La Visita Pastoral de nuestro Obispo a la Parroquia del Beato Álvaro ha suscitado una serie de testimonios que publicaremos conforme vayan llegando en forma de comentarios en la web o de mensajes a la dirección de correo de la parroquia, indicando sólo el nombre de pila del/la autor/a.
Anímate a compartir tu testimonio. No se puede nunca saber qué sentimientos moverá el Espíritu en las demás personas, pero seguro que ese compartir no será estéril.
A continuación, otro de los testimonios:Me han gustado muchísimo las fotos de la visita de D. Demetrio a nuestra Parroquia. Me ha tocado el corazón verlo con los enfermos, con los estudiantes, con los niños y los jóvenes, con los monaguillos y con los colaboradores, con la grey que le ha sido encomendada. Tiene para todos un cariñoso y delicado gesto. Me imagino si subiera a mi casa, o entrara en mi clase o en mi trabajo. Que gran gozo. !Que fortuna¡
Para todos nosotros ha sido un regalo único del Señor que guardaremos entrañablemente. Este sucesor de los Apostoles, no solo es erudito y sabio, sino también pastor bueno que junto con sus presbíteros me han transmitido santidad, porque son constituidos como principios de fe y unidad, son como sacramentos visibles. Son la presencia de Cristo en medio de su pueblo y todo ello para el bién nuestro. Que suerte tenemos de estar en tan buenas manos.
Recemos por ellos y demos Gracias siempre.
3/3/11
Testimonios de la visita pastoral de nuestro Obispo (II)
27/2/11
Testimonios de la visita pastoral de nuestro Obispo (I)
La Visita Pastoral de nuestro Obispo a la Parroquia del Beato Álvaro ha suscitado una serie de testimonios que publicaremos conforme vayan llegando en forma de comentarios en la web o de mensajes a la dirección de correo de la parroquia, indicando sólo el nombre de pila del/la autor/a.
Anímate a compartir tu testimonio. No se puede nunca saber qué sentimientos moverá el Espíritu en las demás personas, pero seguro que ese compartir no será estéril.
A continuación, uno de los testimonios:La visita pastoral de nuestro obispo, nuestro apóstol y padre espiritual de la diócesis, ha sido un momento de gozo y de gracia para nuestra comunidad parroquial y una alegría y emoción a nivel personal.
Ha sido una catequesis en las reuniones en las que he estado presente. Me ha impactado además de su cercanía y amabilidad la claridad y convicción a la hora de hablar.
Como dijo el Obispo estamos en una época difícil, muy hostil con lobos a nuestro alrededor y tenemos que ser valientes, somos cristianos y debemos mostrarlo siempre, en nuestras relaciones familiares, con nuestros amigos, en el trabajo, con cualquier desconocido, todos somos hermanos y desde nuestro corazón debemos mostrar siempre la luz de Cristo.
Para todo ello debemos formarnos y tener una preparacion orientada por nuestros sacerdotes, el que todo lo sabe, no sabe nada, se queda caduco y estancado.
Como feligrés de la parroquia os invito a animaros a incorporaros a cualquiera de los distintos grupos o actividades que hay en la parroquia teniendo como directores espirituales a Don Tomas o a Don Emiliano.
Nosotros somos la Providencia de Dios para los hermanos y para nosotros mismos
VIII Domingo del Tiempo Ordinario
Lecturas: Isaías 60,1-6 // Salmo 71 // Efesios 3,2-3a. 5-6 // Mateo 2,1-12
Queridos hermanos y hermanas en este domingo octavo del tiempo ordinario, la Palabra de Dios nos pone ante una realidad muy preocupante en nuestros días. En esta época de crisis, de paro, de personas que les cuesta llegar al final del mes... La Palabra de Dios que escuchamos hoy nos abre el corazón a confiar en la providencia divina.
Parece extraño, casi una broma, que el Señor nos diga que confiemos en Él. La realidad es dura, pero es nuestra condición de "FAMILIAS CRISTIANAS" y nuestras "PARROQUIAS" la que están sosteniendo en gran medida a muchas personas necesitadas. Gracias a que la mayoría de nuestros mayores tienen asumido y grabado en el corazón, el mandato del Señor de amar al prójimo, han recogido en sus casas a sus hijos necesitados, a las familias que se han quedado sin casas, etc... ¡Cuantos jóvenes han vuelto a sus casas y han sido acogidos con amor en estos momentos duros! Así se manifiesta la providencia de Dios, así va actuando la Gracia. La Gracia va calando en nuestros corazones y hace que la Caridad viva en nosotros. El Evangelio de hoy diciéndonos que no hay que agobiarse ni con el vestido ni con la comida ni con nada, que Dios nuestro padre proveerá por nosotros, que lo que tenemos que hacer es buscar el reino de Dios y su justicia y que lo demás se nos dará por añadidura. ¿Se puede entender?
Pues sí. Ciertamente se puede entender a Jesús. Si nos situamos en otra perspectiva: la perspectiva de Dios Padre. Desde ella ponemos las cosas de este mundo, nuestras relaciones personales, nuestra misma persona, en el debido orden de importancia. No se trata de decir que la comida y el vestido no tienen importancia. Jesús no nos dice que hay que dejar el trabajo para dedicarse a hacer el vago. Pero nos recuerda que en nuestra escala de valores la familia, por ejemplo, tiene que ser más importante que el trabajo. Y que las relaciones humanas son más importantes que el dinero o que el vestido. Y que Dios es el padre de todos que de todos cuida. Y que nosotros somo hoy parte fundamental de esa providencia de Dios para todos: para los que nos rodean, para la humanidad en su conjunto, para la creación y también, por qué no, para nosotros mismos.
Tener clara la providencia de Dios y la jerarquía de las cosas nos ayuda a saber comportarnos. Por ejemplo, si la persona es más importante que el vestido que lleva, está claro que debemos tratar y respetar por igual a todas las personas en su dignidad de hijas o hijos de Dios, independientemente del vestido. O lo que es lo mismo, independientemente del nivel social, de su riqueza, de sus estudios, de su poder. Dios no nos olvida
El trabajo tiene su importancia. Pero no hasta el punto de entregar la vida al trabajo. Hay gente, no sólo ricos, que entregan de tal modo su vida al trabajo que todo lo demás queda subordinado al trabajo. Y lo demás son las relaciones familiares, las amistades, la relación con Dios, etc.
La crisis económica de que hablábamos al principio ha tenido en gran parte su origen en la ambición y codicia de personas que estaban tan centradas en hacer dinero, en ganar mucho que les importaba nada hacer trizas las vidas de los demás. Tomaron decisiones equivocadas que han llevado a consecuencias terribles para muchos. Es el mejor ejemplo de que este Evangelio sigue siendo muy actual. No vale la pena agobiarnos. Hay que poner la confianza en Dios y saber que nosotros somos su providencia para nuestros hermanos y hermanas y para nosotros mismos, que nos debemos cuidar porque somos hijos e hijas de Dios.
Así hacemos que la Providencia sea real, que el amor de Dios se manifieste en nuestro mundo. Mirad si todos los cristianos asumiésemos estos criterios, si fomentasemos más la caridad, el compartir, el vivir en familia, en dejar un poco los agobios del trabajo, del tener, del poseer... posiblemente nos iría mejor, posiblemente tendríamos menos cosas pero las disfrutaríamos más con las personas que de verdad nos importan y queremos.
La Providencia de Dios actúa, si nosotros la dejamos actuar. Dios cambia nuestras vidas, si nosotros queremos vivir según los criterios evangélicos.
Que Dios Todopoderoso grabe en nuestros corazones estos cristerio y que su bendición abundante descienda sobre todos nosotros. Que paséis un feliz domingo.
22/2/11
Visita pastoral de Mons. Demetrio Fernández, días 19 y 20/feb
El pasado Domingo, concluyó la Visita Pastoral del Obispo a la Parroquia del Beato Álvaro.Después de cuatro días intensos de oración, convivencia, cercanía con los distintos grupos parroquiales, D. Demetrio celebró la Eucaristía, coincidiendo con la Solemnidad del Beato Álvaro, para la Parroquia. Esta Eucaritía de clausura fue un momento muy intenso, un gozo inmenso para todos los que formamos la gran familia parroquial. Todos coinciden en afirmar que la visita Pastoral ha supuesto un paso de la Gracia del Señor por los corazones de todos los fieles y que ya está dando frutos de conversión.
