues hagámoslo. Si hay algo que no nos gustan que nos hagan, pues tampoco nosotros debemos hacerlo a los demás. El Señor nos puso una medida muy clara y objetiva para valorar nuestro amor a EL y al prójimo.

Vamos a vivir etregados totalmente al AMOR de Dios. Vivamos cada día intentando cumplir los 10 mandamientos y haciéndole lo más agradable posible la vida a los que nos rodean.

Que Dios os bendiga a todos, feliz día del Señor. Tomás Pajuelo Romero.

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19/10/11

Benedicto XVI en las JMJ (VII)

"Cuando la sola utilidad y el pragmatismo inmediato se erigen como criterio principal, las pérdidas pueden ser dramáticas: desde los abusos de una ciencia sin límites, más allá de ella misma, hasta el totalitarismo político que se aviva fácilmente cuando se elimina toda referencia superior.."

19 de Agosto de 2011.

17/10/11

Reuniones con los Padres de los Niños de Catequesis

En esta semana se llevarán a cabo las primeras reuniones del curso con los padres de los niños que asisten este año a Catequesis.

El martes, día 18 de octubre, a las 20'30 h. tendrá lugar una reunión con los padres de niños de 2ª de primaria (1º de Catequesis) para explicarles la programación del curso y las distintas actuaciones a llevar a cabo así como para resolver todas las dudas que tengan sobre el tema.

Asímismo, el jueves, día 20 de octubre, también a las 20'30 h. habrá una reunión con los padres de niños de 3ª de primaria (2º de Catequesis) en la que se expondrá la programación del curso y se darán las pautas a seguir para la preparación de las celebraciones de la Primera Comunión de sus hijos.

16/10/11

"Dad a Dios lo que es de Dios"

XXIX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO - Ciclo A

Lecturas: Isaías 45, 1.4-6 // Salmo 96 // 1ª Tesalonicenses 1, 1-5 // Mateo 22, 15-21.

Queridos hermanos y hermanas:

Anverso de un denario con la imagen de CésarEl Evangelio de hoy toca un asunto político-religioso: la autoridad civil y la autoridad divina; la función del Estado y la función de la Iglesia. Se trata del episodio en el cual los Fariseos, pretendiendo nuevamente poner a Jesús contra la pared, le preguntaron si era lícito pagarle impuestos a Roma. Es un nuevo intento de intentar pillar a Jesús.

Si decía que no -pensaron ellos- podría ser interpretado como desobediencia a la autoridad civil, en manos de los Romanos que tenían ocupado el territorio de Israel. Si contestaba que sí, podría interpretarse como una limitación de la autoridad de Dios sobre el pueblo escogido. La respuesta de Jesús fue clara y sin caer en la trampa: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” (Mt. 22, 15-21).

Con esta hábil respuesta -como muchas otras del Señor ante la insidia de los Fariseos- Jesús deja claramente establecido que el respeto y el tributo no sólo se le debe a la autoridad civil, sino que principalmente debemos darle a Dios lo que es de Él y a Él corresponde. El Señor deja bien claro, que como consecuencia de esto, la Iglesia tiene su campo propio de acción independiente y por encima de toda autoridad política. Por otro lado, la autoridad política tiene su campo propio de acción, relacionado con el orden público y el bien de todos los gobernados. Sabemos, además, que el buen gobernante será aquel que cumple con los designios de Dios buscando el bien de todos los gobernados. Pero por desgracia no siempre es así. Hay muchos gobernantes que actúan en contra de la Iglesia, que no respetan el juego democrático y no tratan a la Iglesia con una verdadera igualdad frente a otras asociaciones religiosas y con fines sociales. Se propaga una velada y contumaz persecución y animadversión a la Iglesia. Se dictan leyes totalmente contrarias a la ley natural y a la ley divina. Se legisla, a veces, con un fino propósito de herir los principios cristianos, en aras de una laicidad falsa y mal entendida. ¿Qué debemos hacer los cristianos? Cuando entra en conflicto la obediencia a Dios con la obediencia al poder civil, hay que tener en cuenta que toda autoridad temporal tiene su origen en Dios y que la autoridad divina está por encima de la autoridad humana. Fijaos en el ejemplo de los primeros cristianos, y del propio Evangelio. Hasta las leyes de la Roma pagana y sus gobernantes sirvieron para que se llevaran a cabo los designios de Dios, tanto para el nacimiento como para la pasión y muerte de Jesús, el Salvador del mundo: el edicto de empadronamiento de los judíos, ordenado por el Emperador romano, obligó a San José y la Virgen a ir a Belén, donde nacería el Salvador del mundo (cfr. Lc. 2, 1-5) anunciado desde antes por el Profeta Miqueas (cfr. Mt. 2, 4-5 y Miq 5, 2). Con el juicio de Pilato a Jesús (cfr. Jn. 19, 14-16) se cumplió la redención del género humano.

