Rogatorias

Buscar...

Categorías

Archivo de noticias

11/11/12

La viuda de Sarepta

XXXII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Lecturas: 1ºReyes 17, 10-16 // Salmo 145 // Hebreos 9, 24-28 // Marcos 12, 38-44.

Queridos hermanos y hermanas:

El profeta Elias y la viuda de Sarepta. Bernardo Strozzi (1581-1644)En este domingo XXXII del tiempo ordinario, la Palabra de Dios nos presenta el testimonio de dos mujeres. Dos viudas que viven plenamente su confianza en la Providencia Divina y un tremendo compromiso con los más necesitados.

Estamos viviendo momentos de grave crisis, cada día Cáritas y todas las parroquias están ayudando a muchas personas necesitadas. Estamos contemplando situaciones gravísimas de desamparo y necesidad. En esa situación se encontraba la viuda de Sarepta, primera lectura de hoy, sólo le quedaba harina suficiente para hacer un pan, comerlo junto a su hijo y esperar la muerte. Es la pobreza más radical, es el final humanamente. Se acerca el profeta Elías, el hombre de Dios, y le pide que comparta lo poco que tiene y le promete en nombre de Dios que la alcuza de aceite no se vaciará ni la harina se acabará. Fijaos, le pide que lo poco que tiene lo comparta y que confíe radicalmente en la Providencia Divina. Es despojarse de incluso aquello que le hacia falta y confiar en la promesa de Salvación.
La viuda de Sarepta, frente a toda lógica, es capaz de compartir lo poquísimo que tiene: hace un panecillo para el profeta de Dios, Elías, y otro para ella y su hijo. dios premió su generosidad. Le concedió que la vasija de harina no se acabara ni la alcuza de aceite se agotara.

Pensemos por un momento como vivimos nosotros nuestra pobreza, nuestra pérdida de poder adquisitivo fruto de esta crisis, nos agarramos a las seguridades humanas, a las posesiones y a nuestro dinero. No confiamos en la Providencia Divina. Queremos tener todo atado y bien atado. Es cierto que tenemos que procurar honestamente nuestro sustento y el de nuestras familias, pero tenemos que saber compartir con los que están mucho peor que nosotros. Quiero destacar aqui la gran generosidad de miles de personas que colaborar de muchas maneras en las obras de caridad de la Iglesia. Que son capaces de compartir su dinero, su tiempo, sus conocimientos, etc. para ayudar a los más pobres. Creo que es una obligación de todos los cristianos colaborar con las instituciones de la Iglesia dedicadas a socorrer a los necesitados. Es loable la colaboración con otras ONG que actúan en favor de los más pobres con un carácter aconfesional y laico aunque personalmente creo, y digo que es personalmente, que como miembros de la Iglesia debemos colaborar con las ONG de la Iglesia. Sin desmerecer de las demás ni de su labor solidaria.

En el evangelio, la viuda nos da una lección impresionante. Ella NO comparte de lo que le sobra, ella DA lo que poco que tenía. Muchas veces pensamos que como no somos ricos, o no tenemos muchos ingresos, no podemos solucionar las necesidades de los demás. Es un fallo enorme, si cada uno comparte un poquito, se junta una gran ayuda. Creo que nos falta compromiso económico con nuestras parroquias e instituciones eclesiales. Si hacemos números, nos damos cuenta que con un poquito de colaboración de todos podríamos lograr mucho. Por ejemplo, si en una misa de domingo estamos presentes 200 o 300 personas, y cada uno se comprometiera a echar en la canastilla un euro tendríamos una media de 200€ por misa, con cuatro misas que hay el fin de semana, tendríamos casi 1000€ para cubrir las necesidades de la Parroquia y compartir con los más necesitados. Sin embargo, la realidad es que no llegamos a más de 350€ en todas las colectas de todas las misas. Si dividimos entre el número de asistentes, el resultado es desolador, ni siquiera 25 céntimos por persona. Aquella mujer, la viuda del Evangelio de hoy, compartió lo poco que tenía y Jesús la puso como ejemplo y valoró muchísimo su generosidad.

Os invito a meditar esta semana, pensemos por un momento si nosotros compartimos con generosidad. La Iglesia está dando un testimonio impresionante en estos tiempos de crisis, atendiendo a muchísimas personas necesitadas. La generosidad de los católicos cordobeses está haciendo que se pueda socorrer muchas situaciones de pobreza extrema. Pero no podemos contentarnos con esto, debemos ser cada día más los que compartamos para poder lograr ayudar a muchas más personas. Confiemos en la Divina Providencia, porque frente a nuestra humilde generosidad el Señor no permitirá que nos falte lo necesario para vivir.

Que Dios os bendiga a todos. Feliz día del Señor. Feliz domingo. Tomás Pajuelo Romero. Párroco.

Leer más...

7/11/12

La vía de la conciencia hacia Dios, según el beato John Henry Newman

"Siento a Dios dentro de mi corazón. Me siento en su presencia. Él me dice: haz esto, no hagas aquello. Podéis decirme que esta prescripción es solo una ley de mi naturaleza, como lo son el alegrarse o el entristecerse. No logro entenderlo. No, es el eco de una persona que me habla. Nada me convencerá que al final no provenga de una persona externa a mí. Esa voz lleva consigo la prueba de su origen divino. Mi naturaleza experimenta hacia eso un sentimiento como hacia una persona. Cuando le obedezco me siento satisfecho, cuando desobedezco me siento afligido, como lo que siento cuando hago feliz u ofendo a un amigo venerado. [...] el eco implica una voz, la voz remite a una persona que habla. A esa persona que habla, yo la amo y la temo"

Beato John Henry Newman (1801-1890),
expresando literariamente la máxima: pienso luego existo, y poseo conciencia, luego existe Dios

4/11/12

Hay que orar amando

XXXI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Lecturas: Deuteronomio 6,2-6. // Salmo 18(17) // Carta a los Hebreos 7,23-28. // Evangelio según San Marcos 12,28b-34.

En el Evangelio de hoy presenciamos un diálogo entre Jesús y un letrado de la Ley, que le hace una pregunta clave al Señor: “¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?” (Mc. 12, 28-34). Y al concluir este diálogo Jesús le hace un comentario final: “No estás lejos del Reino de Dios”.

Y en esta respuesta el Señor hace gala de una promesa anterior: “No creáis que yo vine a suprimir la Ley o los Profetas. No vine a suprimirla, sino a darle forma definitiva” (Mt. 5, 17).

Efectivamente, para responder a la pregunta, Jesús recordó un texto antiguo que nos trae la Primera Lectura tomada del Deuteronomio (Dt. 6, 2-6). Este libro es uno de los libros de la Ley antigua y la Primera Lectura contiene el texto que los judíos repetían dos veces al día como plegaria de la mañana y de la tarde, el cual comienza con la palabra: “Escucha” y continúa con el mandato: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas”.

Pero no se queda el Señor con el solo mandamiento de amar a Dios, sino que le da a éste un toque nuevo, agregando que hay un segundo mandamiento también: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Con esta novedad complementa el precepto antiguo, Jesús está cumpliendo lo que había dicho sobre la Ley de Moisés en el Sermón de la Montaña, cuando advirtió que no la eliminaría, sino que la completaría, dándole la forma final.

Sobre la necesidad de orar escuchando para poder hacer la Voluntad de Dios, también nos advierte el mismo Jesús: “No es el que me dice ¡Señor! ¡Señor! el que entrará en el Reino de los Cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre del Cielo” (Mt. 7, 21).