Después de la misa compartimos todos con el Obispo un pequeño refrigerio para celebrar juntos la fiesta del Beato Álvaro y para que todos los feligreses pudiesen gozar de la cercanía de D. Demetrio.

En la sección de Fotos de esta web hemos terminado de añadir al álbum Visita Pastoral de nuestro Obispo - 2011 las fotografías de todos estos encuentros con don Demetrio.
20/2/11
«Amad a vuestros enemigo»
VII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
Lecturas: Levítico 19,1-2.17-18 // Salmo 103(102),1-2.3-4.8.10.12-13 // 1Corintios 3, 16-23 // Mateo 5, 38-48
Las lecturas de hoy nos hablan de la llamada de Dios a todos los seres humanos a que seamos santos, porque Él es Santo. Quiere decir que, si hemos de ser cristianos, debemos imitarlo a Él. Y esa imitación es principalmente en su santidad.La santidad no es sólo para los Papas, los Sacerdotes y para los Santos que han sido reconocidos por la Iglesia –los Santos canonizados. La santidad es para todos: hombres y mujeres, niños y adultos, jóvenes y viejos. Todos estamos llamados a ser santos.
Dijo el Señor a Moisés: “Habla a la asamblea de los hijos de Israel y diles: «Sed santos, porque Yo, el Señor, soy santo»”. (Lev 19, 1-2)
Aquí Dios ordena a Moisés que le hable a toda la asamblea, donde estaba todo el pueblo de Israel, sin hacer distinción de Sacerdotes y laicos, ni de hombres y mujeres, ni de niños y viejos.
Y sucedió que unos 1.300 años después, Jesús, al comenzar su vida pública, repite este mismo mandato de ser santos a todo el pueblo que se reunió para escuchar su Sermón de la Montaña: “sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto” (Mt. 5, 48).
Eso de la santidad o perfección (como la llama Jesucristo) abruma y asusta, porque la creemos imposible. Pero los santos canonizados que precisamente la Iglesia nos presenta como modelos a imitar, no nacieron santos -inclusive muchos fueron pecadores. Y eran personas iguales a nosotros. ¿Cuál es la diferencia? Que ellos tomaron este mandato de Dios en serio… y lo creyeron posible.
Ahora bien, la santidad sólo es posible porque Dios es Santo y nos ofrece todas las ayudas necesarias para imitarlo a El y llegar a la santidad.
La santidad es el tema más importante del Evangelio de hoy, tanto que la Liturgia nos lo presenta también en la Primera Lectura. Pero este Evangelio nos trae unos cuantos consejos que hemos de seguir para llegar a ser santos. Esos consejos pueden resumirse en esto: No devolver mal por mal y perdonar a los enemigos.
La más controvertido de estas instrucciones es la de poner la otra mejilla: “Habéis oído que se dijo: Ojo por ojo, diente por diente; pero Yo os digo: Si alguno te golpea en la mejilla derecha, preséntale también la izquierda”.
Y es controvertido porque parece que Jesús nos está pidiendo dejarnos agredir más allá de la agresión inicial. ¿Será así? Parece que no, porque cuando Jesús fue interrogado por Caifás en el juicio antes de su condena a muerte, un guardia lo abofeteó. Y ¿qué hizo Jesús? Veamos cómo respondió al guardia:
Uno de los guardias que estaba allí le dio a Jesús una bofetada en la cara, diciendo: «¿Así contestas al sumo sacerdote?» Jesús le dijo: «Si he respondido mal, demuestra dónde está el mal. Pero si he hablado correctamente, ¿por qué me golpeas?» (Jn 18, 22-23)
Si continuamos con el Sermón de la Montaña, vemos que Jesús da dos consejos más que van en la misma línea de mostrar la otra mejilla: el entregar el manto además de la túnica, es decir, quedarse sin ropas, y el caminar una milla extra (ir más allá de la distancia requerida y permitida por la ley, llevando la carga de un soldado romano).
Sin entrar en detalles legales y costumbristas de aquella época, vale la pena destacar que biblistas que sí han estudiado las leyes, las normas y las costumbres hebreas, piensan que estos tres consejos tenían como objetivo el poder desarmar anímica y moralmente al agresor. En ese sentido pueden tomarse como consejos para resistir las faltas de respeto y las injusticias sin tener que recurrir a la violencia.
Y para nosotros hoy –porque la Palabra de Dios es para todas las personas y para todos los tiempos- significan claramente lo que nos dice la Primera Lectura: No te vengues ni guardes rencor. No odies a tu hermano ni en lo secreto de tu corazón. A quien nos ha hecho daño debemos perdonar, no podemos guardarle rencor (éste hace más daño al rencoroso que a aquél a quien se le tiene rencor). Tampoco podemos distraer pensamientos de venganza y –mucho menos- realizar alguna acción de venganza personal.
Ama a tu prójimo como a ti mismo es otro de los mandatos. Es fácil decir esta frase y se oye mucho por todos lados; por cierto, de manera tergiversada, queriendo decir que Dios nos manda a amarnos a nosotros mismos. Dios no nos manda a amarnos a nosotros mismos. Lo que quiere decir el Señor es que usemos la medida con que nos amamos a nosotros mismos (somos egoístas y amamos muchísimo nuestra propia persona, y eso Dios lo sabe). De allí que nos ponga esa medida mínima para amar a los demás. Y ésa es la mínima, porque la máxima es la que Cristo nos mostró con su muerte por nosotros, y eso también nos lo va a pedir más adelante en su vida pública.
¿Cómo nos amamos a nosotros mismos? Fijémonos bien: ¡cómo nos consentimos a nosotros mismos! ¡cómo nos comprendemos a nosotros mismos! ¡cómo nos perdonamos nuestros errores y faltas! ¡cómo nos excusamos a nosotros mismos! Así debe ser nuestra comprensión, nuestro perdón, nuestras excusas, nuestro cuidados para con los demás: como a nosotros mismos.
19/2/11
Visita pastoral de Mons. Demetrio Fernández, día 18/feb
Por la tarde le tocó el turno a los niños de catequesis de Primera Comunión. Todos los grupos se reunieron juntos en el salón de actos que se quedó pequeño para esta ocasión. Aquí el Sr. Obispo habló a los niños sobre importancia de la Eucaristía para los cristianos, y a continuación tuvieron los niños la oportunidad de preguntarle todo lo que quisieron, viviendo un momento entrañable.
Finalmente, don Demetrio se reunió con los catequistas de Primera Comunión, a los que agradeció el servicio que prestan a la Iglesia de Cristo, y les animó a formarse para desempeñar cada vez mejor su cometido.
En la sección de Fotos de esta web seguimos añadiendo al álbum Visita Pastoral de nuestro Obispo - 2011 las fotografías de todos estos encuentros con don Demetrio.
18/2/11
Visita pastoral de Mons. Demetrio Fernández, día 17/feb
A las 19h se reunió con el grupo de Cáritas Parroquial, escuchó sus proyectos, las obras realizadas y la formación recibida. Los alentó y los impulsó a seguir con esta tarea tan importante de la caridad. Finalmente, a las 20:30h se reunió con la junta de gobierno de la Hermandad de la Sagrada Cena y con los miembros que forman el turno de Adoración Nocturna. Fue un encuentro muy rico en vivencia y en el que el obispo pudo constatar la gran labor social de la hermandad y su vinculación con la parroquia. También le alentó a mantenerse firmes en la oración ante Jesús Sacramentado en los turnos de adoración.
En la sección de Fotos de esta web se han añadido al álbum Visita Pastoral de nuestro Obispo - 2011 las fotografías de todos estos encuentros con don Demetrio.