En el comienzo de la historia de la Iglesia vemos cómo las persecuciones a los cristianos por parte de los romanos, sirvieron para la difusión del Evangelio de Jesucristo. Siempre se ha dicho que la sangre de los mártires es multiplicadora de semillas de nuevos cristianos. Y así fue y sigue siendo. Dios, de un aparente mal, como es la muerte de cristianos inocentes, saca un bien. Así sigue Dios escribiendo la historia de la salvación. Lo que pretendia el exterminio de la religión cristiana, por la Gracia de Dios se convirtió en el mayor vehiculo de expansión de la fe cristiana

Más recientemente en nuestro siglo, vemos cómo los regímenes marxistas que habían intentado apagar la fe en Dios, no lo lograron del todo. La fe del pueblo se mantuvo viva y, cuando parecía que estaba apagada, fue como un fuego que vuelve a encenderse a partir de las cenizas.

Todo lo ordena Dios para sus fines. La historia de cada ser humano en particular y de los pueblos está en manos de Dios. Por encima de todo gobierno humano está el gobierno de Dios. Y todo lo ordena Dios, origen de toda autoridad humana y Señor de la historia, para realizar la historia de la salvación de cada ser humano en particular y de toda la humanidad.

No podemos olvidar nunca que todos los ámbitos de la vida están sujetos a nuestra fe. Ser cristiano supone impregnar de vida cristiana todo momento de nuestra existencia. No podemos ser cristianos y pertenecer a grupos que vayan en contra de la fe y de la moral cristiana, o incluso nieguen la existencia de Dios y luchen contra la Iglesia. No vale decir, eso es cosa del partido y luego mi vida cristiana es algo personal e intimo. ¡¡NO!! Eso es una grave incoherencia que daña mucho el testimonio de la fe.

Seamos consecuentes, vivamos lo que profesamos.

Que Dios os bendiga a todos. Feliz Domingo. Tomás Pajuelo Romero.

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15/10/11

La Adoración Nocturna Española (masculina y femenina), celebran en Córdoba el 125 Aniversario de ANE y 50 Aniversario de ANFE

Hoy tendrá lugar la culminación de la celebración del 125 aniversario de ANE y el 50 aniversario de ANFE. Comenzará a las 21:00 h. con una procesión desde la parroquia de San Juan y Todos los Santos (Trinidad) hasta la Catedral, con las banderas de todas las secciones de la Diócesis.

Una vez en el templo, a las 22:00 h., se celebrará una Vigilia de Acción de Gracias, presidida por Mons. Demetrio Fernández González y concelebrada por varios sacerdotes. Al finalizar, saldrá en procesión el Santísimo Sacramento por los alrededores de la Catedral.

La diócesis ofrece una nota histórica al respecto.

A continuación, una de las conferencias sobre la adoracion nocturna que se han celebrado con ocasion de los 125 años de ANE y 50 años de ANFE en Cordoba, de Juan José Primo Jurado.

Y una segunda: La centralidad del Misterio Eucarístico como principio y fundamento de la Iglesia para la vida del Mundo, de Rafael Rabasco Ferreira

Mi experiencia de la JMJ (VII)

A continuación mostramos un vídeo que han montado los chicos franceses que estuvieron en nuestra Parroquia en los días de estancia en las diócesis previos a la JMJ. Recopilan una gran número de vídeos y fotografías que resumen su experiencia en estas jornadas.