No hay que orar siempre pidiendo y pidiendo. Hay que orar amando. ¿Cómo oramos amando a Dios? Amar es darse. Debemos orar buscando darnos a Dios. Y ¿qué es darnos a Dios? Es entregarnos a los designios que El tiene para nuestra vida. Es aceptar su voluntad y buscar hacer su voluntad en todo. Eso es amar. Mejor que pedir esto o aquello, es decirle a Dios: me entrego a Ti, Señor, a lo que Tú tengas dispuesto. Guíame en tu camino para seguirte. Muéstrame tus deseos para cumplirlos.

La oración en escucha a Dios es indispensable para poder cumplir los mandatos exigentes y nada fáciles del Señor. De ahí que necesitemos ese “escuchar” a Dios, necesitemos experimentar su misericordia para con nosotros, para dejar que sea El Quien ame a través de nosotros, ya que por nosotros mismos no podemos amar.

Esta incapacidad de amar por nosotros mismos nos lo recuerda San Juan en su Evangelio y en sus Cartas:

“Este en mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como Yo los he amado” (Jn. 15, 12). “Amémonos los unos a los otros, porque el Amor viene de Dios. Todo el que ama conoce a Dios. El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es Amor ... El Amor consiste en esto: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino que El nos amó primero” (1 Jn.4, 7-8 y 10). El Amor viene de Dios. Es decir: no podemos amar por nosotros mismos, sino que Dios nos capacita para amar. Es más: es Dios Quien ama a través de nosotros.

Pidamos hoy a Dios con todo el corazón que amemos de verdad, que le amemos de verdad a Él y al prójimo.

Feliz domingo a todos y que Dios os bendiga.

Tomás Pajuelo Romero. Párroco.


Leer más...

2/11/12

CONMEMORACIÓN DE LOS FIELES DIFUNTOS

Lecturas: Libro de la Sabiduría 3, 1-9 // Salmo 27(26),1.4.7.8.9.13-14. // Carta de San Pablo a los Romanos 6,3-9. // Evangelio según San Mateo 25,31-46.

Queridos hermanos y hermanas:

Jesús abriendo las puertas del cieloSi ayer, solemnidad de todos los santos, contemplábamos con alegría a tantos y tantos hermanos nuestros que tras haber pasado de este mundo al Padre gozan ya de la gloria de Dios, hoy nos fijamos, con ánimo agradecido, en aquellos hermanos que, habiendo cruzado ya el umbral de la muerte, esperan de la misericordia divina la apertura para ellos de las puertas del reino.

Hoy hacemos nuestra oración y ofrecemos el sacrificio de la Misa por nuestros hermanos difuntos. “Es una idea piadosa y santa rezar por los difuntos para que sean liberados del pecado” (2 Mac 12,46). La oración por los difuntos, anclada en la más profunda tradición cristiana se funda, queridos hermanos, en dos hechos fundamentales de nuestra fe:

- En primer lugar, rezamos por nuestros difuntos porque creemos en la resurrección. Si no creyéramos en la resurrección sería inútil rezar por los muertos, dice el libro I de los Macabeos. San Pablo en su primera carta a los corintios también se hace eco del tema y dice: “Cristo ha resucitado de entre los muertos, como anticipo de quienes duermen el sueño de la muerte. Porque lo mismo que por un hombre vino la muerte, también por un hombre ha venido la resurrección de los muertos. Y como por su unión con Adán todos los hombres mueren, así también por su unión con Cristo, todos retornarán a la vida” (1 Cor 15,20-22).

- En segundo lugar, rezamos por los muertos porque creemos en la comunión de los santos. Según el concilio, “todos, aunque en grado y formas distintas, estamos unidos en fraterna caridad y cantamos el mismo himno de gloria a nuestro Dios. Porque todos los que son de Cristo y tienen su Espíritu crecen juntos y en El se unen entre sí, formando una sola Iglesia (cf. Ef., 4,16). Así que la unión de los peregrinos con los hermanos que durmieron en la paz de Cristo, de ninguna manera se interrumpe; antes bien, según la constante fe de la Iglesia, se fortalece con la comunicación de los bienes espirituales” (LG 49). Nos sentimos unidos con los difuntos, y rezamos por ellos, al igual que ayer reconocíamos la intercesión de todos los santos por nosotros.
Por eso, cuando nos reunimos los cristianos para ofrecer la Eucaristía cada día, rezamos por todos los difuntos. La mejor obra de misericordia que podemos hacer por nuestros difuntos es ofrecer la Eucaristía por ellos. Es bastante curioso que cuando llega el mes de Noviembre, a partir de este dia de los Difuntos, son muchos los que vienen a la parroquia a pedir que se ofrezca la misa por sus difuntos. Es una costumbre piadosa y santa rezar por los difuntos, es muy loable ofrecer la Eucaristía por ellos. Es una obra que desde el comienzo de la Iglesia ha sido muy normal, pedir al sacerdote que ofrezca la Eucaristía por los difuntos. De hecho en la misma liturgia de la Eucaristía aparece un momento en el que está indicado pedir por uno o varios difuntos por los que se ofrezca la misa. Es también costubre inmemorial, que se ofrezca un donativo en acción de gracias cuando pedimos que se ofrezca la misa por los difuntos.

Es curioso que pasado este mes de noviembre, se nos olvidan nuestros difuntos, y muy pocos seguimos pidiendo que se ofrezca la misa por ellos. Es también cierto que, a pesar de todo, hay familias que cada mes, un día concreto piden que se celebre la Eucaristía por sus difuntos y lo hacen todos los meses. Pero estos son pocos.

Hoy especialmente pedimos por todos los difuntos que no tendrán familia que ore por ellos, hoy ejercemos nuestra vocación bautismal de pedir los unos por los otros y también por los difuntos.

Hoy celebramos la Eucaristía pidiendo que nos comprometamos a lo siguiente:

- Primero debe ser nuestro compromiso con la vida, que se funda en el amor que Dios nos tiene. El Dios vivo “no ha hecho la muerte, ni se complace en el exterminio de los vivos. Él lo creó todo para que subsistiese, y las criaturas del mundo son saludables” (Sab 1,13-14). El cristiano, en todo momento, bajo cualquier circunstancia, siempre, debe ser amigo de la vida, desde la concepción hasta su término natural.

- Nuestro segundo propósito debe ser hoy afianzar nuestra fe en la victoria de Jesucristo sobre la muerte. Y de ahí debe nacer un estilo nuevo en nuestra vida cristiana, un estilo animado siempre por la alegría de saber que Cristo es nuestra vida, que en él y por él todos estamos llamados a la vida. Que en él y por él todos podemos vencer a la muerte y a todos los ámbitos de muerte de nuestra existencia.

- En tercer lugar, hoy estamos invitados a vivir desde la esperanza. En tiempos recios y de crisis como los nuestros el cristiano debe brillar como luz en medio de las tinieblas, haciendo resplandecer la esperanza de una salvación nueva en Cristo Jesús, Salvador de todo el género humano. Así nos invita Benedicto XVI desde su encíclica Spe Salvi.

Que Dios os bendiga a todos. Tomás.

Leer más...

1/11/12

Apresurémonos hacia los hermanos que nos esperan

SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS
Lecturas: Apocalipsis 7,2-4.9-14 // Salmo 24(23) // Epístola I de San Juan 3,1-3 // Evangelio según San Mateo 5,1-12a

Hoy quiero hacer mias estas palabras de S.Bernardo explicando la solemnidad de todos los Santos:

De los Sermones de san Bernardo, abad
(Sermón 2: Opera omnia, edición cisterciense, 5 [1968], 364-368 )

APRESURÉMONOS HACIA LOS HERMANOS QUE NOS ESPERAN

¿De qué sirven a los santos nuestras alabanzas, nuestra glorificación, esta misma solemnidad que celebramos? ¿De qué les sirven los honores terrenos, si reciben del Padre celestial los honores que les había prometido verazmente el Hijo? ¿De qué les sirven nuestros elogios? Los santos no necesitan de nuestros honores, ni les añade nada nuestra devoción. Es que la veneración de su memoria redunda en provecho nuestro, no suyo. Por lo que a mí respecta, confieso que, al pensar en ellos, se enciende en mí un fuerte deseo.