17/2/11
Visita pastoral de Mons. Demetrio Fernández, día 16/feb

El miércoles 16 de febrero comenzó la visita pastoral del obispo a la parroquia del Beato Álvaro de Córdoba. El Obispo presidió la Eucaristía y después se reunió con los distintos adultos que en la Parroquia, participan en los distintos catecumenados. La reunión se desarrolló en un clima cordial y de profunda emoción. Se presentaron los distintos grupos, le explicaron lo que cada grupo está haciendo y todos coincidieron en agradecer al Obispo su presencia y su cercanía paternal. Se entabló un rico diálogo y terminamos con la oración y bendición.
En la sección de Fotos de esta web se encuentran ya las fotografías de este día, ubicadas en el siguiente álbum:
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| Visita Pastoral de nuestro Obispo - 2011 |
13/2/11
«Si quieres puedes obedecer al Señor...»
VI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
Lecturas: Eclesiástico 15, 15-20 // Salmo 119(118), 1-2.4-5.17-18.33-34 // 1Corintios 2, 6-10 // Mateo 5, 17-37a
El hombre ha sido creado como un ser libre. La libertad es el mayor don, el mayor regalo que Dios nos ha dado. Cuando defendemos la libertad, no estamos teniendo un acto político, estamos defendiendo el ser más profundo del hombre. Fijaos si es importante que ni siquiera Dios Nuestro Señor, hace nada en contra de nuestra propia libertad. ¿Cuántas veces hemos pensado por qué Dios no hace un gran gesto, un gran milagro que pruebe su existencia? Es cierto que probaría su existencia pero ya no habría libertad para creer en Él por pura decisión propia y libre. Es lo que hoy nos recuerda la lectura del libro del Eclesiástico: "si quieres puedes obedecer al Señor..." Dios no nos obliga a ser, actuar o hacer, de una manera determinada. Él nos ofrece un camino de salvación, los diez mandamientos, con el que nos garantiza la Salvación y la felicidad. Nosotros podemos llevarlos a la práctica o no. Confundimos ser libres con hacer lo que me da la gana. Eso no es libertad, esa es la mayor de las esclavitudes, actuar esclavos de mis ganas, de mi gusto... ¿Podemos imaginar una sociedad en la que los servicios públicos no tuviesen obligación de atendernos y que cada uno lo hiera según sus ganas? Es impensable.Cuando nosotros deseamos seguir el camino de Cristo el nos enseña unas "normas de vida": el EVANGELIO. Nos dice lo que a él le gustaría fuese su Iglesia, lo que le gustaría que fuese nuestra vida y pone las normas necesarias para que esto sea así, los mandamientos. Nosotros las aceptamos o no, nos hacemos cristianos o pasamos de Dios, pero si decidimos seguirle, ser cristianos es con todas las consecuencias, no podemos luego intentar conformar el evangelio a nuestro gusto: "pues yo no creo esto..." "pues yo creo en Jesús pero no en la Iglesia..." "pues yo creo que esto es muy antiguo..." son frases muy comunes de los que se denominan cristianos pero que la verdad es que su vida no se parece en nada a lo que Dios quiere para los que así se llaman. Es muy fácil y muy injusto, decir soy cristiano y luego escaquearse de toda responsabilidad que lleva consigo seguir a Cristo. Nadie nos obliga a ser cristiano, pero si decidimos serlo, si que hay unas normas que cumplir, unos mandamientos que vivir, una doctrina que creer, una forma de ser... y si no estamos dispuestos a seguirle pues no pasa nada...pero si lo hacemos vamos a hacerlo con todas las consecuencias. Pido a Dios que cada día, todos nosotros, optemos por seguir a Cristo en nuestras vidas.
Que Dios os bendiga.
6/2/11
«Jóvenes consagrados, un reto para el mundo»
Queridos hermanos y hermanas:
La Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que se celebra en el próximo agosto en Madrid, nos sitúa en ese horizonte juvenil que da alegría y esperanza a nuestra vida. La juventud es frescura y novedad, la juventud es presente renovado y futuro esperanzador. La juventud no es sólo cuestión de edad, sino que es una postura ante la vida, porque hay personas con edad juvenil, que están cansadas de vivir, y hay personas cargadas de años, que viven y contagian una esperanza que ni siquiera la muerte podrá destruir.La vida consagrada es un desarrollo pleno del bautismo, por el que una persona entrega toda su vida a Dios como una ofrenda de amor, para el bien de los demás. La vida consagrada consiste en el seguimiento corporal de Cristo en virginidad-pobreza- obediencia, según los distintos y abundantes carismas que el Espíritu distribuye en la Iglesia para bien de todo el Cuerpo.
La Jornada de la Vida Consagrada nos lleva en primer lugar a dar gracias a Dios por tantas y tantas personas –varones y mujeres– que han respondido a la llamada de Dios, entregando su vida entera. Constituyen un tesoro para la Iglesia y para el mundo: en la vida contemplativa, en la vida misionera, en la vida apostólica, en el campo de la beneficencia, de la educación, de la evangelización. En lugares y formas arriesgadas, expuestos muchas veces a la incomprensión y al rechazo, sin estipendio y sin honores, por amor a Jesucristo y a su Evangelio. Toda una vida ofrecida a Dios, como Jesús fue ofrecido en el templo en brazos de su Madre.
La presencia de la vida consagrada es un gran regalo de Dios a su Iglesia, del que todos somos beneficiarios. En nuestra diócesis de Córdoba constituye un rico patrimonio de santidad acumulada y de vivo testimonio ante el mundo actual. Hay monasterios de vida contemplativa, donde sus monjes y monjas ofrecen su vida en alabanza continua al Señor, haciendo un bien inmenso a nuestro mundo que tanto busca la eficiencia mercantil. Son oasis de humanidad, de frescura juvenil para nuestro mundo agobiado por las prisas. Es muy abundante entre nosotros la presencia de personas consagradas en el campo educativo y asistencial. Congregaciones masculinas y femeninas de larga historia o surgidas recientemente. Contamos con la presencia de personas consagradas en el mundo, como un fermento que rejuvenece nuestra sociedad y la renueva.
Y en los diversos campos, me encuentro con jóvenes que inician su noviciado, realizan sus primeros votos o recorren la etapa de juniorado. Hay menos que antes, pero sigue habiendo bastantes jóvenes de nuestra diócesis de Córdoba que responden a esta llamada del Señor, en la vida sacerdotal y en la vida consagrada. La Jornada Mundial de la Juventud será también una ocasión propicia para que muchos jóvenes sean tocados por esta forma de vida y decidan seguirla. Vale la pena. Esos brotes deben ser apoyados por todos. Son un bien y una esperanza para la Iglesia y para el mundo. La Jornada de la Vida Consagrada nos invita a orar por estas vocaciones, para que superando toda dificultad descubran y experimenten la alegría de entregarse al Señor para bien de la Iglesia y de la humanidad.
Con mi afecto y bendición,
Demetrio Fernández. Obispo de Córdoba.
Las cartas semanales de nuestro Obispo están también disponibles en vídeo en la página www.canaldiocesis.tv. Ofrecemos a continuación el vídeo correspondiente a la carta transcrita en este artículo.
Sal de la Tierra y Luz del Mundo
V DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
Lecturas: Isaías 58, 7-10 // Salmo 112(111), 4-5.6-7.8-9 // 1Corintios 2, 1-5 // Mateo 5, 13-16
En esta semana que hemos celebrado la fiesta de la Presentación de Jesús en el Templo, el 2 de febrero, en la que se presentaba a Jesús como la luz que ilumina a las naciones y a todos los hombres. Jesús es la Luz del Mundo. Hoy domingo la liturgia hace extensiva esta afirmación, las lecturas de hoy nos muestran a Jesús como luz del mundo y la llamada a cada uno de los cristianos a ser también luz entre los suyos.En un mundo en el que el estilo de vida es el egoísmo, el tener, el poseer, el disfrutar a costa de lo que sea, el placer por el placer... ¿cómo podemos los cristianos ser luz? Lo primero es siendo cristianos, demostrando que queremos seguir a Jesús. Para demostrar esto la lectura de Isaías que hoy escuchamos nos deja muy, muy claro cuál es el estilo de vida que debería llevar un cristiano en el mundo de hoy. Isaías lo puede decir más alto pero más claro no. La Palabra de Dios nos dice que hagamos esto y entonces nuestra luz brillará entre los que nos rodean. Mirad, estamos tan metidos en la sociedad, eso es bueno, que hemos perdido nuestra identidad de cristianos y eso es malo. Hoy es muy raro que los cristianos nos signifiquemos, que los que nos conocen sepan claramente que somos católicos, practicantes convencidos y alegres. Porque lo somos, ¿no?