13/10/11

Últimas realidades: El infierno

Hoy día parecen estar olvidados o postergados por una buena parte de los cristianos muchos dogmas de fe, como la existencia del Infierno, del Purgatorio o del mismo Satanás, así como el mal, el pecado original, el Cielo, los Ángeles, el Juicio Final, los milagros, etc.

Como quiera que estas realidades son ciertas y afirmadas por la doctrina, esta serie de artículos (Últimas Realidades) se propone recordárnoslas con la sana y humilde intención de ayudar a conformar nuestro conocimiento de las realidades trascendentes que nos han sido reveladas y hacer un llamamiento a la responsabilidad y a la conversión para que a la luz de su contemplación brote en nosotros el sincero deseo de acercarnos y amar más a Dios.

¿Qué es el Infierno?

Morir en pecado mortal sin estar arrepentido ni acoger el amor misericordioso de Dios, significa permanecer separados de El para siempre por nuestra propia y libre elección. Este estado de autoexclusión definitiva de la comunión con Dios y con los bienaventurados es lo que se designa con la palabra "infierno".

Dios no predestina a nadie a ir al infierno; para que alguien se condene es necesario que tenga una aversión voluntaria a Dios (un pecado mortal), un enfrentamiento o una rebeldía contra El y, además, que persista en esa actitud hasta el momento de la muerte.

Características del Infierno

  • Eternidad: La enseñanza de la Iglesia afirma la existencia del infierno y su eternidad. Las almas de los que mueren en estado de pecado mortal descienden a los infiernos inmediatamente después de la muerte y allí sufren las penas del infierno, "el fuego eterno". La pena principal del infierno consiste en la separación eterna de Dios en quien únicamente puede tener el hombre la vida y la felicidad para las que ha sido creado y a las que aspira.

  • Desigualdad: La cuantía de la pena de cada uno de los condenados es diversa según el diverso grado de su culpa (esto es algo de sentido común, sostenido en las Escrituras).

Penas del infierno
  • Pena de daño, o dolor de pérdida: Consiste en la pérdida de visión beatífica de Dios y por ello, en una separación total de Él, no pudiendo encontrar la menor paz o descanso. El dolor de pérdida, el vacío total del alma hecha para el disfrute de la verdad infinita y bondad infinitas, causa en el reprobado una angustia inconmensurable. Su conciencia de que Dios, de Quien depende completamente, es su enemigo, por su propia voluntad, es abrumadora. Su conciencia de haber perdido por su propio desatino, por incumplimiento las más altas bendiciones por placeres transitorios e ilusorios, los humilla y deprime más allá de toda medida. El deseo de felicidad, inherente en su misma naturaleza, completamente insatisfecho y ya sin la capacidad de encontrar ninguna compensación por el placer ilusorio, los deja completamente miserables. El dolor de pérdida es la misma esencia del castigo eterno.

  • Pena de sentidos, o suplicio de los sentidos: Consiste en el tormento del fuego, tan frecuentemente mencionado en la Biblia. De acuerdo a la gran mayoría de los teólogos, el término fuego, denota un fuego material, y por lo tanto, fuego real aunque de naturaleza distinta al fuego terrenal. Las Escrituras y la tradición hablan una y otra vez del fuego del infierno, y no hay suficientes razones para considerar el término como una mera metáfora.

El temor al infierno

Los cristianos no debemos basar nuestra buena conducta en miedo del infierno sino en el amor a Dios. Pero es saludable recordar que hay un justo castigo. El temor nos ayuda a evitar aquello que nos causa daño. En momentos de ceguera y debilidad, cuando la tempestad de la tentación es recia, pensar en el infierno es saludable y provechoso, como también debemos pensar en el amor de Dios. El cristiano debe reconocer la realidad. El temor es parte de la realidad humana que debemos saber integrar sanamente en nuestra persona. Ignorar una realidad que tememos solo logra postergarla hasta que esta ya no se pueda esconder y entonces nos invade y domina.

Para saber más:

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11/10/11

“¿Sabes, Dios? He vuelto a meter la pata”

En la reciente JMJ se instalaron 200 confesionarios en el Parque del Retiro de Madrid. Una televisión holandesa quiso saber qué era aquello. Así se lo explicaron algunas jóvenes.