El primer deseo que promueve o aumenta en nosotros el recuerdo de los santos es el de gozar de su compañía, tan deseable, y de llegar a ser conciudadanos y compañeros de los espíritus bienaventurados, de convivir con la asamblea de los patriarcas, con el grupo de los profetas, con el senado de los apóstoles, con el ejército incontable de los mártires, con la asociación de los confesores, con el coro de las vírgenes, para resumir, el de asociarnos y alegrarnos juntos en la comunión de todos los santos. Nos espera la Iglesia de los primogénitos, y nosotros permanecemos indiferentes; desean los santos nuestra compañía, y nosotros no hacemos caso; nos esperan los justos, y nosotros no prestamos atención.

Despertémonos, por fin, hermanos; resucitemos con Cristo, busquemos las cosas de arriba, pongamos nuestro corazón en las cosas del cielo. Deseemos a los que nos desean, apresurémonos hacia los que nos esperan, entremos a su presencia con el deseo de nuestra alma. Hemos de desear no sólo la compañía, sino también la felicidad de que gozan los santos, ambicionando ansiosamente la gloria que poseen aquellos cuya presencia deseamos. Y esta ambición no es mala, ni incluye peligro alguno el anhelo de compartir su gloria.

El segundo deseo que enciende en nosotros la conmemoración de los santos es que, como a ellos, también a nosotros se nos manifieste Cristo, que es nuestra vida, y que nos manifestemos también nosotros con él, revestidos de gloria. Entretanto, aquel que es nuestra cabeza se nos representa no tal como es, sino tal como se hizo por nosotros, no coronado de gloria, sino rodeado de las espinas de nuestros pecados. Teniendo a aquel que es nuestra cabeza coronado de espinas, nosotros, miembros suyos, debemos avergonzarnos de nuestros refinamientos y de buscar cualquier púrpura que sea de honor y no de irrisión. Llegará un día en que vendrá Cristo, y entonces ya no se anunciará su muerte, para recordarnos que también nosotros estamos muertos y nuestra vida está oculta con el. Se manifestará la cabeza gloriosa y, junto con él, brillarán glorificados sus miembros, cuando transfigurará nuestro pobre cuerpo en un cuerpo glorioso semejante a la cabeza, que es él.

Deseemos, pues, esta gloria con un afán seguro y total. Mas, para que nos sea permitido esperar esta gloria y aspirar a tan gran felicidad, debemos desear también en gran manera la intercesión de los santos, para que ella nos obtenga lo que supera nuestras fuerzas.


Leer más...

31/10/12

Aviso: Precepto en la Solemnidad de Todos los Santos y horarios de misas en el día de los Fieles Difuntos

El día 1 de noviembre, Solemnidad de Todos los Santos y día de precepto, se celebrará la Santa Misa a las 10h, 12h y 20h, como todos los domingos.

El día 2 de noviembre, con motivo de la celebración del día de los Fieles Difuntos se celebrará la Santa Misa en nuestra parroquia a las 18'00 h. y a las 20'00 h.

La Presencia Real de Jesucristo en el Sacramento de la Eucaristía (XIV): Conclusión

Por su Presencia Real en la Eucaristía, Cristo cumple con su promesa de estar con nosotros “todos los días, hasta el fin del mundo” (Mt 28:20). Como escribió S. Tomás de Aquino, “Es la ley de la amistad que los amigos deban vivir juntos... Cristo no nos ha dejado sin su presencia corpórea en este nuestro peregrinaje, sino que nos une a Sí mismo en este sacramento en la realidad de su cuerpo y su sangre” ( Summa Theologiae, III q. 75, a. 1). Con este don de la presencia de Cristo en medio de nosotros, la Iglesia es verdaderamente bendita. Como Jesús dijo a sus discípulos, refiriéndose a su presencia entre ellos, “yo les aseguro que muchos profetas y muchos justos desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron” (Mt 13:17). En la Eucaristía, la Iglesia a la vez recibe la ofrenda de Jesucristo y da profundas gracias a Dios por tal bendición. Esta acción de gracias es la única respuesta adecuada, pues mediante esta ofrenda de sí mismo en la celebración de la Eucaristía, bajo la apariencia de pan y de vino, Cristo nos da la ofrenda de la vida eterna.

Yo les aseguro: Si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no podrán tener vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día. Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. . . . Como el Padre, que me ha enviado, posee la vida y yo vivo por él, así también el que me come vivirá por mí. (Jn 6:53-57)

27/10/12

«Un mendigo ciego, estaba sentado junto al camino...»


XXX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Lecturas: Jeremías 31, 7-9 // Salmo 126 // Hebreos 5, 1-6 // Marcos 10, 46-52.

Queridos hermanos y hermanas:

Escultura 'Jesus curando al ciego Bartimeo' por Johann Heinrich Stöver, 1861Este domingo, la lectura del Evangelio nos presenta el milagro del ciego Bartimeo. Aquel ciego está al borde del camino, en su indigencia, con su gran problema de ceguera.

Este texto tiene una carga simbólica tremenda: Un ciego, la ceguera siempre simboliza en la Biblia, el pecado, el vivir a oscuras, sin disfrutar de la LUZ de Dios. Es reconocer que nuestros caminos están sin la luz salvadora de Dios.

El borde del camino: simboliza nuestra vida apartada del camino de la Salvación, está al borde, significa que no se ha alejado definitivamente de Dios, que ve pasar a los que le siguen pero no se implica, vive de ellos con sus limosnas.
Si nos proponemos actualizar esta parábola es fácil poner personajes actuales: El ciego del camino serían todos aquellos que viven apartados de Dios, de la Iglesia, de la Fe. Están en pecado, a oscuras... están al borde del camino, no se han ido del todo. Son todos aquellos que que viven a oscuras, sin fe, sin Dios pero que viven de Él... se siguen acercando a la Iglesia a PEDIR: sacramentos, oraciones, funerales, dinero, alimentos... pero siguen al borde del camino. Ciegos y sin la luz de la fe.

Bartimeo oye que se acerca Jesús, desde lo hondo de su corazón lanza un grito, un grito de ayuda... su corazón alberga un poco de luz, de fe... y su esperanza se refuerza al saber que el Nazareno pasa por allí.

La gente que lo rodea quiere hacerle callar, quiere que deje en paz a Jesús. Quieren apartarlo. Borrar esa poca luz y esperanza que tiene aún en su corazón.

Cuanta gente quiere volver a la Iglesia, quieren recuperar el camino de Cristo y los que los rodean se lo impiden... el que dirán les impide retomar su vida de fe.

Bartimeo venció a los que querían acallar su voz y consiguió que Jesús le escuchara y que le curara. Si nosotros somos capaces de acallar las voces que quieren impedir que estemos cerca de Cristo conseguiremos que Dios realice en nosotros el milagro de su presencia en nuestras vidas. Transformando nuestra existencia desde la raíz. Haciendo que nuestra vida se llene de luz, de fe, de esperanza, de alegría, de gozo... de paz.

Que Dios os bendiga a todos. Feliz día del Señor. Tomás.

Leer más...

25/10/12

Aviso: Comienzo de las Catequesis de adultos el viernes 26 de octubre

El próximo viernes 26 de octubre de 2013, a las 20:30 horas, comenzarán las catequesis de adultos.