Muchas veces, por un falso respeto a los demás y por no dar la impresión de "beatos", nuestros vecinos y compañeros, incluso nuestros familiares, no saben que participamos en la Parroquia, que somos catequistas, que rezamos, que vamos a misa... Es bastante significativo que no puedan reconocer por nuestras obras que somos cristianos. Por eso las palabras de Isaías son muy clarificadoras, así debemos ser y actuar, así seguro que se nota nuestra fe, así no habrá duda de nuestro compromiso cristiano. Así de verdad brillará la luz en la tiniebla, seremos luz que ilumina la vida porque nuestras vidas están iluminadas por la LUZ, por CRISTO.
Para esto no hace falta ninguna condición especial, solamente confiar y creer firmemente en Jesús y el Evangelio. San Pablo en su primera carta a los Corintios nos explica cómo anunció Él el Evangelio; lo hizo desde la sencillez, la humildad, sin elocuencia humana sino lleno del Espíritu Santo. Ahí está el centro de la cuestión, para poder testimoniar a Cristo tenemos que estar llenos del Espíritu Santo. Por desgracia, los cristianos hoy no tenemos tiempo para rezar, para dedicar tiempo largo y continuado a la meditación, de vivir con paz y serenidad los sacramentos, la Eucaristía sin prisas, la confesión bien preparada, asumida como regalo de Dios. Nos falta vida espiritual, vida interior... sin ella todo lo que hagamos se convierte en activismo solidario pero no en fruto de amor divino en nuestras vidas.
El Señor nos dice que seamos luz, que iluminemos al mundo. Comencemos iluminando nuestras vidas, la de nuestros seres queridos, la de nuestra comunidad parroquial... si todos nos ponemos en serio a vivir nuestra fe, seguro que el mundo, por lo menos el que nos rodea, será mucho mejor.
El Señor os bendiga y os colme de su Gracia.
Tomás Pajuelo Romero. Párroco.
Calendario previsto - Visita Pastoral

Miércoles 16 de Febrero:
20:30h Reunión con los miembros de los catecumenados de adultos de la Parroquia.
Jueves 17 de Febrero:
17:00h Visita a enfermos.
18:00h Reunión con el grupo de la renovación Carismática.
18:30h Reunión con el grupo de Cáritas Parroquial.
20:00h Misa Triduo en honor del Beato Álvaro.
20:45h Reunión con la Hermandad de la Sagrada Cena y su turno de Adoración Nocturna.
Viernes 18 de Febrero:
8:30h Visita clases del Instituto.
12:00h Visita Guarderia.
12:30h Visita Enfermos.
17:00h Reunión con los niños/as de la Catequesis.
18:00h Reunión con los Catequistas.
Domingo 20 de Febrero:
10:30h Reunión con los jóvenes de Confirmación y sus catequistas.
12:00h Santa misa Solemnidad del Beato Álvaro de Córdoba y clausura de la visita. Después pequeño aperitivo con toda la parroquia.
31/1/11
Catequesis preparatorias - Visita Pastoral
Publicamos en nuestra web la catequesis preparatoria que se ha elaborado con motivo de la visita pastoral de nuestro Obispo al Arciprestazgo de Ciudad Jardín durante este primer trimestre de 2011.
Este documento se estructura en tres partes:
- La Iglesia es Una, Santa, Católica y Apostólica.
- El Ministerio del Obispo.
- La Visita Pastoral.
A lo largo de estas catequesis se nos explica qué es la Iglesia, cuál es el papel del Obispo y la importancia de esta visita pastoral que en estas semanas estamos recibiendo de nuestro pastor.
Puede descargarse aquí el texto completo que también se está distribuyendo en estos días en formato papel en todas las parroquias que componen el Arciprestazgo de Ciudad Jardín.
30/1/11
Dichosos los pobres en el espíritu...
IV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
Lecturas: Sofonías 2, 3; 3, 12-13 // Salmo 145 // 1Corintios 1 , 26-31 // Mateo 5 , 1-12a
Las lecturas de este domingo cuarto del tiempo ordinario nos presentan el discurso programático de Jesús: las Bienaventuranzas. En este texto se recoge de una manera sintética la doctrina de Jesús, la doctrina del evangelio. El estilo propio de los discípulos de Cristo.Podríamos decir que las bienaventuranzas son el "decálogo" de la Nueva Alianza. Si Dios nuestro Padre entregó a Moisés en el Sinaí las tablas con los diez mandamientos que resumían su alianza con el pueblo, Cristo en el monte de las Bienaventuranzas entrega a todos los cristianos los "mandamientos", "los principios" de su misión en el mundo y de nuestra misión en la vida.
Fijaos que Jesús va enunciando las bienaventuranzas en positivo, nunca dice prohibido, o pecado si hacéis esto… dice bienaventurados, dichosos…
Lo primero que notamos es que el mensaje de las bienaventuranzas choca frontalmente con el mensaje del mundo, de la sociedad, de los medios de comunicación... choca porque pone en valor principios y actitudes que para el mundo son absurdas y son fruto de una tradición judeocristiana. Cuando oigo esta frase me da risa, ¿qué tradición vamos a tener si es la historia real de Europa? ¿Qué vamos a tener si Europa, le pese a quien le pese, es y ha sido cristiana y sus países han nacido de los principios del Evangelio?
Dichosos los pobres en el espíritu... Esta primera bienaventuranza, entronca perfectamente con la lectura del profeta Sofonías y de la 1ª Carta de San Pablo a los Corintios, que leemos hoy. En ambos textos se nos habla de la pobreza y humildad de los que creen y viven en Dios y de la sencillez de la mayoría de los que creen y son miembros de la comunidad. Estas bienaventuranza es esencial, tenemos que descubrir el valor real de las riquezas. No podemos poner nuestro corazón en el dinero porque nos corrompe. Sólo un corazón pobre, que no es lo mismo que miserable, sencillo, necesitado... tendrá deseo de ser llenado por la Gracia. Un corazón rico, autosuficiente, soberbio, no necesita de nada ni de nadie, ni siquiera de Dios. Es lo que le pasa a la sociedad de hoy, somos y nos sentimos tan poderosos que nos creemos los amos y señores del mundo y olvidamos que somos criaturas, creados a imagen y semejanza de Dios. No somos nada si Dios.
Sólo desde esta actitud pobre de corazón y austera en nuestro vivir, podemos valorar y vivir los principios evangélicos. El Señor no quiere que seamos pobres en cuanto a faltos de lo necesario para vivir, por eso la Iglesia trabaja sin descanso por atender a los pobres, a los necesitados. Si el hecho de ser pobre ya nos hiciera bienaventurado, la Iglesia no haría nada por ayudar a los pobres, si ya serían dichosos... ¡No! se trata de pobreza de corazón, de no vivir obsesionado por el dinero, por el tener, por poner el corazón en lo que verdaderamente es importante, en Cristo y en los hermanos. Todo lo que acumulemos en el mundo se quedará aquí, no nos podemos llevar ninguna de nuestras posesiones a la otra vida, sólo nuestras posesiones del corazón, de las buenas obras, del Amor, de la Caridad. Esas si vienen con nosotros y nos harán dichosos aquí en la Tierra y de una manera plena en el Cielo.
Así podríamos ir desgranando todas y cada una de las bienaventuranzas, os invito a que las meditéis y las oréis durante esta semana, pidiendo a Dios que nos conceda hacerlas nuestras, grabarlas en lo más profundo del corazón. Feliz Domingo a todos. Que Dios os bendiga. Tomás Pajuelo Romero. Párroco.
25/1/11
«Lectio divina»
La Lectio divina es una práctica de espiritualidad católica procedente de la tradición monástica de la Iglesia, basada en la oración y la meditación de la Sagrada Escritura, recomendada recientemente por el Papa Benedicto XVI en su exhortación apostólica postsinodal Verbum Domini, del 30 de septiembre de 2010 (86-87).