9/10/11

«Porque muchos son los llamados, pero pocos los escogidos»

XXVIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO - Ciclo A

Lecturas: Isaías 25, 6-10 // Salmo 23 // Filipenses 4, 12-14.19-20 // Mateo 22, 1-14.

Queridos hermanos y hermanas:

Banquete del reinoLas Lecturas de hoy se refieren a la Fiesta que tendrá lugar en la eternidad, es decir, al "Banquete de Bodas" preparado por Dios nuestro Señor para todos los seres humanos al final de los tiempos. Se trata de nuestra salvación, de nuestra felicidad eterna con El para siempre en la Jerusalén Celestial, cuando Dios "enjugará toda lágrima y ya no existirá ni muerte, ni duelo, no gemidos, ni penas" (Ap. 21, 4) y viviremos en completa y perfecta felicidad para siempre.

Aquí, durante nuestra vida terrena, podemos “comer bien o pasar hambre, tener abundancia o escasez”, como lo dice San Pablo en la Segunda Lectura (Fil. 4, 12-14 y 19-20). Se refiere el Apóstol, en este caso, al hambre y escasez material. Pero también agrega: “Todo lo puedo en Aquél que me da fuerza”. Es decir, que en esta vida tenemos todas las fuerzas necesarias venidas de Dios, para soportar cualquier dificultad, pues “Dios, con su infinita riqueza, remediará con esplendidez todas nuestras necesidades”.

El Salmo del Buen Pastor (Sal. 22) nos habla de como el Señor siempre nos acompaña, aunque a veces pasemos por momentos difíciles. Y nos dice también que al final El mismo Señor “preparará la mesa, ungirá nuestra cabeza con perfume y llenará mi copa hasta los bordes”.

Se refiere este pasaje del Salmo 22 a esa "Fiesta Escatológica" "Fiesta del Cielo" que la Palabra de Dios nos presenta en varios pasajes. Es el Señor mismo quien prepara la mesa y nos sirve, como lo indica San Lucas: “El mismo se pondrá el delantal, los hará sentarse a su mesa y los servirá uno por uno” (Lc. 12, 37).

La Primera Lectura de hoy también nos describe esta Fiesta por boca del Profeta Isaías: "El Señor del universo preparará sobre este monte un festín con platillos suculentos para todos los pueblos; un banquete con vinos exquisitos y manjares sustanciosos" (Is. 25, 6-10).Y Jesucristo nos presenta esta Fiesta en el Evangelio de hoy por medio de la parábola del "Banquete de Bodas" (Mt. 22, 1-14). Se trata de la celebración de la Boda del Hijo de Dios con la humanidad. Y a esa Fiesta estamos invitados todos.
¿Boda del Hijo de Dios? ¿Bodas del Cordero? ¿Bodas de Jesús, el Cordero? Sí. Será la unión definitiva y para siempre de Cristo con su Iglesia, de Jesús, el Cordero, con cada uno de los salvados.

Ese momento es crucial. Es el momento en que pasaremos de aquí a la eternidad. Es el momento más importante de nuestra vida en la tierra, porque en ese instante queda decidido para siempre nuestra situación para la eternidad: salvación (directa o vía purgatorio) o condenación. Quedará decidido si vamos a la Fiesta de Bodas del Cordero o no. Pero lo que se define en ese instante viene preparándose a lo largo de nuestra vida en la tierra.

Por eso el Señor no cesa de recordarnos que debemos estar preparados, siempre preparados, cada vez mejor preparados, para que no nos suceda como el que llegó mal vestido a la Fiesta del Cielo y lo echaron fuera. Que tampoco nos suceda como los invitados que despreciaron la invitación.

Pero sucede que no todos respondemos a la invitación que Dios nos hace. En la descripción que hace San Mateo, vemos cómo algunos responden a la invitación del Señor y otros no. Y no respondieron porque tuvieron algo más importante que hacer. Así nos dice el Evangelista:

"El Reino de los Cielos es semejante a un rey que preparó un banquete de bodas para su hijo. Mandó a sus criados que llamaran a los invitados, pero éstos no quisieron ir ... Uno se fue a su campo, otro a su negocio ..."