24/10/12

La Presencia Real de Jesucristo en el Sacramento de la Eucaristía (XIII): ¿Por qué llamamos “misterio” a la presencia de Cristo en la Eucaristía?

La palabra “misterio” suele referirse a algo que escapa a la plena comprensión de la mente humana. En la Biblia, sin embargo, esta palabra tiene un significado más profundo y específico, pues se refiere a aspectos del plan de salvación de Dios para la humanidad, que ha empezado ya pero será concluido sólo al final de los tiempos. En el antiguo Israel, por el Espíritu Santo Dios fue revelando a los profetas algunos de los secretos de lo que iba a cumplir para la salvación de su pueblo (cf. Am 3:7; Is 21:28; Dn 2:27-45). Igualmente, por la predicación y enseñanza de Jesús, el misterio del “Reino de Dios” se fue revelando a sus discípulos (Mc 4:11-12). S. Pablo explicaba que los misterios de Dios pueden desafiar nuestro entendimiento humano o incluso parecer locuras, pero su significado es revelado al Pueblo de Dios mediante Jesucristo y el Espíritu Santo (cf. 1 Co 1:18-25, 2:6-10; Rom 16:25-27; Ap 10:7).

La Eucaristía es un misterio porque participa del misterio de Jesucristo y del plan de Dios para salvar a la humanidad por Cristo. No nos debería sorprender que haya aspectos de la Eucaristía que no son fáciles de entender, pues el plan de Dios para el mundo ha rebasado repetidamente las expectativas humanas y el entendimiento humano (cf. Jn 6:60-66). Por ejemplo, ni los discípulos comprendieron al principio que era necesario que el Mesías fuera condenado a muerte y luego resucitara de entre los muertos (cf. Mc 8:31-33, 9:31-32, 10:32-34; Mt 16:21-23, 17:22-23, 20:17-19; Lc 9:22, 9:43-45, 18:31-34). Asimismo, cada vez que hablamos de Dios hemos de tener presente que nuestros conceptos humanos nunca aprehenden enteramente a Dios. No debemos limitar a Dios a nuestro entendimiento sino permitir que nuestro entendimiento, por la revelación de Dios, se extienda más allá de sus limitaciones normales.

21/10/12

Aviso: Catequesis de Confirmación


El próximo fin de semana se reanudan las catequesis de Confirmación con el mismo horario que tenían el curso pasado. 
Los jóvenes (a partir de 1º de ESO) que comienzan este año su preparación tienen la reunión de presentación el próximo sábado 27 a las 12:00, en los salones parroquiales. 
Los adultos que deseen prepararse para la confirmación podrán hacerlo en un grupo que se reunirá durante todo el curso cada lunes a las 20:30 horas.

Leer más...

«Por sus sufrimientos mi siervo justificará a muchos»


XXIX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Lecturas: Isaías 53, 10-11 // Salmo 33 // Hebreos 4, 14-16 // Marcos 10, 35-45.

Queridos hermanos y hermanas:

En este domingo XXIX del Tiempo ordinario las lecturas se refieren al sufrimiento, en comparación con los deseos de reconocimiento y de honra que -equivocadamente- alimentamos y promovemos los seres humanos.

En la Primera Lectura del Antiguo Testamento se anuncian los sufrimientos de Cristo y su finalidad. “El Señor quiso triturar a su siervo con el sufrimiento”, anunciaba el Profeta Isaías. “Cuando entregue su vida como expiación... con sus sufrimientos justificará a muchos, cargando con los crímenes de ellos” (Is. 53, 10-11).
En este domingo XXIX del Tiempo ordinario las lecturas se refieren al sufrimiento, en comparación con los deseos de reconocimiento y de honra que -equivocadamente- alimentamos y promovemos los seres humanos.

En la Primera Lectura del Antiguo Testamento se anuncian los sufrimientos de Cristo y su finalidad. “El Señor quiso triturar a su siervo con el sufrimiento”, anunciaba el Profeta Isaías. “Cuando entregue su vida como expiación... con sus sufrimientos justificará a muchos, cargando con los crímenes de ellos” (Is. 53, 10-11).

En efecto, nos dice el Evangelio (Mc. 10, 35-45): “Jesucristo vino a servir y a dar su vida por la salvación de todos”.

Y el sacrificio de Cristo, anunciado desde el Antiguo Testamento y realizado hace 2012 años menos 33 (hace 1979 años), se re-actualiza en cada Eucaristía celebrada en cada altar de la tierra. ¡Gran milagro!

“El más grande de los milagros”, lo proclamaba el Papa Juan Pablo II en una de sus Catequesis de los Miércoles del año 2000, dedicada a la Eucaristía.

Y nos comentaba Juan Pablo II en su Encíclica sobre la Eucaristía («Ecclesia de Eucharistia») que los Apóstoles, habiendo participado en la Última Cena, tal vez no comprendieron el sentido de las palabras que salieron de los labios de Cristo en el Cenáculo. Aquellas palabras vinieron a aclararse plenamente al terminar el Triduo Santo, tiempo que va de la tarde del Jueves Santo hasta la mañana del Domingo de Resurrección.

>Nos dice el Papa que la institución de la Eucaristía, en efecto, anticipaba sacramentalmente los acontecimientos que tendrían lugar poco más tarde, comenzando con la agonía de Jesús en el Huerto de Getsemaní.

Vemos a Jesús que sale del Cenáculo, baja con los discípulos, atraviesa el arroyo Cedrón y llega al Huerto de los Olivos. En aquel huerto habían árboles de olivo muy antiguos, que tal vez fueron testigos de lo que ocurrió aquella noche, cuando Cristo en oración experimentó una angustia mortal.

La sangre, que poco antes había entregado a la Iglesia como bebida de salvación al instituir la Eucaristía durante la Ultima Cena, comenzaría a ser derramada con los azotes, la corona de espinas, y su efusión, hasta la última gota, se completaría después en el Gólgota. En la Cruz Cristo derrama su Sangre por nosotros, Y entonces su Sangre se convierte en instrumento de nuestra Salvación.

Recuerdo. Memorial. Re-actualización. Son todas palabras que definen lo que realmente sucede en la Santa Misa. Es decir en cada Eucaristía se recuerda, se revive, se re-actualiza, más aún, se hace presente el Sacrificio de Cristo: su muerte para salvación de todos. Estamos en el Calvario cuando estamos en Misa. La escena del Calvario se hace presente en la Misa. ¡Gran Milagro!

Nos dice la Encíclica que cuando se celebra la Eucaristía... "se retorna de modo casi tangible al momento de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, se retorna a su «hora», la hora de la cruz y de la glorificación. A aquella hora vuelve espiritualmente todo Presbítero que celebra la Santa Misa, junto con la comunidad cristiana que participa en ella”.

Pero ¡qué distinto vemos los humanos el sufrimiento! ¡Como rehuimos la Cruz! ¡Como desechamos sufrir por amor!

A la luz de lo que Cristo ha hecho por nosotros, cabe pensar entonces cómo aceptamos nosotros el sufrimiento. Cabe cambiar nuestra visión del sufrimiento, si no tenemos la adecuada. ¡Cómo somos los seres humanos! Evadimos la idea misma del sufrimiento y pensamos más bien en los honores, en los puestos, en el poder. De allí la respuesta de Jesús: el que quiera tener parte en la gloria, deberá pasar por la dura prueba del sufrimiento. Por eso les pregunta a sus apóstoles si están dispuesto a beber el cáliz que Él va a beber. ¿Somos capaces de abrazar la Cruz con amor y seguir a Cristo?

Que Dios os bendiga a todos. Feliz día del Señor.

Tomás Pajuelo Romero. Párroco.

Leer más...