Es sencilla y efectiva, es recomendable y ayuda a tener un mayor contacto con la Biblia del que habitualmente tenemos, lo que lleva a un un mayor concimiento de la Palabra de Dios y por tanto un mayor acercamiento al Señor.
En esta entrada se muestran los pasos esenciales para practicar la lectio divina.
Así, esta práctica de oración consiste en seleccionar un fragmento de la Escritura y proceder con los 5 pasos siguientes:
1. Lectura (lectio)
¿Qué dice el texto bíblico en sí mismo? Sin este momento, se corre el riesgo de que el texto se convierta sólo en un pretexto para no salir nunca de nuestros pensamientos.
2. Meditación (meditatio)
¿Qué nos dice el texto bíblico a nosotros? Aquí, cada uno personalmente, pero también comunitariamente, debe dejarse interpelar y examinar, pues no se trata ya de considerar palabras pronunciadas en el pasado, sino en el presente.
3. Oración (oratio)
¿Qué decimos nosotros al Señor como respuesta a su Palabra? La oración como petición, intercesión, agradecimiento y alabanza, es el primer modo con el que la Palabra nos cambia.
4. Contemplación (contemplatio)
¿Qué conversión de la mente, del corazón y de la vida nos pide el Señor? En la contemplación aceptamos como don de Dios su propia mirada al juzgar la realidad, lo que tiende a crear en nosotros una visión sapiencial, según Dios, de la realidad.
5. Acción ó Compromiso (actio)
¿Qué camino de vida me invita a tomar? La acción mueve la vida del creyente a convertirse en don para los demás por la caridad.
Sugerencias de textos y webs para la lectio divina:
Para terminar, consideramos importante puntualizar dos cuestiones:
23/1/11
"Poneos de acuerdo y no andéis divididos"
III Domingo del tiempo ordinario
Lecturas: Isaías 8,23b-9,3 // Salmo 26 // 1Corintios 1,10-13.17 // Mateo 4,12-23
Os ruego en nombre de nuestro Señor Jesucristo: poneos de acuerdo y no andéis divididos. Hoy comenzamos nuestra reflexión con esta primera frase de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios. Estamos dentro del octavario de oración por la unión de las Iglesias cristianas. Llevamos ya muchos años todos los cristianos diciendo que queremos la unión de las iglesias cristianas. Todos lo queremos y todos rezamos a Dios para que nos ayude a conseguirlo. Si todos lo queremos, ¿por qué no lo conseguimos?
Es cierto que no todos los cristianos profesamos los mismos dogmas, ni ejecutamos los mismos ritos. Pero todos –católicos, protestantes, anglicanos, ortodoxos- creemos en Dios Padre, todos creemos en Dios Hijo, todos creemos en Dios Espíritu Santo. ¿No será esto suficiente para que todos los cristianos nos consideremos como auténticos hermanos y nos amemos como tales? También dentro de la Iglesia Católica hay teólogos católicos que interpretan un mismo dogma cristiano de manera muy distinta y sin embargo siguen llamándose y seguimos llamándolos “católicos”. Dentro de la misma Iglesia católica, de nuestras comunidades, hay muchas personas que piensan, creen y viven el cristianismo como le da la gana y a su modo y se siguen denominando católicos. Que en la práctica están totalmente separados de la Iglesia con su comportamiento y con su modo personal de adaptar la fe a sus pensamientos y a su vida. Yo creo que el que nos consideremos hermanos en Cristo, de pensamiento, palabra y obra, ya es razón suficiente para decir que todos pertenecemos a la misma Iglesia cristiana. Pero hay un paso más, si queremos vivir la unidad tenemos que empezar a creer en unidad, a asentir la fe y no dar la imagen de que cada uno cree una cosa distinta. Cada persona somos un mundo distinto, en pensamientos, palabras y obras. Ni los católicos, ni los anglicanos, ni los protestantes, ni los ortodoxos, nos libramos de nuestra singularidad. Pero, si no oficialmente, al menos sí, cordialmente, llamémonos hermanos y amémonos como hermanos. Porque para que la Iglesia sea una no tiene por qué dejar de ser plural. Unidad no es uniformidad pero si es sentir con amor y espiritu filial, con nuestros pastores. Esto es lo mismo que nuestras propias familias, en ellas hay defectos, cosas que no nos gustan, comportamientos que nos avergüenzan... Pero a la hora de la verdad, mi familia es mi familia, y que nadie me la toque. Algo así debería ser nuestra pertenencia a la Iglesia, la familia de los hijos de Dios. Podemos confundirnos, podemos discrepar en cosas concretas, podemos expresar nutras opiniones pero cuando se toca lo más sagrado vamos todos a una. Esa es la unidad que nos falta, ese es el amor fraterno que no vivimos. Unidad sí, uniformidad no. Libertad sí, subjetivismo y libertinaje, no.
Jesús comenzó a predicar diciendo: convertíos, porque está cerca el Reino de los cielos. Las palabras de Jesús son muy claras; si no nos convertimos, no tendremos acceso al Reino de los cielos. La conversión es una condición necesaria para entrar en el Reino de Dios. Necesitamos convertirnos cada uno de nosotros en particular y necesita conversión la Iglesia entera, en general. Una Iglesia convertida del todo a Cristo sería una Iglesia santa y católica, una Iglesia una y plural. Igualmente, un mundo de personas convertidas a Cristo sería un mundo – Reino de Dios. La conversión es la principal tarea de nuestra vida. Toda nuestra vida debe ser conversión, purificación continua y constante de nuestra mente y de nuestro corazón. Nacemos inclinados al pecado; toda nuestra vida debe ser una lucha contra nuestro “hombre viejo”, para construir en nosotros el “hombre nuevo”, a imagen de Cristo. Eso es conversión. No podrá convertirse la Iglesia universal sin la conversión personal de cada uno de nosotros. Si nosotros nos convertimos personalmente la Iglesia se convertirá y será luz del mundo.
El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande. La “Galilea de los gentiles”, el país de Zabulón y de Neptalí, era una región en sombras, desde el punto de vista religioso. Era una tierra de sincretismo religioso, de relajación de costumbres. Por ahí comenzó Jesús a predicar su evangelio, un evangelio de conversión y de purificación de la religión judía. Una vez más, Jesús comienza desde lo último, desde una tierra y unas personas despreciadas por la élite religiosa de Jerusalén. Para esta gente religiosamente despreciada y sospechosa Cristo quiso brillar como una gran luz. Yo creo que nuestra sociedad, y nuestra tierra, hoy es también “Galilea de los gentiles”, una sociedad religiosamente relajada y sin vigor. A nosotros, los cristianos, nos toca hoy brillar como una gran luz y predicar el amor y la conversión. Así iremos ayudando a nuestra sociedad a acercarse cada día un poco más al Reino de Dios. Debemos predicar en una sociedad oscura, llena de ambigüedades, de sincretismos pero abiertos a la esperanza.
Que vivamos unidos todos, que seamos una familia de verdad, empezando por nuestras relaciones más cercanas y así hasta la Iglesia universal. Vivamos así, consigamos ser una luz que brille en la oscuridad. Que Dios os bendiga a todos.
16/1/11
«Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo»
II DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
Lecturas: Isaías 49, 3.5-6 // Salmo 39 // 1Corintios 1 , 1-3 // Juan 1, 29-34 
Tenemos todo el año para ir desgranando estas preguntas. Es necesario que nos tomemos en serio nuestra vida cristiana, porque al final siempre nos pasa lo mismo, que hacemos muchos buenos propósitos pero no nos exigimos realmente nada. Pasa el tiempo y con nos convertimos. Jesús en evangelio nos enseña un estilo de vida, una forma de relacionarnos, una forma de ser y estar en nuestra sociedad. Es bastante significativo que las personas no creyentes, los ateos, los laicistas, etc. hagan tanto ruido y se note su presencia. Nosotros, aún siendo muchos más, estamos aletargados, pasamos desapercibidos, no sed nota nuestra presencia cristiana en la sociedad. Es el momento de ser testigos, de vivir realmente como Dios quiere, hacerle presente. Demostrarle al mundo que ser cristiano es ser feliz, estar alegres, asumir nuestros problemas desde Dios y con su ayuda. Que ser cristiano no es un defecto, que no somos reliquias del pasado. Cristo vive hoy, sigue salvando hoy, sigue en medio de nosotros hoy. Que este año que hemos comenzado nos sirva para santificarnos. Tomás Pajuelo Romero. Párroco.