Y ... ¡cuántas veces no hacemos nosotros lo mismo! Constantemente nos oponemos a la invitación del Señor. Dios nos llama y en vez de atender su invitación, le damos la espalda. Dios nos ofrece la oportunidad de ir a su Fiesta y de tener la felicidad para siempre, y ... ¿cómo respondemos? ¿No hacemos como los invitados que nos describe el Evangelio? ¿No preferimos los negocios temporales a las invitaciones eternas? ¿No preferimos los banquetes de la tierra al Banquete Celestial? Con que facilidad rehusamos participar en la Eucaristía, en los sacramentos, en la vida que Dios nos pide y nos ofrece.

Si nos revisamos bien en lo más profundo de nuestros corazones, podemos darnos cuenta de la importancia que le damos a las cosas de este mundo, rechazando o postergando las cosas eternas, al no aceptar las invitaciones del Señor. ¡De qué manera nos entregamos a las cosas del mundo, las cuales nos absorben tanto, que no nos queda tiempo para atender a Dios!

¿Será que los hombres y mujeres de hoy estamos tan hundidos en los negocios terrenos que consideramos que es tiempo perdido pensar en Dios y en la vida eterna? Pero ... ¿qué nos dice el Evangelio sobre los que no acepten la invitación al Banquete Celestial? Es muy claro: otros serán invitados en lugar de los que no asistan.

¿Aceptamos la invitación? ¿La aceptamos ya repitiendo nuestro sí constante y permanente? ¿Diciendo siempre sí...no importa la exigencia, no importa la situación, no importa si pasamos por cañadas oscuras o valles de verdes pastos, como rezamos el Salmo?

San Lucas, al relatar esta Fiesta Celestial nos habla de que el anfitrión invitó luego a los pobres, los inválidos, los cojos y los ciegos (Lc. 14, 22) . Y ¿quiénes son esos minusválidos que el Señor invita debido a la ausencia de los invitados iniciales?

La invitación al Banquete Celestial es para todos, pero muchos no aceptan …y algunos no están debidamente preparados. De allí la sentencia de Jesús al terminar esta parábola: “Muchos son los llamados y pocos los escogidos”.

Que podamos llegar a la Fiesta Escatológica, que nos estemos preparando de veras con el traje adecuado (tan blanco como la vestidura del bautismo). El traje de la santidad, de las buenas obras, de la entrega amorosa a Dios y a los hermanos.Así podremos formar parte de esa muchedumbre de toda raza, pueblo y nación con vestidura blanca, lavados nuestros trajes en la sangre del Cordero. (Ap. 3, 4).

Pero no podemos quedarnos a la espera de ese Banquete Eterno, tenemos que esforzarnos por construir ese banquete eterno aqui en el mundo. Convertir nuestras vidas en la Vida que Dios quiere de nosotros.

Que tengáis un feliz Domingo. Que Dios os bendiga a todos. Tomás.

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8/10/11

Nueva Web de la Delegación de Juventud


La Delegación de Juventud de la Diócesis de Córdoba ha estrenado una nueva web: http://www.lawebdeladele.com/.

En esta web se informa puntualmente de cada una de las actividades de la Delegación, actividades que también se pueden consultar en su Agenda Joven. Además toda la actividad de la Delegación de Juventud de la Diócesis se puede seguir en las principales redes sociales: Tuenti, Facebook y Twitter.

Para más información entra en la Web de la Dele.

7/10/11

Benedicto XVI en las JMJ (VI)

"Jesús, yo sé que Tú eres el Hijo de Dios que has dado tu vida por mí.
Quiero seguirte con fidelidad y dejarme guiar por tu palabra.
Tú me conoces y me amas.
Yo me fío de ti y pongo mi vida entera en tus manos.
Quiero que seas la fuerza que me sostenga,
la alegría que nunca me abandone.."




Oración propuesta a los jóvenes por Benedicto XVI
durante la Eucaristía final de la JMJ 2011
21 de Agosto de 2011.