15/10/12

Aviso: Reunión de los padres de los niños de 3º de primaria para preparar las primeras comuniones

Será el próximo jueves 18 de octubre a las 20:30h en el Salón Parroquial. Están convocados los padres y madres de los niños/as de 3º de primaria para preparar las primeras comuniones.

Más información sobre las comuniones 2013, en el recuadro de la derecha: "Avisos Primeras Comuniones"

11/10/12

Año de la Fe 2012 - 2013

Hoy da comienzo el Año de la fe, hasta el próximo 24 de noviembre de 2013. Dios nos ofrece esta oportunidad de buscar una “auténtica y renovada conversión al Señor, único Salvador del mundo”. El objetivo principal de este año es que cada cristiano “pueda redescubrir el camino de la fe para poner a la luz siempre con mayor claridad la alegría y el renovado entusiasmo del encuentro con Cristo”. Que Dios nos guíe.

Mucha más información.

9/10/12

La Presencia Real de Jesucristo en el Sacramento de la Eucaristía (XI): Durante la Eucaristía, ¿está Cristo presente de otras maneras además de su Presencia Real en el Santísimo Sacramento?

Sí.

Cristo está presente durante la Eucaristía de varias maneras.
Está presente en la persona del presbítero que ofrece el sacrificio de la misa. Según la Constitución sobre la Sagrada Liturgia del Concilio Vaticano II, Cristo está presente en su palabra “pues cuando se lee en la Iglesia la Sagrada Escritura, es él quien habla”. También está presente en el pueblo reunido que ora y canta, “pues él prometió: ‘donde están dos o
tres congregados en mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos’ (Mt 18:20)” ( Sacrosanctum Concilium, no. 7). Asimismo, él está presente también en los otros sacramentos; por ejemplo, “cuando alguien bautiza, es Cristo quien bautiza” (ibíd.).

Hablamos de la presencia de Cristo bajo la apariencia de pan y vino como “real”, con el fin de enfatizar la naturaleza especial de dicha presencia. Lo que parece ser pan y vino es en su misma substancia el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Cristo entero está presente, Dios y hombre, cuerpo y sangre, alma y divinidad. Si bien los otros modos en que Cristo está presente en la celebración de la Eucaristía no dejan, ciertamente, de ser reales, este modo supera a los demás. “Esta presencia se denomina ‘real’, no a título exclusivo, como si las otras presencias no fuesen ‘reales’, sino por excelencia, porque es substancial, y por ella Cristo, Dios y hombre, se hace totalmente presente” ( Mysterium Fidei, no. 39).

5/10/12

El Obispo ha nombrado a nuestro párroco Arcipreste de Ciudad Jardín

El pasado jueves 4 de octubre, Don Demetrio Fernández designó Arcipreste de Ciudad Jardín a nuestro párroco D. Tomás. La fotografía recoge el momento en que D. Tomás jura, con la mano sobre los evangelios y ante el crucifijo, fidelidad a Dios y la Iglesia en el desempeño de su cargo.

Además de felicitar a nuestro querido Tomás, recemos por él para que Dios le ayude en la encomienda de servicio que le ha hecho la diócesis.

4/10/12

La Presencia Real de Jesucristo en el Sacramento de la Eucaristía (X): ¿Se recibe a Cristo entero si se recibe la Santa Comunión bajo una sola especie?

Sí.

Cristo Jesús, nuestro Señor y Salvador, está en la Eucaristía completamente presente, ya sea bajo la apariencia del pan o bajo la apariencia del vino. Además, Cristo está totalmente presente en cualquier fracción de la Hostia consagrada o en cualquier gota de la Preciosísima Sangre.
No obstante, es preferible recibir a Cristo en ambas especies durante la celebración de la Eucaristía. Esto permite que la Eucaristía aparezca más perfectamente como un banquete, un banquete que es un anticipo del banquete que se celebrará con Cristo al final de los tiempos cuando el Reino de Dios se haya establecido en su plenitud (cf. Eucharisticum Mysterium, no. 32).

29/9/12

Inicio de la Catequesis de Postcomunión 2012/13


El próximo sábado, día 6 de octubre a las 11 h. comenzará la Catequesis de Postcomunión dirigida a los niños de 4º, 5º y 6º de Primaria.

Esta catequesis se imparte los sábados desde las 11 h. de la mañana hasta las 13 h. A lo largo de ese tiempo, los niños, además de recibir catequesis, realizan juegos en el parque, hacen oración en el Sagrario, aprenden a ser monaguillos, visionan películas y otra serie de actividades.


26/9/12

La Presencia Real de Jesucristo en el Sacramento de la Eucaristía (IX): ¿Comunión en pecado mortal?

Si un o una creyente, siendo consciente de haber cometido un pecado mortal, come y bebe el pan y el vino consagrados, ¿recibirá aun así el Cuerpo y la Sangre de Cristo?

Sí.


La actitud o disposición de quien recibe no pueden cambiar lo que son el pan y el vino consagrados. La cuestión aquí, entonces, no consiste principalmente en la naturaleza de la Presencia Real, sino en cómo afecta el pecado la relación entre un individuo y el Señor. Antes de acercarse a recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo en la Santa Comunión, hay que estar en una relación correcta con el Señor y su Cuerpo Místico, la Iglesia, es decir, en estado de gracia, libre de todo pecado mortal. Aunque el pecado daña dicha relación, e incluso puede destruirla, el sacramento de la Penitencia puede restaurarla. S. Pablo nos dice que “quien come del pan o bebe del cáliz del Señor de manera indigna, se hace culpable de profanar el cuerpo y la sangre del Señor. Así pues, que cada uno de nosotros examine su conciencia antes de comer el pan y beber del cáliz” (1 Co 11:27-28). Toda persona que sea consciente de haber cometido un pecado mortal debe reconciliarse mediante el sacramento de la Penitencia antes de recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo, a menos que exista una grave razón para comulgar y no haya oportunidad de confesión. En este caso, la persona debe tener muy presente su obligación de hacer un acto de contrición perfecta, es decir, un acto de pesar por los pecados, pesar que “brota del amor de Dios amado sobre todas las cosas” (Catecismo, no. 1452). El acto de contrición perfecta debe ir acompañado de la firme intención de recurrir a la confesión sacramental tan pronto sea posible.

24/9/12

Fechas de matrícula, grupos y comienzo de la Catequesis de Primera Comunión curso 2012-2013

Estimados catequistas, padres, madres y tutores, os informamos sobre el plazo de las matriculaciones para las catequesis de Primera Comunión en este curso escolar 2012-2013, y de otros aspectos relacionados con estas catequesis:

  • Reunión de los catequistas para empezar el curso: El próximo día 12 de septiembre, a las 20:30h.
  • Plazo de matricula de los niños de 2º de Primaria: Desde el lunes 24/sep al viernes 28/sep, ambos inclusive, en horario de 18:00h a 19:00h, en los salones parroquiales (a la derecha de la entrada principal del templo)
  • Reparto de los grupos de catequesis de 2º de Primaria: Será el lunes 1 de octubre a las 18:00h.
  • Comienzo de las catequesis de 2º y 3º de Primaria: El miércoles 3 de octubre y el viernes 5 de octubre, respectivamente, en el horario habitual.

AVISO IMPORTANTE: Tendrán que presentar partida de bautismo todos los niños/as que no estén bautizados en esta parroquia del Beato Álvaro de Córdoba.