11/1/11
Visita pastoral de Mons. Demetrio Fernández a nuestra parroquia
Dentro de la visita pastoral que nuestro Obispo realizará al arciprestazgo de Ciudad Jardín, se enmarcan los siguientes eventos de los que nuestro párroco D. Tomás -a la sazón arcipreste de Ciudad Jardín- nos avisa y a los que nos propone acudir, acompañar y participar:
- Inicio de la visita al arciprestazgo con Misa en la parroquia de La Inmaculada y San Alberto Magno el domingo 16 de enero a las 20:30
- Días 16, 17, 18, 19 y 20 de febrero: Visita pastoral a nuestra parroquia del Beato Álvaro
- 20 de febrero a las 12:00PM: Solemne Eucaristía en nuestra parroquia, en la fiesta del Beato Álvaro, presidida por Mons. Demetrio Fernández
Otras visitas del Obispo de Córdoba a nuestra parroquia:
- Primera visita de Don Demetrio Fernández a nuestra parroquia
- Bendición del Santísimo Cristo de la Luz y de la capilla de la Cena
- Un día grande para nuestra Parroquia
9/1/11
El Bautismo del Señor proclamado por San Gregorio y Juan Pablo II
BAUTISMO DEL SEÑOR
Lecturas: Isaías 42,1-4.6-7 // Salmo 28 // Hechos de los apóstoles 10,34-38 // Mateo 3,13-17
Queridos hermanos y hermanas, celebramos hoy la fiesta del Bautismo del Señor Jesús en el Jordán. En este día concluye el tiempo de Navidad y el lunes comenzaremos de nuevo el tiempo ordinario. En la reflexión de hoy no serán mis palabras las que os intenten ayudar, he preferido que sean las palabras de un Padre de la Iglesia, San Gregorio Nacianceno, las que nos iluminen y las palabras del siervo de Dios Juan Pablo II en el día del Bautismo del Señor el 7-1-2001.
San Gregorio Nacianceno, obispo y doctor de la Iglesia (330-390)
Sermón 39, en las sagradas Luminarias, 14-16. 20: PG 36, 350-351. 358-359
El Bautismo del Señor
Lectura
Cristo es iluminado: dejémonos iluminar junto con él; Cristo se hace bautizar: descendamos al mismo tiempo que él, para ascender con él.
Juan está bautizando, y Cristo se acerca; tal vez para santificar al mismo por quien va a ser bautizado; y, sin duda, para sepultar en las aguas a todo el viejo Adán, santificando el Jordán antes de nosotros y por nuestra causa; y así, el Señor, que era espíritu y carne, nos consagra mediante el Espíritu y el agua.
Juan se niega, Jesús insiste. Entonces: Soy yo el que necesito que tú me bautices, le dice la lámpara al Sol, la voz a la Palabra, el amigo al Esposo, el mayor entre los nacidos de mujer al Primogénito de toda la creación, el que había saltado de júbilo en el seno materno al que había sido ya adorado cuando estaba en él, el que era y habría de ser precursor al que se había manifestado y se manifestará. Soy yo el que necesito que tú me bautices; y podría haber añadido: «Por tu causa.» Pues sabía muy bien que habría de ser bautizado con el martirio; o que, como a Pedro, no sólo le lavarían los pies.
Pero Jesús, por su parte, asciende también de las aguas; pues se lleva consigo hacia lo alto al mundo, y mira cómo se abren de par en par los cielos que Adán había hecho que se cerraran para sí y para su posteridad, del mismo modo que se había cerrado el paraíso con la espada de fuego.
También el Espíritu da testimonio de la divinidad, acudiendo en favor de quien es su semejante. Y la voz desciende del cielo, pues del cielo procede precisamente Aquel de quien se daba testimonio; del mismo modo que la paloma, aparecida en forma visible, honra el cuerpo de Cristo, que por deificación era también Dios. Así también, muchos siglos antes, la paloma había anunciado el fin del diluvio.
Honremos hoy nosotros, por nuestra parte, el bautismo de Cristo, y celebremos con toda honestidad su fiesta.
Ojalá que estéis ya purificados, y os purifiquéis de nuevo. Nada hay que agrade tanto a Dios como el arrepentimiento y la salvación del hombre, en cuyo beneficio se han pronunciado todas las palabras y revelado todos los misterios; para que, como astros en el firmamento, os convirtáis en una fuerza vivificadora para el resto de los hombres; y los esplendores de aquella luz que brilla en el cielo os hagan resplandecer, como perfectas lumbreras, junto a su inmensa luz, iluminados con más pureza y claridad por la Trinidad, cuyo único rayo, brotado de la única Deidad, habéis recibido inicialmente en Cristo Jesús, Señor nuestro, a quien le sean dados la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.
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Amadísimos hermanos y hermanas:
1. La fiesta de hoy, con la que concluye el tiempo navideño, nos brinda la oportunidad de ir, como peregrinos en espíritu, a las orillas del Jordán, para participar en un acontecimiento misterioso: el bautismo de Jesús por parte de Juan Bautista. Hemos escuchado en la narración evangélica: "mientras Jesús, también bautizado, oraba, se abrió el cielo, bajó el Espíritu Santo sobre él en forma de paloma, y se escuchó una voz del cielo: "Tú eres mi Hijo predilecto, en ti me complazco" (Lc 3, 21-22).
Por tanto, Jesús se manifiesta como el "Cristo", el Hijo unigénito, objeto de la predilección del Padre. Y así comienza su vida pública. Esta "manifestación" del Señor sigue a la de Nochebuena en la humildad del pesebre y al encuentro de ayer con los Magos, que en el Niño adoran al Rey anunciado por las antiguas Escrituras.
2. También este año tengo la alegría de administrar, en una circunstancia tan significativa, el sacramento del bautismo a algunos recién nacidos. Saludo a los padres, a los padrinos y madrinas, así como a todos los parientes que los han acompañado aquí.
Estos niños se convertirán dentro de poco en miembros vivos de la Iglesia. Serán ungidos con el óleo de los catecúmenos, signo de la suave fuerza de Cristo, que se les infundirá para que luchen contra el mal. Sobre ellos se derramará el agua bendita, signo eficaz de la purificación interior mediante el don del Espíritu Santo. Luego recibirán la unción con el crisma, para indicar que así son consagrados a imagen de Jesús, el Ungido del Padre. La vela encendida en el cirio pascual es símbolo de la luz de la fe que los padres, los padrinos y las madrinas deberán custodiar y alimentar continuamente, con la gracia vivificadora del Espíritu.
Por consiguiente, me dirijo a vosotros, queridos padres, padrinos y madrinas. Hoy tenéis la alegría de dar a estos niños el don más hermoso y valioso: la vida nueva en Jesús, Salvador de toda la humanidad.
A vosotros, padres y madres, que ya habéis colaborado con el Señor al engendrar a estos pequeños, os pide una colaboración ulterior: que secundéis la acción de su palabra salvífica mediante el compromiso de la educación de estos nuevos cristianos. Estad siempre dispuestos a cumplir fielmente esta tarea.
También de vosotros, padrinos y madrinas, Dios espera una cooperación singular, que se expresa en el apoyo que debéis dar a los padres en la educación de estos recién nacidos según las enseñanzas del Evangelio.
3. El bautismo cristiano, corroborado por el sacramento de la confirmación, hace a todos los creyentes, cada uno según su vocación específica, corresponsables de la gran misión de la Iglesia.
Cada uno en su propio campo, con su identidad propia, en comunión con los demás y con la Iglesia, debe sentirse solidario con el único Redentor del género humano.
Esto nos remite a cuanto acabamos de vivir durante el Año jubilar. En él la vitalidad de la Iglesia se ha manifestado a los ojos de todos. Este acontecimiento extraordinario ha legado como herencia al cristiano la tarea de confirmar su fe en el ámbito ordinario de la vida diaria.