5/10/11

La familia, lugar del primer anuncio de la Fe a los hijos



Maestros de Oración

60. En virtud de su dignidad y misión, los padres cristianos tienen el deber específico de educar a sus hijos en la plegaria, de introducirlos progresivamente al descubrimiento del misterio de Dios y del coloquio personal con Él: «Sobre todo en la familia cristiana, enriquecida con la gracia y los deberes del sacramento del matrimonio, importa que los hijos aprendan desde los primeros años a conocer y a adorar a Dios y a amar al prójimo según la fe recibida en el bautismo».


Elemento fundamental e insustituible de la educación a la oración es el ejemplo concreto, el testimonio vivo de los padres; sólo orando junto con sus hijos, el padre y la madre, mientras ejercen su propio sacerdocio real, calan profundamente en el corazón de sus hijos, dejando huellas que los posteriores acontecimientos de la vida no lograrán borrar.

Escuchemos de nuevo la llamada que Pablo VI ha dirigido a las madres y a los padres: «Madres, ¿enseñáis a vuestros niños las oraciones del cristiano? ¿Preparáis, de acuerdo con los sacerdotes, a vuestros hijos para los sacramentos de la primera edad: confesión, comunión, confirmación? ¿Los acostumbráis, si están enfermos, a pensar en Cristo que sufre? ¿A invocar la ayuda de la Virgen y de los santos? ¿Rezáis el rosario en familia? Y vosotros, padres, ¿sabéis rezar con vuestros hijos, con toda la comunidad doméstica, al menos alguna vez?

Vuestro ejemplo, en la rectitud del pensamiento y de la acción, apoyado por alguna oración común vale una lección de vida, vale un acto de culto de un mérito singular; lleváis de este modo la paz al interior de los muros domésticos: "Pax huic domui" (Paz a esta casa). Recordad: así edificáis la Iglesia».


Beato JUAN PABLO II, en la "Exhortación apostólica FAMILIARIS CONSORTIO sobre la misión de la Familia Cristiana en el mundo actual"

2/10/11

Octubre, Mes del Rosario

Queridos hermanos y hermanas:

El mes de octubre es el mes del rosario, aunque el rosario es oración de todo el año. Pero en este mes podemos detenernos a valorarlo más, e incluso aprovechar para iniciar a otros en esta oración tan sencilla y tan profunda, tan universal y tan personal. No conozco santo que no haya sido aficionado a esta oración desde que santo Domingo de Guzmán lo fundara (c. 1210). Y es que el corazón humano tiene necesidad de expresarse, y en la oración del rosario encuentra cauce para ello.

La oración del rosario está al alcance de todos, niños y ancianos, jóvenes y adultos. Es una oración que podemos empezar y volver a empezar muchas veces, porque consiste sencillamente en poner el propio corazón en el corazón de María y con ella ir contemplando los distintos misterios de la vida de Jesús. Se trata de una sintonía espiritual entre el orante, María y Jesús. Y el alma queda satisfecha cuando se alimenta de esta oración del rosario, en el que incluye sus peticiones, sus intenciones, los suspiros de su alma.

Es una oración mariana y cristocéntrica. Miramos a María y con ella contemplamos los misterios de la vida de Jesús. Comienza con el Padrenuestro, la oración que nos enseñó el Señor, y concluye, después de las diez avemarías, con el gloria a la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Es una oración del corazón, que repite una y otra vez las mismas palabras -el Avemaría-, que sirven de vehículo para ir centrando la atención en Jesús y en María, para introducirnos en este diálogo de amor entre María y Jesús a lo largo de toda la obra de la redención. Y confiados en Dios volver a los problemas cotidianos, para los que pedimos la ayuda de Dios. Qué bien le suenan a María estas palabras, el saludo del ángel, “llena de gracia”, anunciándole que va a ser madre de Dios, la felicitación de su prima Isabel, “bendita entre todas las mujeres”, que alaba su fe, la petición humilde de los pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte.