AVISO IMPORTANTE: Es imprescindible conocer que SÓLO podrán matricularse en la catequesis de la Parroquia del Beato Álvaro los niños/as que sean feligreses de esta parroquia, los que vivan en los límites parroquiales, y SÓLO podrán matricularse niños/as de otras parroquias que por una causa VERDADERAMENTE JUSTIFICADA, según valoración de los párrocos de ambas parroquias, y con un permiso por escrito del párroco de la parroquia de origen. Entre las causas verdaderamente justificadas no entran: estar en la misma clase, ser del mismo colegio, en mi parroquia se hace la comunión en 4ª curso...etc.

Podéis consultar todo lo relativo a este tema en el apartado de esta web: apartado de Primeras Comuniones, particularmente el modelo rellenable de matriculación en la catequesis:

O por supuesto dirigiros al correo electrónico de la parroquia: ParroquiaBeatoAlvaro@gmail.com

23/9/12

"Donde hay envidia y espíritu de contradicción, allí hay desorden y toda clase de obras malas"

XXV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Lecturas: Libro de la Sabiduría 2,12.17-20 // Salmo 54(53) // Epístola de Santiago 3,16-18.4,1-3 // Evangelio según San Marcos 9,30-37

En el Evangelio de hoy (Mc. 9, 30-37) vemos cómo Jesús seguía tratando de explicar a sus discípulos su pasión y muerte, la cual era ya inminente. Nos cuenta el Evangelista que iba Jesús atravesando Galilea con ellos, pero que no quería que nadie lo supiera pues iba enseñándoles justamente sobre lo que iba a ocurrir pocos días después.

Por cierto, el Señor cada vez que hablaba de su muerte, también hablaba de su resurrección. Pero los discípulos no querían entender. Probablemente se quedaban con el anuncio de la primera parte e -igual que nosotros hacemos- atemorizados por el sufrimiento y la muerte, ni se daban cuenta del triunfo final: la resurrección. Los discípulos iban más preocupados en discutir entre ellos quién era el más importante que de escuchar a Jesús.

En nuestros días nos pasa lo mismo, estamos más ocupados en nuestras cosas, en nuestros afanes, en nuestro modo de pensar...que en escuchar a Cristo y su Iglesia. No podemos olvidar que el maestro es Cristo. Que el Evangelio es uno y que se ponga como se ponga nuestra sociedad, la Verdad del Evangelio es una.

Cuando Cristo habla de Cruz todos hacemos oidos sordos y queremos huir...los apóstoles también. De tal forma huían los Apóstoles del tema que Jesús quería tratar con ellos que, según nos cuenta este Evangelio, se pusieron a hablar -sin que Jesús les oyera- sobre quién de ellos era el más importante. Ellos están a otra cosa...y nosotros podemos estar también así...a lo nuestro. Es precisamente lo que nos advierte el Apóstol Santiago en la Segunda Lectura (St. 3, 16 - 4, 3), la cual vale la pena detallar, porque con frecuencia caemos en estos desórdenes de que nos habla Santiago. Comienza por precavernos acerca de las “envidias y rivalidades”, porque éstas son señal “de desorden y de toda clase de obras malas”. Y... ¿nos damos cuenta de que, como la envidia es un pecado medio escondido nos sentimos con derecho a acunar en nuestro corazón tales sentimientos, sin darnos cuenta de lo que nos alerta el Apóstol: esos “desórdenes y obras malas” que son consecuencia de las rivalidades y de la envidia.

El que acune en su corazón lo que nos vende el Demonio, termina siendo instrumento del Mal, del mismo Demonio. El Apóstol Santiago lo sabe, lo ha visto y nos alerta de las consecuencias de la envidias. En cambio –nos dice Santiago- “los que tienen la Sabiduría que viene de Dios son puros, ante todo”. Vale la pena destacar la Sabiduría que viene de Dios y la pureza de corazón. ¿Qué es tener la Sabiduría Divina? Es tener el pensar de Dios, la forma de ver las cosas que tiene Dios, la manera de analizar las circunstancias de nuestra vida según Dios. Es ver las cosas como Dios las ve, no con nuestra miopía espiritual, tan contaminada por el mundo y tan de acuerdo a nuestros pensamientos humanos que suelen estar tan desviados de la visión eterna. Y que, por supuesto, están tan desviados de las paradojas que nos propone el Evangelio de hoy y el del domingo anterior:

Tomar nuestra cruz de cada día. Perder la vida para ganar la Vida. Ser último para llegar a ser primero. Ser pequeños, sencillos y confiados como son los niños. Este es el verdadero y único camino de Salvación. Podemos engañarnos con nuestras teorias y nuestros inventos...pero al final de la vida nos examinaran del Amor. Nos examinará el Señor de cómo hemos vivido su Palabra y su Verdad en nuestras vidas. Podemos seguir empeñados en vivir a nuestra forma y manera o podemos de una vez por todas descubrir que la cruz es el camino de la Salvación y tomarla con amor y seguir al Señor.

Pedimos hoy a Jesús que nos ayude a ver la realidad y a vivirla cumpliendo su voluntad. Os deseo a todos un feliz domingo, un feliz día del Señor. Que Dios os Bendiga.

Tomás Pajuelo Romero. Párroco.

Leer más...

19/9/12

La Presencia Real de Jesucristo en el Sacramento de la Eucaristía (VIII): Si alguien sin fe come y bebe el pan y el vino consagrados, ¿recibirá el Cuerpo y la Sangre de Cristo?

Si “recibir” significa “consumir”, la respuesta es sí, pues lo que la persona consume es el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Si “recibir” significa “aceptar el Cuerpo y la Sangre de Cristo, consciente y voluntariamente, como lo que son, para obtener el beneficio espiritual”, entonces la respuesta es no. La falta de fe de parte de la persona que come y bebe el Cuerpo y la Sangre de Cristo no puede cambiar lo que éstos son, pero sí impide a la persona obtener el beneficio espiritual, que es la comunión con Cristo. Recibir así el Cuerpo y la Sangre de Cristo sería en vano y de hacerlo conscientemente sería sacrilegio (cf. 1 Co 11:29). Recibir el Santísimo Sacramento no es un remedio automático. Si no deseamos la comunión con Cristo, Dios no nos obliga a ello. Por el contrario, debemos aceptar, por la fe, la ofrenda que nos hace Dios de comunión en Cristo y en el Espíritu Santo, y cooperar con la gracia de Dios a fin de que nuestros corazones y mentes se transformen y nuestra fe y amor de Dios se acrecienten.

16/9/12

Rechazar el sufrimiento no es una opción

XXIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Lecturas: Isaías 50,5-9 // Salmo 116(114) // Santiago 2,14-18 // Marcos 8,27-35

El Evangelio (Mc. 8, 27-35) recoge uno de los pasajes más impactantes de Jesús con los Apóstoles. Iban de camino en una de sus largas correrías, cuando Jesús decide preguntarles quién dice la gente que es Él.

Las respuestas sobre lo que dice la gente son evidentemente equivocadas. Pero preguntándoles quién creen ellos que es, la respuesta de Pedro no se hace esperar: “Tú eres el Mesías”. Es decir, ellos sabían que era el esperado por el pueblo de Israel para salvarlo, y Pedro lo confiesa así.

El problema estaba en el concepto que del Mesías tenía el pueblo de Israel. Y los apóstoles no escapaban a esa idea. Ellos esperaban un Mesías libertador y vencedor desde el punto de vista temporal, que los libraría del dominio romano y establecería un reino, mediante el triunfo y el poder.

Pareciera como si los Apóstoles y, junto con ellos, el pueblo judío no hubieran puesto mucha atención a las clarísimas profecías de Isaías sobre el Mesías, como el Siervo sufriente de Yahvé.

Por eso Jesús tiene que corregirlos de inmediato. Cuando Pedro, pensando en ese Mesías triunfador, llama a Jesús aparte para tratar de disuadirlo de lo que acababa de anunciarles como un hecho, la respuesta del Señor resulta impresionante. Les habla de cruz, de entrega, de muerte y resurrección.