Encomendemos a la Virgen santísima a estas criaturas que dan sus primeros pasos en la vida. Pidámosle que nos ayude ante todo a nosotros a caminar de modo coherente con el bautismo que recibimos un día.
Pidámosle, además, que estos pequeños, vestidos de blanco, signo de la nueva dignidad de hijos de Dios, sean durante toda su vida cristianos auténticos y testigos valientes del Evangelio. ¡Alabado sea Jesucristo!
Siervo de Dios Juan Pablo II
Que estas doctas y santas palabras nos ayuden a vivir este día tan especial.
8/1/11
Los niños de Postcomunión en el Monaterio de Santo Domingo de Scala Coeli
Podéis ver algunas fotografías realizadas en dicha peregrinación en el álbum de fotos de la parroquia, o directamente pinchando aquí.
6/1/11
Epifanía del Señor (los Reyes Magos) 2011
Solemnidad de la Epifanía del Señor (Los Reyes Magos)
Lecturas: Isaías 60,1-6 // Salmo 71 // Efesios 3,2-3a. 5-6 // Mateo 2,1-12
Celebramos hoy la Solemnidad de la Epifanía del Señor (Los Reyes Magos). Si en Navidad celbrábamos a Jesús, Dios con nosotros, hoy celebramos a Jesús, Dios con nosotros y con todos los hombres y mujeres de buena voluntad. La Epifanía es la fiesta de la manifestación, eso significa el término griego epifanía, de Jesucristo a todo el Mundo. Cristo es la luz del mundo, Él viene a salvar a todos los pueblos. El pueblo de Israel esperaba al Mesías que viniera a salvar a su pueblo, solamente a su pueblo. Ellos entendían que la salvación era exclusivamente para los descendientes directos de Abraham. Cristo es el Salvador, el que viene a todos los corazones. Él quiere ser el salvador de todos los pueblos.
Los Reyes Magos, venidos de los confines del mundo, representan a esa humanidad espectante, que anhela la Salvación. En ellos están representados todos los hombres y mujeres que reconocen a Cristo, que le adoran, que le aman. La Salvación no es exclusiva de un pueblo, es Universal. Los Reyes Magos, hombres de distintas razas, de Reinos remotos, de culturas distintas vienen a postrarse ante Jesús. Amar a Dios es posible para cualquier corazón dispuesto a abrirse al AMOR.
En la Epifanía celebramos la Revelación del misterio: que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la promesa en Jesucristo, por el Evangelio. Estas palabras tomadas de la segunda lectura de hoy, nos explican perfectamente el sentido profundo de esta fiesta.
La acogida del mensaje evangélico es la fe. El proceso de la fe se ve de una manera preciosa en el relato de los Reyes Magos:
Que el Señor nos conceda vivir nuestra vida siguiendo el ejemplo de los Reyes Magos, buscando sinceramente a Dios, Viviendo la Alegría del Encuentro con Cristo y entregando nuestras vidas a la extensión de su Reino. Que lo Reyes Magos intercedan por nosotros y espero que hayan sido muy generosos con todos, en especial con los niños y niñas.
Que Dios os bendiga a todos.
3/1/11
El nacimiento del Señor es el nacimiento de la Paz
Queridos hermanos y hermanas: Comparto con vosotros este texto, que creo es muy iluminador en estas fechas navideñas, de los sermones del papa San León Magno hablando de la Navidad. Acudir a los santos padres nos refresca y nos recuerda cuales son nuestras raíces, cuales son los cimientos de la fe que celebramos en estas fiestas.
De los Sermones de san León Magno, Papa
(Sermón 6 En la Natividad del Señor, 2-3. 5: PL 54, 213-216)
EL NACIMIENTO DEL SEÑOR ES EL NACIMIENTO DE LA PAZ
Aunque el estado de infancia, que el Hijo de Dios asumió sin considerarlo impropio de su grandeza, se haya transformado ya en estado de varón perfecto y aunque, una vez consumado el triunfo de la pasión y resurrección, haya llegado a su fin todo lo que era propio del estado de anonadamiento, que el Señor aceptó por nosotros, sin embargo, la fiesta de la Natividad renueva para nosotros los comienzos sagrados de la vida de Jesús, nacido de la Virgen María; y, al adorar el nacimiento de nuestro Salvador, se nos invita a celebrar también nuestro propio nacimiento como cristianos.
La generación de Cristo, en efecto, es el origen del pueblo cristiano, ya que el nacimiento de la cabeza incluye en sí el nacimiento de todo el cuerpo.
Aunque cada uno de los que llama el Señor a formar parte de su pueblo sea llamado en un tiempo determinado y aunque todos los hijos de la Iglesia hayan sido llamados cada uno en días distintos, con todo, la totalidad de los fieles, nacida en la fuente bautismal, ha nacido con Cristo en su nacimiento, del mismo modo que ha sido crucificada con Cristo en su pasión, ha sido resucitada en su resurrección y ha sido colocada a la derecha del Padre en su ascensión.
El creyente que en cualquier parte del mundo es regenerado en Cristo se libra de la culpa original y, al renacer, se transforma en un hombre nuevo; en adelante ya no cuenta la generación carnal de sus padres, sino la generación por la que ha renacido del Salvador, que quiso hacerse Hijo del hombre para que nosotros pudiéramos llegar a ser hijos de Dios.
Pues, si él no hubiera descendido por su humildad hasta nosotros, jamás ninguno de nosotros, por sus propios méritos, hubiera podido llegar hasta él.
Por eso la misma grandeza del don que nos ha sido otorgado exige de nosotros una veneración proporcionada a la excelsitud de esta dádiva; así nos lo enseña el Apóstol, cuando dice: No hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para conocer las gracias que Dios nos ha otorgado; el mejor modo de ofrecer a Dios nuestro homenaje religioso es, sin duda, ofrecerle lo que él mismo nos ha dado.
Y ¿qué cosa mejor podríamos encontrar entre los dones divinos, para honrar la fiesta de hoy, que aquella paz que anunciaron los ángeles en el nacimiento del Señor?
En efecto, esta paz es la que engendra hijos de Dios, la que alimenta el amor, la que es madre de la unidad. Ella es descanso para los santos y tabernáculo donde moran los invitados al reino eterno. El fruto propio de esta paz es que se unan a Dios aquellos que el Señor ha segregado del mundo.
Por tanto, que quienes traen su origen no de la sangre ni del deseo carnal ni de la voluntad del hombre, sino del mismo Dios, ofrezcan al Padre la concordia propia de los hijos que están animados por el deseo de la paz, y que todos los miembros de la familia de adopción vivan unidos en aquel que es el primogénito de la nueva creación, que no vino a hacer su propia voluntad, sino la voluntad de aquel que lo envió. Pues los que han sido adoptados por la gracia del Padre, para ser sus herederos, no son los que viven en medio de discordias y contiendas, sino los que tienen un único pensar y un mismo querer. Los que han sido llamados a reproducir la única imagen del Padre deben tener una sola alma.
Por ello el nacimiento del Señor es el nacimiento de la paz; como lo dice el Apóstol: Él es nuestra paz; él ha hecho de los dos pueblos una sola cosa, porque, tanto los judíos como los gentiles, por medio de él tenemos acceso al Padre en un solo Espíritu.
2/1/11
Lo mejor que todos podemos hacer por la familia en estos días es SER FAMILIA
II DOMINGO DE NAVIDAD
Lecturas: Eclesiástico 24,1-2.8-12 // Salmo 147 // Efesios 1,3-6.15-18 // Juan 1,1-18
En el sosiego entre la fiesta de la Navidad y la Epifanía, este domingo nos invita a entrar en el “silencio sereno” que proclama la antífona de entrada de la Eucaristía para dejarnos invadir por el insondable misterio, expresado por el evangelista Juan: “La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros y hemos contemplado su gloria”. Palabra “hecha carne” que se manifiesta como el amor cercano, entrañable y solidario de Dios con todos los seres humanos para manifestarnos su rostro, para recorrer con nosotros el camino de la historia que avanza hacia la realización plena del plan amoroso de Dios. Palabra que establece y crea una relación viva y personal con los hombres y mujeres, si estamos dispuestos a acogerla: “a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios”. De la mano de la sabiduría, que aparece en la lectura del Eclesiástico, personificada y cercana a Dios, pero que echó raíces en medio del pueblo, se va preparando en el Antiguo Testamento la revelación que conducirá a la auténtica Sabiduría, a la Palabra definitiva del Padre.