Así, los misterios gozosos nos presentan el evangelio de la infancia de Jesús, donde aparece por todas partes la alegría de la salvación que comienza, y que se renueva cada vez que lo recordamos. Son misterios en los que María tiene un protagonismo especial, como la Madre del Redentor. Luego, los misterios luminosos (introducidos en el rosario por el beato Juan Pablo II), que recuerdan momentos importantes de la vida pública del Señor: el Bautismo, las bodas de Caná, la transfiguración, la Eucaristía. Los misterios dolorosos son como un viacrucis vivido con María en aquel camino del Calvario hasta la muerte. El recuerdo de la pasión redentora de Cristo nos hace descubrir una y otra vez su amor por nosotros y la crueldad de nuestros pecados, para que sintamos quebranto con Cristo quebrantado. Y en los misterios gloriosos, se nos comunica la alegría de la victoria de Jesús sobre la muerte, sobre el pecado y sobre Satanás, señalándonos el camino del cielo como meta última de nuestra vida, en la que María ya ha sido introducida incluso con su cuerpo.

El rosario viene a ser como un pequeño compendio del Evangelio, recibido una y otra vez en actitud orante, como María recibía todas estas cosas meditándolas en su corazón. Y además se presta a que lo recemos de manera simple o que lo ampliemos con lecturas bíblicas y poniendo intenciones en cada una de sus decenas, convirtiéndose en una catequesis orante de los misterios centrales de nuestra fe cristiana.

Os recomiendo a todos el rezo diario del rosario. Rezado a solas o en comunidad o en familia. Muchas personas mayores me dicen que es su oración habitual y abundante. Iniciad a los niños y a los jóvenes en esta sencilla oración, de manera que se aficionen a orar con este método sencillo. Llevamos el rosario en nuestras manos, en nuestro bolso, en nuestro coche. Que no sea un simple adorno, sino el instrumento de oración que usamos muchas veces hasta desgastarlo. Y oremos por la paz, por las familias, por los pecadores. Los beatos niños de Fátima nos han dejado un ejemplo precioso de lo que vale esta sencilla oración para transformar el mundo.

Recibid mi afecto y mi bendición,

Demetrio Fernández. Obispo de Córdoba.

Las cartas semanales de nuestro Obispo están también disponibles en vídeo en la página www.canaldiocesis.tv. Ofrecemos a continuación el vídeo correspondiente a la carta transcrita en este artículo.






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¿Damos fruto? ¿damos fruto bueno?

XXVII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO - Ciclo A

Lecturas: Isaías 5,1-7 // Salmo 80(79) // Filipenses 4,6-9 // Mateo 21,33-43

En el Evangelio de hoy nos habla de una viña suya, que arrendó a unos viñadores mientras se iba de viaje (Mt. 21, 33-43). Cuando llegó el momento de la vendimia de las uvas, envió a sus empleados a cobrar la parte que le tocaba, pero los viñadores mataron uno a uno a cada empleado que fue enviando el dueño.

Decidió luego enviarles a su hijo, pensando que a ése sí lo respetarían, pero al contrario, lo asesinaron también -nos dice la parábola- para eliminar al heredero y quedarse con la propiedad.

La Viña es el mundo, el dueño Dios, los viñadores la humanidad, los empleados asesinados, todos los profetas, patriarcas, hombres y mujeres enviados por Dios para pedirnos cuenta de nuestro trabajo...

Por supuesto, ese pueblo que rechazó a todos los enviados de Dios (los profetas) y los mató, y terminó matando al Hijo de Dios, fue el pueblo de Israel, aunque algunos judíos, comenzando por los Apóstoles y discípulos, sí aceptaron a Jesús como el Mesías. Lo aceptaron también los 3.000 que se bautizaron en Pentecostés. Y a San Pablo, que era judío, el Señor lo envió a predicar a los no-judíos. Y los Apóstoles, siguiendo la instrucción del Señor, fueron por todos los rincones de la tierra, predicando para que todos los pueblos acogieran el mensaje de salvación que había traído el Mesías esperado. Así, a la Iglesia de Cristo, se fueron añadiendo judíos y no-judíos, haciéndose entonces católica, es decir, universal.

El Señor nos dice que nos ha elegido para que demos fruto y nuestro fruto permanezca (Jn. 15, 16). Así quiere que cada uno de nosotros seamos una viña fructífera que dé buenos frutos. Nos da todo lo necesario, tal como nos cuenta el Profeta Isaías en la parábola que aparece en la Primera Lectura y que es preludio de la de Jesús: “removió la tierra, quitó las piedras y plantó en ella vides selectas ... y esperaba que su viña diera buenas uvas” (Is. 5, 1-7).