Nos cuenta el Evangelio que enseguida que Pedro lo reconoce como el Mesías, Jesús “se puso a explicarles que era necesario que el Hijo del hombre padeciera mucho, que fuera rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que fuera entregado a la muerte y resucitara al tercer día”.

Pero ellos, obnubilados por el rechazo al anuncio de la pasión y muerte, no entendieron bien, ni tampoco pudieron acordarse de estas palabras tan importantes cuando se sucedieron todos los acontecimientos que el Señor les había anunciado muy claramente.

La corrección que hizo el Señor de la idea equivocada del Mesías triunfador temporal, fue especialmente severa para con Pedro, pero fue para todos los discípulos, pues nos dice el texto que “Jesús se volvió y, mirando a los discípulos, reprendió a Pedro”. Le dijo sin ninguna suavidad: “¡Apártate de mí, Satanás! Porque tú no juzgas según Dios, sino según los hombres”.

Ahora bien, tan severa respuesta tiene que tener algún motivo serio. San Pedro estaba siendo tentado por el Demonio y a éste Jesús le responde igual que cuando en el desierto quiso también tentarlo con el poder temporal.

Por la severa respuesta de Jesús, resulta evidente que, para sus seguidores, rechazar el sufrimiento no es una opción. Todo intento de rechazo de la cruz y del sufrimiento, todo intento de buscarnos un cristianismo sin cruz y sufrimiento, es una tentación y, como vemos, no va de acuerdo con lo que Jesús continúa diciéndonos en este pasaje evangélico.

Dice el texto que, luego de reprender a Pedro, se dirigió entonces a la multitud y también a los discípulos, para explicar un poco más el sentido del sufrimiento: el suyo y el nuestro.

“El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y que me siga”. Más claro no podía ser: el cristianismo implica renuncia y sufrimiento.

Seguir a Cristo es seguirlo también en la cruz, en la cruz de cada día. Y para ahondar un poco más en el asunto, agrega una explicación adicional: “El que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará”.

Pero ... ¿qué significa querer salvar nuestra vida? Significa querer aferrarnos a todo lo que consideramos que es “vida” sin realmente serlo. Es aferrarnos a lo material, a lo perecedero, a lo temporal, a lo que nos da placer, a lo que nos da poder, a lo ilícito, etc. . Y a veces, inclusive, a lo que consideramos lícito y hasta un derecho.

Si pretendemos salvar todo esto, lo perderemos y, como si fuera poco, perderemos la verdadera “Vida”. Pero si nos desprendemos de todas estas cosas, salvaremos nuestra Vida, la verdadera, porque obtendremos, como Cristo, el triunfo final: la resurrección y la Vida Eterna.

El único camino de la Gloria es el de la Cruz. Que Dios os bendiga a todos.

Tomás Pajuelo Romero. Párroco.

Leer más...

12/9/12

La Presencia Real de Jesucristo en el Sacramento de la Eucaristía (VII): ¿Por qué se reservan después de la misa algunas de las hostias consagradas?

Si bien sería posible comer todo el pan consagrado durante la misa, se suele reservar algo en el sagrario. El Cuerpo de Cristo bajo la apariencia de pan guardado o “reservado” después de la misa suele recibir el nombre de “Santísimo Sacramento”. Hay varias razones pastorales para reservar el Santísimo Sacramento. Ante todo, es empleado para distribuirlo a los moribundos (viático), los enfermos y los que legítimamente no pueden estar presentes en la celebración de la Eucaristía. En segundo lugar, el Cuerpo de Cristo en la forma de pan debe ser adorado cuando es expuesto, como en el Rito de la Sagrada Comunión y del Culto Eucarístico fuera de la Misa, cuando es llevado en procesiones eucarísticas, o simplemente cuando es depositado en el sagrario, ante el cual los fieles puedan orar en privado. Estas devociones se basan en el hecho de que Cristo mismo está presente bajo la apariencia de pan. Muchas santas personas bien conocidas por los católicos estadounidenses, como S. John Neumann, S. Elizabeth Ann Seton, S. Katharine Drexel y el beato Damien de Molokai, practicaron gran devoción personal a Cristo presente en el Santísimo Sacramento. En las Iglesias Católicas Orientales, la devoción al Santísimo Sacramento reservado es practicada del modo más directo en la Divina Liturgia de los Dones Presantificados, ofrecida en los días de semana de Cuaresma.

8/9/12

La Virgen de la Fuensanta, Copatrona de Córdoba

Celebramos hoy la festividad de la Virgen de la Fuensanta, Copatrona de Córdoba.

La mayoría de los cordobeses hemos visitado alguna vez su Santuario y hemos rezado ante su imagen y casi todos hemos asistido en alguna ocasión a su "Velá" dónde, la tradicional campanita de barro y las distintas atracciones entretienen a los más pequeños, y los mayores pasamos unas horas de diversión junto a la familia o amigos, pero quizás el conocimiento del origen histórico-religioso de esta advocación y su consiguiente festividad no se haye tan extendido entre los cordobeses.

Por ello, en estos tiempos en los que se suele ignorar y desvirtuar el orígen y carácter religioso de muchas fiestas y se resaltan más la celebraciónes civiles que las religiosas, queremos recoger en nuestra web los hechos que dieron origen a esta fiesta del día de la Fuensanta que hoy celebramos.

Cuenta la tradición que, allá por 1420, Gonzalo García, un cardador afincado en la zona extramuros de la ciudad dónde se concentraba la actividad pañera de la ciudad, rumiaba la pena de su raquítico sueldo, añadiéndole a su apesadumbrado pensamiento la desventura de tener una esposa tullida y una hija tenida por loca. Hombre creyente y confiado únicamente en la divina providencia, preso de una total tribulación, salió de su casa hacia el campo por la Puerta del Sol a fin de ahogar sus penas e inmerso en sus propias cavilaciones llenas de negros presagios.

Cuando andaba embebido en esta tesitura, vió aparecer dos doncellas precedidas de un mancebo. Una de ellas le dijo que fuese a por un jarro y lo llenase del agua de una fuente que manaba junto a un cabrahigo (higuera silvestre) ubicado allí cerca y se la diese a beber a su mujer e hija. Mostrándose un tanto dubitativo ante lo visto y oído, le fue confirmado por el doncel acompañante, asegurándole ser los mártires de Córdoba, Acisclo y Victoria, junto con la Madre de Dios, que era quien le había dirigido la palabra.

Emocionado profundamente, se dirigió hacia la puerta de Baeza, en donde encontró un alfarero que allí vendía su mercancía. Adquiriendo un jarro y llenándolo en la fuente señalada, lo dio a beber a su esposa e hija. Al momento, se obró la maravilla de la curación.

Divulgado el prodigio por toda la ciudad, fueron incontables las personas que audieron al lugar para tomar el milagroso líquido, creciendo su benéfica fama día a día.

Dos años después, un ermitaño que hacía vida solitaria en la sierra, encontrándose enfermo de hidropesía y habiendo llegado a sus oídos la fama prodigiosa del agua de aquella fuente, la bebió, quedando libre de su mal. Vuelto a su ermita, meditaba continuamente sobre el porqué ocurrían las curaciones, suplicándo al Señor se lo revelase.