El apóstol Pablo nos invita a releer, con corazón agradecido, la historia de la salvación que Dios Padre nos ha otorgado en Jesucristo: en el Hijo hemos sido bendecidos, agraciados, elegidos para ser santos, hechos hijos adoptivos... En su bella oración por la comunidad de los cristianos de Éfeso, Pablo pide al Padre que les ilumine con el espíritu de sabiduría para comprender el destino final al que han sido llamados, el mismo al que nos llama nuestra vocación y orienta nuestra existencia concreta de creyentes. La sabiduría que el apóstol pide no se basa en conocimientos abstractos o intelectuales, sino en la adquisición de una sensibilidad especial para vivir haciendo experiencia de Dios en la historia humana en la que el Verbo se ha encarnado; sabiduría que cuestionará siempre el intento de la búsqueda de un Dios al margen de la vida. Si Dios nos ha elegido y nos ha hecho hijos ¿podremos rechazar y negar el don de la filiación de Dios a nuestros hermanos y hermanas?, ¿podremos considerar a alguien como extraño?. Si hemos sido llamados a “heredar una bendición” ¿podremos vivir entre nosotros mal-diciendo o apropiándonos de una bendición destinada para todos?
En este domingo la Iglesia española quiere hacernos reflexionar, junto al Papa Benedicto, sobre la importancia de la Familia. La Familia es un Don de Dios para todo cristiano, es la Iglesia doméstica donde todos nosotros hemos sido educados en los rudimentos de nuestra fe. Fueron nuestros padres y padrinos los que, poco a poco, nos fueron explicando con sus sencillas palabras, quién era Cristo, quién es Dios, las primeras oraciones...
La Familia es HOGAR, es acogida, es amor o así debería ser la familia cristiana. Cuando nuestra sociedad está atentando con todos los medios a su alcance contra la Familia y la institución familiar vemos horrorizados como nuestra sociedad pierde valores, pierde fe, pierde criterios que se nos daban antes en nuestas casas y que ahora nadie da. El año 2010 ha sido un año muy duro por culpa de la crisis, de las inundaciones, de los problemas... pero también ha sido un año en el que las familias tradicionales, con valores, las familias que dan todo por los suyos, han demostrado que "la familia" es la tabla de salvación para nuestro mundo. Muchos matrimonios jóvenes que se han quedado en paro, que han perdido sus casas, que se han quedado sin nada, han encontrado refugio en sus padres, en sus hermanos, en su familia. Para unos padres sus hijos son lo más importante y en nuestros días vemos como padres ancianos, pensionistas, se quitan lo poco que tienen para socorrer a sus hijos y nietos en esta situación tan dolorosa de crisis. Si no existiesen los valores familiares y cristianos profundamente arraigados en nuestras familias mayores, esta crisis hubiese tenido muchas más victimas en la calle.
Este es el valor real de la familia, es el seno donde todos nos sentimos acogidos, queridos, seguros, amados.
Echemos un vistazo a las "familias" que está contruyendo nuestra sociedad, a las familias de los derechos, de las "modernidades"... ¿Créeis que si esta crisis se repite dentro de 25 años habrá hogares para volver y ser recogidos? ¿Pensáis que en las familias del tener, del poseer, de lo "mio", de mis libertades... si pasa algo se volcarán en solucionarlo como lo están haciendo nuestras familias con raices cristianas y formación cristiana? Creo que no, es una opinión muy personal, pero donde los valores del sacrificio, de la renuncia por el otro, del arrimar el hombro para que la familia crezca, de la fidelidad, del respeto a los mayores, de la honra a los padres, del amor de hogar, etc. han desaparecido es muy difícil que cuando lleguen los tiempos malos haya acogida y ayuda.
Son muy importantes las instituciones, organismos, movimientos, etc. que dentro de la Iglesia luchan, trabajan y se entregan por el bien de las familias cristianas. Creo que lo mejor que todos podemos hacer por la familia en estos días es SER FAMILIA, es vivir como FAMILIA. Dejarnos un poco de teorias y reivindicaciones y vivir de verdad en nuestras casas siguiendo el modelo de la Sagrada Familia de Nazaret. Que Dios bendiga a todas las familias que formamos esta gran Familia de la Parroquia del Beato Álvaro de Córdoba.
1/1/11
María le dio la Vida al mundo
SOLEMNIDAD DE SANTA MARIA, MADRE DE DIOS
Lecturas: Números 6,22-27 // Salmo 66 // Gálatas 4,4-7 // Lucas 2,16-21
Comenzamos el año nuevo y lo hacemos poniéndonos en manos de la Virgen María, nuestra madre. Desde el Concilio de Efeso celebrado el año 431, se celebra a María como Madre de Dios, en la Iglesia Oriental y Occidental. La Virgen María es verdaderamente Madre de Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre. Ella es la Madre de Dios y madre nuestra. Hoy celebramos a María en la esencia de su misión. Si veneramos a la Virgen María es por ser la Madre de Dios, su colaboración con la obra redentora fue su SÍ generoso a ser la Madre de Jesús. El pueblo cristiano ha celebrado siempre a María, por ser la Madre de Dios. Esa es su grandeza y su santidad. La Virgen al anunciarle el ángel que la Palabra de Dios se encarnaría en su seno, María la acogió en su corazón y en su cuerpo dándole la Vida al mundo. La Iglesia siempre ha visto una unidad, llena de delicadeza, entre la maternidad divina de María y su Santidad única. Esta fiesta es la más antigua de las celebradas en la Iglesia en honor a la Virgen María.
Si nos fijamos en las lecturas de hoy podemos sacar las siguientes reflexiones:
La primera es el ejemplo de la Virgen cuando el evangelio nos dice que ella conservaba, guardaba todas las cosas, meditándolas en su corazón. María humanamente se ve sobrepasada por tantos acontecimientos milagrosos y sorprendentes. No llegaba a comprenderlos pero María AMABA y CONTEMPLABA. Amaba profundamente a Dios, era la llena de Gracía. Ama profundamente a Jesús y lo adora con todo el amor de su corazón. Debemos aprender a AMAR a Jesús, no sólo creer en Jesús. Es necesario que pasemos de la afirmación intelectual de nuestra fe a la vivencia, desde el Amor, del Dios con nosotros: Jesús.
Contemplaba, María no se revela contra los planes de Dios, no duda, no se pone a ver lo que tiene que hacer... María Contempla a Jesús, medita el Misterio de sucede en su interior, se une totalmente a Cristo. Nosotros perdemos un montón de tiempo, de fuerzas, de "neuronas" en intentar buscar los ¿por qués?, nos enfrascamos en discusiones intelectuales que no nos conducen a nada. María nos enseña a Contemplar, a mirar fijamente a Cristo y a amarlo de todo corazón. A leer la Palabra de Dios y contemplarla, meditarla para hacerla vida en nuestras vidas. En medio del ruido, del ajetreo y de la disoersión de estos días, esta invitación de la Virgen a Contemplar nos puede hacer mucho bien, puede que sea lo verdaderamente importante para vivir la Paz de la Navidad, la Alegría de la fe. Hagamos caso a nuestra Madre y busquemos un tiempecito para orar y contemplar el misterio de Jesús hecho hombre, nacido en Belén para salvarnos.
En la primera lectura escuchamos hoy la Bendición que Dios entrega a Su pueblo. Las Palabras de esta bendición son hoy mi súplica por todos los que formamos la parroquia del Beato Álvaro, por nuestras familias y seres queridos.
"Que el Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre tí y te conceda su favor; el Señor se fije en ti y te conceda la Paz"
Que estas palabras de mismo Dios a su pueblo sean la realidad de su Presencia en nuestras vidas en este año que comenzamos. Que Dios os bendiga a todos. Os deseo un feliz y próspero año nuevo.