La Viña fue plantada por Dios con todo lo necesario, para que todos tuviesemos frutos si trabajamos con fe. Dios la mima, la cuida con amor y espera nuestro fruto.

Dios nos dice: “¿Qué más puedo hacer por mi viña que ya no lo hiciera?” El Señor nos está diciendo que nos da todo, nos da todo lo que nuestra alma necesita para dar frutos de santidad, para dar frutos de caridad, para dar lo que El espera de nosotros.

¿Cuáles son los frutos esperados? San Pablo enuncia algunos de los frutos del Espíritu: “amor, alegría, paz; paciencia, comprensión de los demás, bondad, fidelidad; mansedumbre y dominio de sí” (Gal. 5, 22). Todas éstas son virtudes que fluyen de la caridad.

Los frutos son todas esas cosas buenas de que nos habla San Pablo en la Segunda Lectura: “Aprecien lo que es verdadero y noble, cuanto hay de justo y puro, todo lo que sea virtud”. Y dando frutos podemos vivir como nos dice el Apóstol: en paz, en la paz verdadera. “La paz de Dios, que sobrepasa toda inteligencia, custodie sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús” (Flp. 4, 6-9).

Y bien lo dice Pablo: la paz de Dios no viene de la inteligencia. Es más: la sobrepasa. La paz verdadera viene de vivir en Dios y dar frutos. No puede lograrse a voluntad, sino que nos es dada por Dios.

Ante la insistencia del Señor a que demos fruto, cabe peguntarnos ¿damos fruto? ¿damos fruto bueno? ¿Aprovechamos todas las gracias que Dios nos da para ser como El desea que seamos? ¿Somos realmente lo que El desea que seamos?

¿Cómo dar fruto? Para dar fruto hay que permanecer unidos a El, hay que permanecer en la vid. “Yo soy la Vid y ustedes los sarmientos. Si alguien permanece en Mí y Yo en él, produce mucho fruto, pero sin Mí nada pueden hacer” (Jn. 15, 5).

También usa el Señor el símil de la vid, las ramas y las uvas, para explicar cómo hace fructificar más a quienes ya dan fruto. “Toda rama que dé fruto, será podada para que dé más fruto” (Jn. 15, 2). Es el anuncio de purificación para el cristiano que está dando fruto. Con la poda, su fruto será abundante y durará, tal como sucede a la planta que es podada. La poda duele, ciertamente, pero es necesaria para que la rama se haga frondosa.

Esta frase es la respuesta al cristiano confuso por el sufrimiento: ¿por qué a mí, Señor? El Señor ya nos respondió en su Evangelio: para que des más fruto.

Y a los que no den fruto, ¿qué les sucede? “Yo soy la Vid verdadera y mi Padre el Viñador. Si alguna de mis ramas no produce fruto, El la corta” (Jn. 15, 1). Significa esto que los que no den fruto, serán cortados de la Vid. Cuando podamos una planta, un árbol, se queda feo, se queda sin ramas... pero cuando llega la primavera da un fruto frondoso, rico para comer. Cuando el dueño de la Viña tiene que podar nuestros corazones, eso duele, lleva consigo sufrimiento, lleva consigo perder cosas...pero el fruto será esplendido. Si queremos dar fruto debemos dejar que Dios limpie todas las malas hierbas del corazón: LOS PECADOS. Esa limpieza es muy dura, porque a muchos de los pecados estamos muy acostumbrados, incluso los justificamos. Para poder limpiar hay que sacar de rair, sanear desde lo hondo...eso cuesta mucho pero es la única manera de dar frutos de amor.

Queridos hermanos y hermanas os pido por favor que dejemos que Dios prepare la viña de nuestros corazones, que no seamos los malvados viñadores que matamos al mesajero: La Iglesia. Y con ellos queremos justificar nuestra falta de frutos, de amor, de vida cristiana. En nuestros dias con que facilidad matamos al mensajero para que no nos recuerde que Dios está esperando el pago de su arrendamiento. Que esta vida no es definitiva que es un alquiler, que nuestra casa para siempre es la Vida Eterna.

Que Dios os bendiga a todos. Feliz Día del Señor.

Tomás Pajuelo Romero
Párroco

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