Según nos cuenta Juan de Rivas, cuando el anacoreta se hallaba, el 8 de septiembre, en plena meditación, oyó una voz que decía:"Sepas que aquella higuera está alli desde que se perdió España: tiene una imagen de la Virgen María de media vara de alto, que un devoto cristiano encerró dentro por un cóncavo que tenía, el cual cerró la naturaleza, y la ha tenido, y tiene en guarda. Por lo cual obran Dios y la Virgen sus maravillas con este agua, que mana de entre sus raíces, y te lo he dicho y revelado, para que vayas al prelado, y des cuenta de lo que te digo"

De esta revelación dio cuenta de inmediato al prelado, que entonces era Sancho de Rojas. Este envió gente de confianza que cortaron y deshicieron la higuera, encontrando la imagen en el interior del tronco, ante la presencia de una gran muchedumbre. La talla encontrada fue conducida en procesión al Sagrario de la Catedral, donde quedó depositada y expuesta hasta que fue edificado en el sitio del hallazgo el primer humilladero, costeado por el citado obispo.

Acrecentándose cada vez más la devoción hacia el milagroso lugar, el cabildo catedralicio mandó recoger el agua de la fuente, labrando al efecto un pozo, conocido desde entonces por el pocito y que es el que en la actualidad se encuentra frente a la fachada del Santuario.

Desde entonces hasta ahora no ha cesado el culto de los cordobeses a María en este su Santuario. Culto que llevó a que el 2 de octubre de 1994 fuese coronada canónicamente por el nuncio de Su Santidad en un solemnísimo acto celebrado en la Av.del Gran Capitán ante miles de cordobeses.

Leer más...

7/9/12

9 Preguntas sobre el Año de la Fe

Reproducido de la noticia original:

El próximo 11 de octubre se iniciará el Año de la Fe, convocado por Benedicto XVI. Pero, ¿de qué se trata? ¿qué desea el Santo Padre? ¿qué se puede hacer? Respuestas a las preguntas que surgen a poco tiempo del inicio.

1. ¿Qué es el Año de la Fe?
El Año de la Fe "es una invitación a una auténtica y renovada conversión al Señor, único Salvador del mundo" (Porta Fidei, 6).

2. ¿Cuando inicia y termina?
Inicia el 11 de octubre de 2012 y terminará el 24 de noviembre de 2013.

3. ¿Por qué esas fechas?
El 11 de octubre coinciden dos aniversarios: el 50 aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II y el 20 aniversario de la promulgación del Catecismo de la Iglesia Católica. La clausura, el 24 de noviembre, será la solemnidad de Cristo Rey

4. ¿Por qué el Papa ha convocado este año?
"Mientras que en el pasado era posible reconocer un tejido cultural unitario, ampliamente aceptado en su referencia al contenido de la fe y a los valores inspirados por ella, hoy no parece que sea ya así en vastos sectores de la sociedad, a causa de una profunda crisis de fe que afecta a muchas personas". Por eso, el Papa invita a una "auténtica y renovada conversión al Señor, único Salvador del mundo". El objetivo principal de este año es que cada cristiano "pueda redescubrir el camino de la fe para poner a la luz siempre con mayor claridad la alegría y el renovado entusiasmo del encuentro con Cristo".

5. ¿Qué medios ha señalado el Santo Padre?
Como expuso en el Motu Proprio "Porta Fidei": Intensificar la celebración de la fe en la liturgia, especialmente en la Eucaristía; dar testimonio de la propia fe; y redescubrir los contenidos de la propia fe, expuestos principalmente en el Catecismo.

6. ¿Dónde tendrá lugar?
Como dijo Benedicto XVI, el alcance será universal. "Tendremos la oportunidad de confesar la fe en el Señor Resucitado en nuestras catedrales e iglesias de todo el mundo; en nuestras casas y con nuestras familias, para que cada uno sienta con fuerza la exigencia de conocer y transmitir mejor a las generaciones futuras la fe de siempre. En este Año, las comunidades religiosas, así como las parroquiales, y todas las realidades eclesiales antiguas y nuevas, encontrarán la manera de profesar públicamente el Credo".

7. ¿Dónde encontrar indicaciones más precisas?
En una nota publicada por la Congregación para la doctrina de la fe. Ahí se propone, por ejemplo:

- Alentar las peregrinaciones de los fieles a la Sede de Pedro;
- Organizar peregrinaciones, celebraciones y reuniones en los principales Santuarios.
- Realizar simposios, congresos y reuniones que favorezcan el conocimiento de los contenidos de la doctrina de la Iglesia Católica, y mantengan abierto el diálogo entre fe y razón.
- Leer o releer los principales documentos del Concilio Vaticano II.
- Acoger con mayor atención las homilías, catequesis, discursos y otras intervenciones del Santo Padre.
- Promover trasmisiones televisivas o radiofónicas, películas y publicaciones, incluso a nivel popular, accesibles a un público amplio, sobre el tema de la fe.
- Dar a conocer los santos de cada territorio, auténticos testigos de fe.
- Fomentar el aprecio por el patrimonio artístico religioso.
- Preparar y divulgar material de carácter apologético para ayudar a los fieles a resolver sus dudas.
- Eventos catequéticos para jóvenes que transmitan la belleza de la fe.
- Acercarse con mayor fe y frecuencia al sacramento de la Penitencia.
- Usar en los colegios el compendio del Catecismo de la Iglesia Católica.
- Organizar grupos de lectura del Catecismo y promover su difusión y venta.

8. ¿Qué documentos puedo leer por ahora?9. ¿Donde puedo obtener más información?
Visite el website www.annusfidei.va

EXPLICACIÓN DE LOGO: Sobre un campo cuadrado, enmarcado, se representa simbólicamente una barca –imagen de la Iglesia- en navegación sobre olas apenas insinuadas gráficamente cuyo árbol maestro es una cruz que iza las velas con signos dinámicos que realizan el monograma de Cristo; el fondo de las velas es un sol que asociado al monograma hace referencia también a la eucaristía.

Leer más...

5/9/12

La Presencia Real de Jesucristo en el Sacramento de la Eucaristía (VI): ¿El pan y el vino consagrados dejan de ser el Cuerpo y la Sangre de Cristo cuando la misa ha terminado?

No.

Durante la celebración de la Eucaristía, el pan y el vino se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, y como tales permanecen. No pueden volver a ser pan y vino, pues ya no son en absoluto pan y vino. No hay entonces razón para que cambien nuevamente a su estado “normal” ya que han pasado las circunstancias especiales de la misa. Una vez que la substancia ha cambiado realmente, la presencia del Cuerpo y la Sangre de Cristo “dura todo el tiempo que subsistan las especies eucarísticas” ( Catecismo, no. 1377).
En contra de quienes sostenían que el pan consagrado durante la Eucaristía no tiene poder santificante si se reserva para el día siguiente, S. Cirilo de Alejandría replicó, “ni se altera Cristo, ni se muda su sagrado Cuerpo, sino que persevera siempre en él la fuerza, la potencia y la gracia vivificante” ( Epístola 83 a Calosyrium, obispo de Arsinoe [PG 76, 1076]). La Iglesia enseña que Cristo permanece presente bajo la apariencia de pan y vino todo el tiempo que subsiste la apariencia de pan y vino (cf. Catecismo, no. 1377).

1/9/12

La Presencia Real de Jesucristo en el Sacramento de la Eucaristía (V): ¿Deja el pan de ser pan y el vino de ser vino?

Sí.

Para que Cristo entero esté presente, cuerpo, sangre, alma y divinidad, el pan y el vino no pueden quedar como tales, sino que deben dar lugar a la presencia de su cuerpo y su sangre glorificados. Así, en la Eucaristía, el pan deja de ser pan en substancia y se convierte en el Cuerpo de Cristo, mientras que el vino deja de ser vino en substancia y se convierte en la Sangre de Cristo. Como observó S. Tomás de Aquino, Cristo no es citado diciendo “Este pan es mi cuerpo”, sino “ Esto es mi cuerpo” ( Summa Theologiae, III q. 78, a. 5).